y la luz regresa


 Rabino Moshé Armoni
Cuando el corazón se rompe, parece que algo dentro de ti muere.
Pero la ruptura no es el final - es una apertura.
Es el momento en que la realidad te obliga a ver lo que ya no funciona
y lo que dentro de ti pide nacer de nuevo.
El dolor no es tu enemigo.
Es la señal de que tu alma sigue viva,
de que no se ha rendido contigo,
de que intenta traerte de vuelta a casa -
no a través de la ilusión de la perfección,
sino a través de la verdad de la grieta.
Porque solo cuando miras lo que te rompió sin huir,
tu conciencia abraza la emoción rota,
y la luz regresa.
No es una nueva luz - es la misma que siempre estuvo ahí,
esperando a que aceptaras que incluso la herida es parte de la totalidad.
El mundo entero nació de una ruptura así -
una fractura cósmica donde la luz se mezcló con la sombra.
Desde entonces, cada dolor que sientes es una invitación
a recoger una chispa de la oscuridad
y devolverla a su lugar.
Cuando escribes tu dolor, lo tocas, le das forma,
y le dices: “Te veo. No tengo miedo”,
la luz vuelve a tu interior.
Y en ese instante,
el dolor se transforma en calma.
La grieta se convierte en una puerta.


All in a row - by Patty Maher (1964), Canadian

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