Detesto teclear mis poemas

 


Detesto teclear mis poemas, detesto limpiarlos, cortar, recomenzar, tirar, pero me aplico de forma compulsiva, mil veces, otra vez, esto no, esto sí, corta, respira, cambia, me transformo con ellos, presente en medio de la intervención quirúrgica, presente: ¿qué tengo qué decir, quién lo dice, dónde quiero ir? ¿Por qué no llego? ¿Es mi forma de jadear? Si no jadeo ¿para qué carajo escribo?

La vaina del " arroyo lírico, fluye, fluye, brota, viene en carretilla" no camina conmigo, arrastra demasiados gajos comunes. ¡Qué saturación de sensaciones! En tiempos "normales" extraigo hasta los tendones, pero como estoy en dudas poéticas existenciales, ligadas al concepto "poesía/ algarabía", me recondeno y hasta tengo la perversa idea de aplicar mi "poectomía radical", lo cual dará, como es habitual, otro de mis libros “inmetibles”, que no interesan a nadie, ni siquiera a mis amigos escritores. En esas estoy, con la idea insana de copiar las palabrejas que sobran en otro documento y conformar un librito popular de poemas a cuatro quilos, gracioso, mira tú, van a gustar.
Pero ni siquiera puedo hacer esa putería. ¿Por qué, por qué no puedo jugar la alegre putica poética? Qué recondenación, dudo si sirve (a quién le sirve, y para qué tiene que servir si no importa que sirva, a mi no me importa que sirva a nada y tampoco he pensado en los otros cuando escribí) y si no sirve (para qué, si ya no me sirve a mi), no entiendo qué pone a algunos tan ridículamente embriagados cuando se tildan de poetas. Quizás tengan un don anal conectado al cerebro y sean realmente genios. No lo soy, ni siquiera es auténtica la duda, me imagino que por esta pase una buena cantidad de escribidores, lo que me jode es que lo vivo como una jodía y crónica enfermedad genética. Soy una irrentable descosía, en un mundo donde cualquiera se paga gloria y fama, lo que no está mal pero confunde, mierda!

Commentaires

Articles les plus consultés