SI VAS A EDITAR: PRIMERO ENTRA AL RUEDO DE LO QUE SANGRA, por Juan Carlos Recio
SI VAS A EDITAR: PRIMERO ENTRA AL RUEDO DE LO QUE SANGRA.
En agradecimiento a todos los editores de mis libros publicados.
Con el primer café y después de mirar hacia patio puerta al cielo, yo soy ese perro guardián de mis propios instintos. Toda la buena suerte de recordar más que lo que amablemente Facebook recuerda, es ese instinto de preservar las amistades y las cosas duraderas. El café turco, el italiano, pueden que den con ese espíritu de quien prefiere contar las cosas por el muro o caja que no siempre es música. De todos modos hay que contar y decir lo que uno piensa. Y hoy me acordaba de lo afortunado de tener no solo buenos amigos, personas que no necesite yo encontrar perfección alguna, me basta con la decencia de ser ellos mismos la realidad y el alcance de lo que son. Pero más que nada en relación a los buenos editores que he tenido, el primero fue Ricardo Riveron Rojas, por unos principios de los noventa cuando dada la tarea al frente de la Editora Capiro de Santa Clara y cuando ya me había lanzado con el premio de fundación de la ciudad de Santa Clara, por el 1989 a publicar en el 90, (EL BUSCALUZ COLGADO),casi a las puertas de enviar por primera vez a un concurso nacional, el Julian del casal con "Hay un hombre en la cruz", y claro por la censura al libro que finalmente obtuvo mención, lo sé de buena tinta por otra amistad y nada por recuento de idealización de ego. Pero, vuelvo con el segundo café a los editores, Ricardo Riveron, sí que me hizo justicia , y supo trabajar con mucho esfuerzo en cada detalle y me convidó a tomar toda la seriedad y supe que tener un buen editor es la mejor manera de que no venga un corrector de ideas que es otra cosa, a darle malos cortes a lo que no ha sangrado.
El segundo mejor editor es dual, dentro de Cuba un hombre, fuera de Cuba, una mujer. Edelmis Anoceto Vega quién trabajó para hacer de Sentado en el aire, 2011 Capiro, la espera de veinte años casi sin publicar en Cuba, un regreso que nunca olvidaría y que es el libro que debería abrir ciertas puertas en una nación que para mi por suerte ha sido Santa Clara. Como si la capital que me representa llevara esa majestuosidad de Martha Abreu y la modestia, sencillez y bondad de Edelmis que es además de un lúcido escritor un gran editor, sin que trabajar en mi poesía fuera para él un corte a ciegas, diría más bien una siembra de enseñanza y respeto.
Y decía dual, porque a las afueras del mundo, en otro potrero menos nacional pero también con mucho sentido y valoración de lo que significa dejar intacto el trabajo del poeta y salvarlo con sus mieles del porvenir, Margarita Garcia Alonso, Ediciones hoy no he visto el paraíso 2011, persona a la que aún, no conozco, pero a la que admiro por su respeto y búsqueda de esa salida después de tantos años viviendo afuera y no había publicado yo, con nadie. Ella juntó toda su energía para que La pasión del ignorante con dibujos fabulosos, incluidos, tenga hoy sin lanzamiento, pero con mucho éxito, cada página que siempre agradecí escribir y que gracias a su trabajo de hormiga, revisó y me fue ubicando en el mundo de la valoración de toda aquella esperanza que pensé perdida.
Y claro, como la suerte y la inteligencia se unen para dar fortunas, he tenido a bien encontrar y dejarme encontrar por aquellos editores que lo primero que son, es agudos lectores que no vienen con un hacha de imposición de su estilo, en esos apuntes que ahora hago, Armando Añel, en Para Matarlos a todos, ediciones Neoclub 2017, tiene mis respetos y consideración. No ha sido la diferencia en profesionalidad de las anteriores menciones, ha entrado en esa zona cínica de mi carácter para una poesía que necesitaba más que un costurero, encontrar un sastre de altura que pueda sin darte corte de tijera a ciegas, precisos consejos y conexiones con tu propia página de existencia como si te miraras en el espejo no del inocente que calcula su alcance, más bien en uno que te hace ver las cosas sobre las que no todos los que dicen ser buenos lectores respetan, que no es otra cosa que el sentido de lo que capta el que sobrevive a todo tipo de fieras que con sus culos como fondos de vasos, que quieren darte cátedra porque claro, la poesía siempre es un recurso de un método que lo aprendieron con muy buenos profesores y buen currículo.
Gracias a Dios y a todos ellos, he ido dejando a otras cientos de propuestas no tan exactas que cuando comenzaron su caza, su primera actitud fue lo que hoy es casi una moda de imposición del que llamo estilo de tijera que queriendo quitar hojarasca, matan al poema de su instinto, los comparo con fenómenos de esos correctores de malas esencias que hoy en día abundan queriendo bajo diversos prejuicios, hacer lo que hacen mejor como el caso reciente de la película Lo que el viento se llevó, porque claro, hay que despedir a la historia como fue y convertirla en otra donde para describir a un personaje, un hombre, una situación para la época incómoda, el editor propone darle color a lo negro del que dirán, maquillar al personaje para no herir sensibles almas indefensas desde sus defectos de natura y poses y más poses de la postverdad, porque claro, hay que editar aquello que ya no es la verdadera historia.
No sé si el café ha sido demasiado largo, un solo consejo final, les doy a los que escriben y a los que leen: Hagan lecturas con talento, un lector sin talento deja de creer, en aquello bien claro para todas las épocas: La historia no es lo que uno desea que sea, es lo que para bien o para mal ocurrió, el resto de esas correcciones morales son prejuicios que cortan de un tijeretazo la memoria en el olvido.
Juan Carlos Recio Martínez
22 de enero del 2021.



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