Maldiciones junto al Báltico, del cuaderno Maldicionario, 2009, de Margarita García Alonso
Maldiciones junto al Báltico, del cuaderno Maldicionario, 2009. Maldiciones, maldiciones delicadas en sordina no ofenden más mis ojos, no apaciguan memorias, de eso se trata, de estrujar el escape a la nada. Cuando estaba a punto de perder el tren a Tcezw apareció el papel donde había escrito 15h35 un billete y me sentí Gdansk en la multitud disciplinada hacía fila, sin mirar al de atrás, la espalda descubierta a la sentencia, la valija arrastrada, carcomida por los bordes de un sintético tan semejante a la piel de poros lustrados que avergonzaban mis zapatos, deshechos los lazos se enredan con el pantalón que cae en la dejadez de sentirme polonesa sin habla, frente a un tren rojo oxidado y madera de aquellos ancianos tiempos de totalitarismo. De un lugar a otro la lluvia fría, bebo el sudor de no entender. De Varsovia, a Cracovia enormes relojes dan el tiempo en romanos verdes por el chinchineo persistente. Persiste el vestigio de maldecir frente al enano de espada dorada que cu...









