esa ternura suya
“Dios mío, ¿cómo pude creerlo? ¿Cómo pude ser tan ciego cuando todo eso era de otro, cuando nada de eso era mío? Cuando, en resumen, esa ternura suya, su preocupación y su amor., sí, su amor por mí no era otra cosa que alegría por la inminente cita con otro, el deseo de imponerme su felicidad.”
Fiódor Dostoyevski | Noches blancas.



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