LA SINESTESIA: UNA CARACTERÍSTICA DEL AUTISMO QUE INSPIRÓ A KANDISNKY
«Los violines, los profundos tonos de los contrabajos, y muy especialmente los instrumentos de viento personificaban entonces para mí toda la fuerza de las horas del crepúsculo. Vi todos mis colores en mi mente, estaban ante mis ojos. Líneas salvajes, casi enloquecidas se dibujaron frente a mí”
La sinestesia es una variación no patológica de la percepción humana. Las personas sinestésicas experimentan de forma automática e involuntaria la activación de una vía sensorial o cognitiva adicional en respuesta a estímulos concretos. Por ejemplo, pueden ver un color cuando escuchan una nota musical, o percibir tacto en su mejilla derecha cuando saborean un alimento. (Wikipedia)
Todo sucedió tras asistir a la representación en Moscú de la colosal ópera Lohengrin de Wagner. El descubrimiento de estar en posesión de la facultad de tener percepciones múltiples causó una honda transformación en su manera de concebir sus creaciones.
El pintor ruso defendió la sinestesia como un componente esencial del arte, como demuestra en su trabajo teórico publicado en 1911 “De lo espiritual en el arte”, haciendo referencia a la metáfora musical en la creación.
Su pensamiento trataba de aunar tres elementos: sonido, color y sentimiento. Kandinsky investigó profundamente las relaciones consonantes y disonantes entre color y música.
Los colores de sus pinturas ejercen dos tipos de reacciones en el organismo:
Física (la visualización de la belleza de los colores agrada y dura mientras existe el estímulo)
Psicológica (conmoción emocional y desarrollo de la sensibilidad)
Las siguientes palabras del artista resumen de una manera muy poética y clara la esencia de su pensamiento:
«El color es un medio para ejercer una influencia directa sobre el alma. El color es el teclado. El alma es el piano con muchas cuerdas. El artista es la mano que por esta o aquella tecla, hace vibrar adecuadamente el alma humana”. (De lo espiritual en el arte)


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