Caso cerrado.✋👽🤚
Caso cerrado.✋👽🤚
Mariana De La Cruz
No somos tan grandes ni dignos como creemos 
Nos llenamos la boca reclamando, exigiendo y gritando indignados cuando en otros países —especialmente en Estados Unidos— quieren sacar, deportar o maltratar a nuestros inmigrantes. Exigimos respeto, derechos y buen trato para los nuestros, y creemos ingenuamente que allá nos valoran y nos tratan con dignidad, cuando la realidad es que muchas veces también somos vistos como extraños o simplemente tolerados, pero no siempre respetados.
Y lo que es aún más contradictorio: nos tomamos la libertad y el “derecho” de alzar la bandera de México allá donde vayamos, en cualquier lugar del mundo, como si eso por sí solo nos hiciera grandes, honorables o respetables. Decimos con orgullo que amamos a nuestra patria y que llevamos nuestras raíces por delante, pero el verdadero orgullo y el amor a la tierra no se demuestran solo con símbolos ni con colores, sino con la calidad humana, con el respeto hacia los demás y con la nobleza de corazón. No es digno quien lleva una bandera en alto pero deja su bondad y su respeto en el suelo.
No señores, las cosas no funcionan así. No podemos sentirnos “chingones”, superiores o una gran sociedad cuando en realidad no lo somos. No podemos exigir, pedir ni esperar lo que nosotros mismos nos negamos a dar. No se puede reclamar respeto si no sabes respetar; no se puede pedir compasión si no tienes compasión; no se puede exigir trato digno si tú mismo tratas con indignidad a quien llega a tu puerta buscando refugio.Si queremos que cuiden y respeten a los mexicanos en el inmigrantes primero debemos cuidar, respetar y recibir con amor a los extranjeros que llegan a México. Solo así, y no por llevar una bandera, seremos realmente un pueblo digno, grande y respetado.
The Black House, Inge Schuster
Inspired by Derek Jarman's famous house at Dungerness, Kent.



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