ET estereotipias autismo asperger
No siempre verás a alguien aletear con las manos o balancearse…
pero eso no significa que no estén usando estrategias para calmarse.
Muchas veces, estas conductas de autoestimulación y estereotipias son tan sutiles que ni las notas.
1. Jugar con el pelo o pellizcar la piel💆🏻♀️
No es solo un hábito: es una forma de aliviar el estrés o la sobrecarga sensorial.
2. Mover la pierna o dar golpecitos con el pie (estereotipia)🦶🏻
Especialmente durante conversaciones, en el trabajo o en momentos de ansiedad.
Ayuda a mantener la concentración y la autorregulación.
3. Repetir frases o canciones en voz baja🎶
Es una forma de autoestimulación verbal que aporta calma y previsibilidad.
4. Manipular objetos (bolígrafos, joyas, mangas de la ropa)✍🏼
La autoestimulación táctil ayuda a sentirse más conectado/a y regulado/a.
5. Ver repetidamente las mismas series o escuchar las mismas canciones🎬
No es solo una preferencia: tiene que ver con la previsibilidad y la seguridad emocional.
6. Fijar la mirada en estímulos visuales (estereotipia)💡
Observar patrones, luces o movimientos.
Una forma silenciosa de regulación visual que aporta calma.
Reflexión final:
Las conductas de autoestimulación y las estereotipias no son “raras”: son regulación.
Y para muchas personas con autismo no diagnosticado,
son el lenguaje interno del cuerpo para calmarse y sostenerse.
A veces pensamos que ciertas formas de socializar son solo “manías” o “rasgos de personalidad”, pero para muchas personas con autismo no diagnosticado, son maneras de gestionar la sobrecarga social y sensorial.
Aquí tienes 6 comportamientos que parecen normales, pero podrían ser señales de autismo no diagnosticado:
1. Dar vueltas a las conversaciones después de que han pasado
👉No es inseguridad: tu cerebro sigue procesando lo que se dijo, intentando entender emociones, matices e intenciones.
2. Imitar gestos, palabras o expresiones de otros
👉No es fingir: es un reflejo natural para adaptarse y comprender mejor las interacciones.
3. Evitar grupos aunque te gusten las personas
👉No es timidez: es la saturación de procesar varias conversaciones o estímulos a la vez.
4. Necesitar tiempo a solas tras socializar
👉No es antisocialidad: es recargar energía tras un esfuerzo mental y sensorial intenso.
5. Extenderse demasiado al explicar algo o compartir información
👉No es egoísmo: es entusiasmo y pasión por comunicar lo que sientes o sabes, aunque otros no lo interpreten igual.
6. Sentir que no encajas aunque todos sean amables contigo
👉No es paranoia ni rechazo: es una sensación interna de desconexión que viene de procesar el mundo de manera diferente.
El autismo no es un problema social: es otra forma de conectar. Tu manera de relacionarte es válida, auténtica y merece comprensión.
Imagina esto por un momento: Termina el día… hiciste todo lo posible por cumplir… pero aun así sientes que no fue suficiente… y el cansancio no es solo físico… es mental, emocional… profundo.
Después de años de sentirnos “diferentes” o de esforzarnos el triple para lograr lo que a otros les sale natural, llegamos a la parte más difícil de la adultez:
Y muchas veces… al entendernos, empezamos a entender mejor a nuestros propios hijos.
Y ahí aparece ese juicio que nos repetimos por años:
“Soy desordenado/a”
“Soy flojo/a”
“Ya soy adulto… debería poder con esto”
Pero escúchame con el corazón abierto:
es una desregulación profunda de un sistema nervioso que ha vivido años bajo presión.
No es falta de disciplina…
es un sistema nervioso que ha tenido que sostener demasiado por demasiado tiempo.
Desde mi experiencia, tuve que aceptar una verdad que me liberó: no perdía el control por falta de madurez…
mi cerebro perdía la capacidad de procesar tanta carga.
Entender esto no es victimizarse…
es dejar de castigarte y empezar a usar estrategias.
