Oficio hija #poema Margarita García Alonso
Aconteció, escogí alejarme. Decidí no recibir sueldo, medalla, prometí sacar lengua, entamar un poco de justicia. Aconteció que fui ajena de quienes defendía, mi manera abierta de arrepentirme me colocaba frente al muro áspero, con filamentos prendidos a mi boca. Me gastaba, se me erizaba el pelo, se me ponía rígida la nuca. Me hice feo baúl de historias ajenas. Alongué mi cuerpo, aún cuando no quería ser penetrada. El jeroglífico en mi vagina, la inacabada letra de sombras susurrando el espanto de marchitar. El cuerpo frente a ese muro crecía como el centeno silvestre, perforaba a los cercanos. Nada me ha sido permitido, debía lavar mi sangre a fines de mes apoyar la cabeza en el desastre de la luna, comer poco, comer alfileres, comer ruidos, comer frente al sastre que cortaba mi piel en fino lamé cortaba mi pelo el jardín de mi pubis, que luego trenzaba en amuletos. Yo, de espalda, siempre de espalda como un pájaro de cola...


