Hashem escucha mi oración
“Hashem escucha mi oración, Y llegue mi clamor hasta ti. No escondas de mí tu rostro; En el día de mi angustia inclina a mí tu oído; En el día que invoque, respóndeme pronto.” A veces, la razón por la que no rezamos a Hashem no se debe a la falta de fe en Él, sino a nuestra falta de fe en nosotros mismos, lo que nos hace cuestionar nuestra valía para que nuestras oraciones sean respondidas. Las bendiciones que recibimos de Hashem cada día no dependen de nuestra rectitud, sino que emanan de su infinita bondad y compasión. Como se menciona en Daniel 9:18: «Inclina tu oído, Hashem, y escucha... Porque no por tu justicia derramamos nuestras súplicas ante ti, sino por tu gran compasión». Para merecer que Hashem acepte nuestras oraciones, no necesitamos ser perfectos ni nada parecido; simplemente necesitamos extender la mano a la cuerda que Él nos extiende con gratitud, humildad y confianza en su infinito amor y bondad por cada uno de nosotros, reconociendo que Él posee el poder de salvarnos en un instante.



Commentaires