Hubo momentos en los que, después de una jornada laboral o social, el agotamiento era tan profundo que solo podía cerrar los ojos y decirme:
“Tranquila... solo estás saturada”
Aprendí a usar mis propios salvavidas:
auriculares para el ruido, agendas visuales…
y algo que me costó mucho: aprender a decir “no”.
Y cuando lograba validar lo que sentía, me decía:
“Está bien sentirte así… vamos a regularnos primero”
Me daba un tiempo a solas… respiraba…
y sí… muchas veces lloraba de alivio al entender que no estaba fallada.
Ese llanto no era debilidad… era regulación.
Ahí entendí algo que cambió mi vida:
no era flojera… era un cerebro intentando sobrevivir al Masking (camuflaje social).
El masking es ese esfuerzo constante por “adaptarte”, imitar conductas sociales, ocultar tu forma natural de ser o forzarte a funcionar como los demás, aunque internamente estés saturado.
Este proceso implica un gasto elevado de energía cognitiva y emocional, por eso muchas personas llegan al final del día completamente agotadas, incluso cuando “todo salió bien”.
En la doble condición TDAH + TEA en adultos, la autorregulación es un desafío biológico. Lo que los especialistas llaman "Disfunción Ejecutiva" se manifiesta así:
1. La Amígdala (El radar de pánico): Se activa ante cambios de planes, críticas o sobrecarga de estímulos. Para nosotros, un imprevisto se siente como una emergencia real.
2. Corteza Prefrontal (El centro de mando): La conexión para organizar, priorizar y frenar impulsos es distinta. No es que no quieras planificar, es que tu cerebro procesa la información de forma ramificada y masiva.
3. Agotamiento por Camuflaje: El esfuerzo de "parecer normal" consume toda nuestra energía neurológica.
Por eso, no es que no puedas… es que tu energía se agota mucho más rápido.
Por eso, cuando lo miras desde la neurobiología, no es que no quieras cumplir… es que tu cerebro necesita un entorno que respete su ritmo.
Aquí es donde entra la autorregulación consciente: tratarnos con la misma paciencia que le tenemos a nuestros hijos. Un adulto que se conoce, se cuida y pone límites ayuda a que su sistema nervioso encuentre paz.
Necesitamos herramientas que hablen directamente a nuestro sistema sensorial, sin culpa:
Cancelación de ruido: Imprescindible en oficinas o lugares públicos.
Descansos Sensoriales: 5 minutos de oscuridad o silencio absoluto.
Sistemas Visuales: Alarmas y notas que no juzgan tu olvido.
Validación Profesional: Terapia basada en neuroafirmación.
No son excusas… son apoyos para un cerebro que funciona diferente.
Bajar la autoexigencia: No tienes que hacerlo todo igual que el resto.
Autocompasión: Hablarte con suavidad.
Priorizar: Primero te regulas, luego resuelves.
Esto es lo que muchos hacemos sin darnos cuenta… y aumenta el desgaste:
Compararte con personas neurotípicas.
Exigirte desde la culpa.
Ignorar tus necesidades sensoriales hasta colapsar.
No puedes sostener a tu familia si tú estás en cenizas. Sentir que no puedes más no te hace débil, te hace humano. Es válido decir: "Necesito mi espacio para poder seguir". Tu familia no necesita un pilar de hierro, necesita a alguien que sepa cuidarse para poder amar mejor.
𝗟𝗔 𝗙𝗥𝗔𝗦𝗘 𝗤𝗨𝗘 𝗖𝗜𝗘𝗥𝗥𝗔 𝗘𝗦𝗧𝗔 𝗦𝗘𝗥𝗜𝗘
No es que no quieras encajar… es que tu sistema nervioso está diseñado para brillar de una manera diferente.
Si te descubriste en este camino, no llegaste tarde. Estás iniciando el proceso de conocerte de verdad. Entender tu propia neurología es el acto de libertad más grande que puedes hacer.
¿Te ha pasado que te sientes identificado con los retos de tu hijo? ¿Sientes que el agotamiento te gana al final del día por intentar "encajar"?
Te leo… porque aquí caminamos juntas o juntos 
Edith Pando | Desde mi experiencia como madre | Contenido original



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