este país se está dejando morir. PARIS


 Sobre el horror ayer en París. Traduje este texto que apareció en una página de Facebook relacionada con la alcaldía de París. No hay mucho que agregar…

Habrá quien venga a decir que „no a la xenofobia“ que eso es culpa de la segregación, etc. Yo sólo sé una cosa, Francia está en caída libre por el irrespeto de sus leyes. No hay nada que justifique esta barbarie! Yo también soy extranjera y mi modo de ser agradecida es adaptarme y actuar con respeto.
Ahí se los dejo:
Soy bombero y lo que vi ayer en las calles de París me rompió el corazón.
Intervenimos hacia las 22h, tras una llamada por un incendio de contenedores de basura que se había descontrolado. Pensábamos que era un simple incidente nocturno. Llegamos al lugar y era el infierno. París, mi ciudad, la que me vio crecer, donde hice mis primeras guardias, se había convertido en una zona de guerra. Humo negro por todas partes, gritos, explosiones de morteros.
Grupos de jóvenes, a menudo inmigrantes (no me voy a esconder para decirlo), encapuchados, organizados, que cargaban contra las fuerzas del orden como en un campo de batalla.
Vi a colegas policías siendo linchados a golpes de barras de hierro. Vi un coche de policía apedreado mientras nosotros salíamos solo para apagar un fuego que amenazaba a familias. Fuimos atacados por alborotadores que nos gritaban, llamándonos “perros”. Nosotros solo intentábamos salvar vidas y nos convertíamos en objetivos.
Recogí a un chico de 14 años, con el rostro ensangrentado, que lloraba diciendo que había seguido a “los mayores” para “divertirse”. Vi a una madre de familia, con las persianas cerradas, que nos suplicaba que protegiéramos a sus hijos mientras abajo se destruía todo. Escaparates destrozados, comercios saqueados, coches quemados… todo eso bajo el pretexto de “celebrar” algo.
Celebrar no es destruir.
¿Es esto Francia en 2026? ¿Un país donde ya no se puede salir por la noche sin arriesgar la vida? ¿Un país donde barrios enteros están entregados a clanes que no respetan ni nuestras leyes, ni nuestra historia, ni a nuestros bomberos, ni a nuestros policías? ¿Donde miramos impotentes nuestra capital, símbolo de luz y cultura, transformada en un campo de juego para bárbaros que escupen sobre la mano que les alimenta?
Esa noche, al volver a casa a las 6 de la mañana, aún cubierto de hollín y sudor, lloré como un niño. No de cansancio. De rabia y tristeza. Por mis hijos. Por mis compañeros heridos. Por este país que amo y que se está dejando morir.
Hay que hacer algo. Por favor. Antes de que no quede nada que salvar.

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