el ángel es el peor de los dragones



 Fernand Toussaint (1873–1956) Belgian




Parte I
Bernat Metge

el ángel es el peor de los dragones
J.E. Cirlot
pasé toda mi vejez reuniendo
formas ácidas y plantas acuáticas
observando, cada tanto, en cada ocaso
la forma cubierta del mar
toda la vejez de los hombres hermosos como el cáctus
cada vez que los golpes acariciaban los quiebres de la orilla
pasé mi vida buscando entre las biblias oscuras
la vida disimulada de Bernart
a la sombra de la vela de resina oscura vi las primeras ciencias
cinceladas con imperturbabilidad por una mano que todavía no temblaba
leí las primeras lecturas del mito y de los objetos
vi los primeros dibujos que contenían
el límite entre esto y aquello
el límite que formaban las fibras del pergamino mohoso
I
Bernat se desnudó
estiró los brazos
frente a una ventana vacía
y preguntó
¿qué es el purgatorio?
no había respuesta
entonces se sentó en su celda
y la soñó
para morir sin dolor
II
aquí estamos Bernat
incluyo el mar
en tu mano para recomponer
la canción
de la creación
la canción que fue el origen
de tu muerte
III
de esa manera
se estableció Bernat en el pueblo
llevando diversas tintas
y tradujo su sueño en las palabras
y tradujo la mirada seca
de Tiresias
IV
Bernat mira los cipreses caídos
y se aleja de la capilla blanca
junto al cementerio de mi última noche
V
-¿qué ves Bernat a través de las hojas trituradas
por tus pasos?
-veo mi cuerpo extendido hacia el mar
y veo sólo hojas trituradas
veo las huellas de la oveja que escapa
la perdiz huyendo del halcón
veo las hojas trituradas
-veo el nido arrasado de un pájaro hueco
veo a Orfeo que pisa las hojas secas
por el viento
-¿qué ves Bernat a través de las hojas trituradas
por tus pasos?
-veo la caída de mi cuerpo extendido hacia el mar
y veo sólo las hojas trituradas
o las huellas del ciervo que escapa
un flamenco huyendo del león
veo las hojas trituradas
-veo un nido de ratas arrasado y
veo a un dios desnudo que pasa
entre las hojas secas
por el viento
-y veo una anciana despedazando
arañas con su piel oscura,
un hombre con la cabeza de un cerdo
como la máscara luminosa de una estatua,
un hombre con la cabeza inclinada
que asimila la sangre y canta
antes de despertar debajo
de todos los horizontes de piedra
-y veo las hojas trituradas
como escamas que envuelven
mi cuerpo de niño en un territorio vacío
VI
el cielo está invertido
debajo de la nieve
las manos se sostienen
en el cuerpo vacío de los pájaros
VII
Bernat lleva un libro
bajo una capa raída
lee por primera vez los
nombres de Orfeo y Tiresias
y une la muerte lastimosa de ambos
VIII
no me conozco
no me conocen las grullas salvajes
mi nombre es Bernat Metge
reúno las palabras de Ovidio a las palabras
de Bernat Metge
recuerdo una mujer
Cornelia
y recuerdo algunas preguntas
que hicieron el día de mi nacimiento
IX
Guillem Metge, mi padre,
se refiere a las montañas
cuando habla de los espíritus
X
mi cuerpo encierra la arena
de mi cuerpo
mi casa encierra
mi cuerpo de arena
cierro las manos
sobre el fuego
y aparece desnudo Orfeo
dispuesto a enseñarme a nombrar
XI
Orfeo, en silencio
Euridice está muerta
trae el cadáver
a casa y quémalo con hierbas
busca otro hombre
otro animal y otro árbol
donde mirar el precipicio
Orfeo, soy Bernat Metge
y muero como Euridice
no quiero el rescate de la sombra
ni el canto, sólo el silencio
por saber que observo tu última mirada
XII
en la biblioteca del rey
se encuentran mis primeros
poemas
otros copian
otros leen
y ellos entran en silencio
a un lugar cerrado
donde jamás entrará la lluvia
XIII
elijo la historia de Griselda
para terminar de escribir
XIV
los pájaros tienen cuevas
en la casa abandonada de Bernart
si hubiera imaginado la noche
los ruidos de los árboles serían
los nuevos fantasmas del bosque
XV
Padre:
deja las hierbas
y ayúdame a distinguir
el óxido y la costa del mar
la diferencia entre la memoria y
el ritmo del acento
cuando vuelvas con la bendición
busca en el camino
las palmas de mis manos
ahora hambrientas
