El síndrome de Groenlandia -fragmento-Margarita García Alonso, del poemario Maldicionario
... Maola nombra a Marga, la interpela y aquel nombre antiguo enrarece el aire purísimo y resquebraja un bloque de hielo. El frío exterior ha mermado considerablemente, el fuego interior derrite el extenso glacial del miedo. Miedo, miedo de caer entre los Hombres apresurados de llegar a cierto lugar. Miedo de perder la dirección del iglú. Miedo de contar la deshonra que la llevó a esos parajes. Miedo a escuchar, ahí va la loca. Miedo a los harapos. Miedo a su miedo. A las miradas, a las palabras. Miedo a un Hombre que le regaló su muerte. Miedo al temblor anunciador del vértigo. A la ventana entreabierta y al sol desvergonzado acariciando los hombros. A las aceras en sombra; a los pasantes que ríen despreocupados, cuando algo puede acechar. A los relojes suizos, a los relojes eléctricos que parpadean cuando se va el flujo; a la televisión que adormece el tiempo, al canapé confortable con su lienzo mal acodado y sus tripas afuera, sangrando por las garras de los gatos. A la ...







