Las flores de Cecil


Cecil Kennedy

 (4 Feb 1905, Leyton – 12 Dec 1997, St Albans)

was a British artist.

Los emigrantes

LUIS MARIMON TAPANEZ
POETA MATANCERO


Laboriosamente, el aniquilamiento prepara el hombre con su vida.
Piedra a piedra, va incorporando al mundo
una torre donde los inmortales maduran sus determinaciones.
Con impiedad, carga en su asno la biblioteca de cerámica
que lo soñó de niño,
los grimorios escritos con la sangre bondadosa del Diablo,
un rollo con las profecías más alucinantes de la loca de Cumas,
la poseída de Delfos.
Allí en su piel oscura, los enormes tatuajes: verdes dragones
brotando en una placenta de fuego de una matriz humana,
bifurcados en una jungla antigua: momias aguardando con sus
sexos de polvo desesperados
la resurrección;
un corrompido pez con una flecha bailando en sus ojos luminosos;
barcas de arena, transparentes, donde los ilotas son enanos
y su capitán, un viejo ciego y drogado.
El pobre jumento ha de pensar que la realidad
es la más dolorosa pesadilla.
Pero el libro dice que nadie es profeta en su tierra
y pone también sus armas en el lomo llagado,
las cenizas de sus antepasados, una reliquia inmortal
que ganó a los dados.
¿Fue en Medina, en Jerusalén, en El Cairo?
El grillete que lo hizo inevitable en la construcción de la pirámide.
El púrpura albornoz es ahora una sombra rielando en las dunas mutiladas
del desierto.

Chacales, espectros y aves de rapiña se entremezclan
en la noche, saqueada como una tumba.
(La sed es como un río que transcurre hacia adentro).
Onagro y hombre son una misma sombra, una sola huella
bajo la esfera humilde de la noche.
Han de cruzar las ruinas de una ciudad que fue hermosa:
tenía niños y estaba arrodillada junto al mar.
(Lamiendo el mar como una vaca blanca a las piedras saladas).

Aquí quedó la maldición: de las casuchas remotas del pantano
irrumpe un olor mefítico, de ángel con las alas quemadas,
las cariátides lanzan sus saetas emponzoñadas,
las estatuas sin cabeza de los viejos profetas,
gritan en un idioma avieso y zahorí:
este es el veredicto: ustedes son oscuros y culpables.
En Fayum, en Calcuta, en Alejandría
ha de hallar a los siervos preparando sus venganzas,
a esos animales desconocidos que escriben en el barro humedecido
con la leche materna de Medusa, memorias y presagios.
El hombre ofrece al animal de su propia cerveza,
de su propia hambre ahora convertido en un pan
amasado con los ojos de su madre muerta.
Confundidos por la perversidad de los espacios,
responden a los acertijos que trae cada madrugada
y se duermen...
Mañana estarán en otra parte.
(Siempre el hombre transcurre en un sitio y pasa en otra parte).
La vida es una ventana de hierba con un muro delante.

Despierto. Son las tres y treinta de la madrugada.
Fumo, la semilla es un bosque encerrado en sí mismo.
En la calle alguien pasa golpeando las paredes.
Yo también voy pasando.
Escucho y nada. Yo tampoco soy nada.
Se han bebido la última cerveza del mundo en La Marina.
En el patio un animal me llama.
Vamos, Garañón a recorrer el mundo.
Ayúdame con los recuerdos, con mi carga de hombre.
No te abandonaré en estas soledades
con tus ojos húmedos de cristal negro,
tu lomo plagado.
No te abandonaré
aunque yo sea más poeta que madre.

Commentaires

Articles les plus consultés