Madre Agnes:
¿qué haces sola frente al fuego?
ayúdame a distinguir
la vida y su muerte
que a estas horas tengo la vista cansada
por la luz ocre de las velas
XVI
ahora, Bernat
se coloca frente al mar e imagina
Troya quebrada
imagina parte del fuego
grupos de huesos vacíos
por donde pasa el viento
blanco que respira
XVII
no lleves agua hacia
la tumba
de tus padres, Bernart,
deja que se ramifique la imagen
recobrada de la niebla
XVII
Euridice está ausente
es tiempo de callar.
XVIII
como si se tratara del deseo de caer
encuentro frente a mí
a Tiresias
que me dice:
pon tus manos en el fuego y escucha:
tus vísceras palpitan
ahora Bernart
descansa
cumple con el deseo
de soñar tu muerte
XIX
Don Juan I de Aragón a Bernat Metge
-lo animado no vive ni muere de un solo modo
aquí me ves, como la noche y como la voz que me circula
de la nada hacia la nada
es dudoso el testimonio de los vivos
baja la mirada, en el suelo está la respuesta de cada pregunta,
de cada pregunta que has escrito
XX
Pedro IV a Bernart Metge
-Bernart, antes que mueran
los peces del río
descubre frente a la ventana un campanario
una noche blanca y una noche fría
debes saber que
existen campanas talladas
con el cuerpo
vacío de los pájaros
XXI
sueño
que sigo tirando semillas
entre los surcos
me pregunto:
¿cómo escribir un verso largo
y olvidar los abedules
que rodean mi habitación?
XXII
mira dentro de tu bolsillo, la última moneda mutó en vidrio.
o el vidrio se delata
en su transparencia. otra vez entras a casa para descubrir
que no existe el canal que
separa los vivos y los muertos
XXIII
vamos, entonces, a subir el monte de los judíos
debiste divisar la catedral y la muerte
sobre el río
la mosca gigantesca
apoya sus patas
sobre el río
vamos a buscar las flores rojas
que cubren las manos
quebradas de los santos
y los gritos de los moribundos
XXIV
si una grulla extiende
sus alas dentro de una catedral
estará en el agua bendita
la imagen quemada de Narciso
XXV
“porque allí donde hay vacío
necesariamente hay una
voz que no calla”
XXVI
detrás de los desiertos
está el desierto blanco
como una sábana de grillos
que comen las hojas iluminadas
del cielo
XXVII
Soneto 36 (del cuaderno obscuro de Bernart)
No sea Orfeo quien guíe mi camino
Así como de Dante fue guía aquel Virgilio
Ni se cambie el mal por bien nuestro designio
se acomode a los moldes poéticos ya idos
Es Tiresias que clama y quien discute
Las pausas, los acentos y los versos
De toda la tradición caída del soneto
Disuelta en el mar por otros muertos
Soy Bernart, ya muerto y atrapado
Por las palabras que dijo un dios en el pasado
Y ahora sueño sin guía y sin quebranto
A través del cuerpo, de un cielo y del espanto.
No fue Orfeo conduciendo las pisadas
A las piedras, a las muertes y a la nada
XXVIII
Soneto 47 (del cuaderno oscuro de Bernart)
No hay reconstrucción si antes no hubo un cuerpo
Donde la sal, la piedra y el fermento
Hayan causado el esperado nacimiento
De sapos, culebras y de muertos
No soy yo quien se pudre sino el cuerpo
De la noche caída en un agujero
Lleno de barro, de oro y de amuletos
Que los vivos colocaron sobre el muerto
Sin embargo, son las manos que toman las monedas
Con palabras, oraciones, tinta negra
Y la piel es hoy un pergamino
Que sugiere apenas un camino
Es la nada que rodea nuestra espalda,
Es un dios helado y sin palabras
XXIX
ahora necesitas la sed
para preguntar
quién caza desnudo detrás del bosque blanco
en tus manos
caben perfectamente
los huesos de un pájaro vivo
necesitas la sed para demostrar que tu cuerpo ha cambiado
XXX
despierto y triste
desconsolado e inmóvil
en mi celda espero la nueva llegada
DEO GRATIAS
XXXI
Apología
abandono la ciudad
tus brazos se abalanzan
como un grito en otra estación y en otro tiempo
y colocan mis manos sobre un mármol
y colocan el mármol en mis manos
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 Lucas Margarit es Doctor en Filosofía y Letras por la Universidad de Buenos Aires

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