Las mismas causas producen los mismos efectos.

 


La pulsión de muerte y la pulsión suicida de la izquierda con el Islam es evidente. Lo que me llama la atención es, además, la pulsión de lamerle la suela, esa sumisión masoquista que quizás se explica por el hecho de querer ser aniquilado, pero con humillación.

  • Callé metódicamente: cuando uno calla metódicamente mirando con fijeza a los ojos del interlocutor, dando la impresión de estar bebiendo sus palabras, las personas hablan.
  • Mi cuerpo era la sede de diversas afecciones dolorosas —migrañas, enfermedades de la piel, dolor de muelas, hemorroides— que se sucedían sin interrupción, sin dejarme prácticamente nunca en paz, ¡y solo tenía cuarenta y cuatro años! ¿Cómo sería cuando tuviera cincuenta, sesenta o más…? Entonces no sería más que una yuxtaposición de órganos en lenta descomposición, y mi vida se convertiría en una incesante tortura, monótona y sin alegría, mezquina.

Cette Europe qui était le sommet de la civilisation humaine s’est bel et bien suicidé, en l’espace de quelques décennies.

Esta Europa, que fue la cima de la civilización, se ha definitvamente suicidado en el espacio de algunas décadas.


"...cuando se trata de literatura, la belleza del estilo, la musicalidad de las frases tienen su importancia; no hay que desdeñar la profundidad del pensamiento del autor ni la originalidad de sus ideas; pero un autor es ante todo un ser humano, presente en sus libros, que escriba muy bien o muy mal en el fondo importa poco, lo esencial es que escriba y que esté, efectivamente, presente en sus libros (es extraño que una condición tan simple, aparentemente tan indiscriminada, sea en realidad tan simple, y que este hecho evidente, fácilmente observable, haya sido tan poco explotado por filósofos de diversas tendencias: como los seres humanos poseen en principio, a falta de cualidad, la misma cantidad de ser, todos están en principio más o menos igualmente presentes; sin embargo, no es ésta la impresión que dan, con algunos siglos de diferencia, y con demasiada frecuencia la vemos desentrañar, a lo largo de páginas que nos parecen dictadas...

Alors bien entendu, lorsqu'il est question de littérature, la beauté du style, la musicalité des phrases ont leur importance ; la profondeur de la réflexion de l'auteur, l'originalité de ses pensées ne sont pas à dédaigner ; mais un auteur c'est avant tout un être humain, présent dans ses livres, qu'il écrive très bien ou très mal en définitive importe peu, l'essentiel est qu'il écrive et qu'il soit, effectivement, présent dans ses livres (il est étrange qu'une condition si simple, en apparence si peu discriminante, le soit en réalité tellement, et que ce fait évident, aisément observable, ait été si peu exploité par les philosophes de diverses obédiences : parce que les êtres humains possèdent en principe, à défaut de qualité, une même quantité d'être, ils sont tous en principe à peu près également présents ; ce n'est pourtant pas l'impression qu'ils donnent, à quelques siècles de distance, et trop souvent on voit s'effilocher, au fil de pages qu'on sent dicté…



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