Estoy cansada —susurra el alma
Estoy cansada —susurra el alma— de este ruido sordo del mundo, de estas manos que ofrecen objetos cuando lo que falta es silencio. He llenado mi casa de libros, mi agenda de citas, mi vida de sombras que sonríen, pero el vacío no se conmueve. Las habitaciones se visten de lujo, pero dentro de mí, la niña herida aún busca una voz que no juzgue, una presencia que no pese. He hablado con la multitud y he dormido entre ausencias. He fingido amar la conversación cuando solo quería pensar. No me faltaron cosas. Me faltó verdad. Me faltó una tregua en esta guerra invisible de ser mujer, mente, cuerpo, en un mundo que no escucha. Estoy cansada, sí, pero no derrotada. Porque sé que el mar sigue ahí, más allá de las paredes. Y si me callo, lo oigo. Y si lo oigo, respiro. Virginia Woolf





