jeudi 9 février 2017

símbolo aséptico

Por Joaquin Badajoz

"Para el resto del mundo se trata de un símbolo aséptico, asociado a un puñado de ideas de izquierda que pueden ciertamente ser conmovedoras, pero los que lo sufrimos sabemos que fueron pura demagogia. No hubo nunca en Cuba salud ni educación gratuitas porque los cubanos son una mano de obra esclava que gana un salario miserable y paga con ese plustrabajo que le arrebata violentamente el estado esos supuestos beneficios sociales, y queda un admirable resto para alimentar a un estado de gobernantes y una casta de funcionarios corruptos. A los cubanos les faltó lo elemental para vivir una vida humana más allá de la miserable equidad de las hormigas. La intelectualidad latinoamericana, en su pretendida independencia de pensamiento, ha terminado siempre sirviéndole de altavoz y haciéndole el trabajo sucio a sus corruptas oligarquías nacionales. Cuando los países no funcionan es culpa de la colonización española de hace par de siglos o de la injerencia imperialista estadounidense, nunca de una casta acéfala que no sabe como demonios administrar correctamente un país y balancear los componentes diferentes de la nación. Y Fidel Castro les viene como anillo al dedo para esa horrible labor de ocultar cobardemente la ineficacia nacional. Otra cosa es que el ser humano vive preso de la necesidad de pertenencia y la intelectualidad latinoamericana, anclada en la izquierda, ha hipotecado gran parte de su capital simbólico a ese espejismo que algunos llamaron "Revolución Cubana", pero que no fue más que una revuelta negociada contra un dictador que habiendo sido popularmente electo antes se sentía una especie de protector de la nación, que intervenía para arreglar el país, pero que no planeaba quedarse eternamente en el poder, como luego si hicieron los supuestos revolucionarios. La mayoría de la gente prefiere vivir dentro de una mentira que aceptar que ha malgastado media vida adorando una estafa."

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