Los primeros días de la era Trump.

Trump es el demonio, ya lo sabemos, es machista, xenófobo, paleto, “amigo” de Putin, todos ellos calificativos cuando menos discutibles, y además asquerosamente rico, algo que nadie discute. Simpatizar con su victoria (incluso aunque sea sólo por comparación con su adversaria) es poco menos que un crimen, y compartir una buena parte de su discurso o entender que decenas de millones de norteamericanos lo hagan, te hace prácticamente nazi.
Así estaban las cosas antes de que ganara las elecciones y así siguen estando hoy que ya se sienta en el despacho oval como presidente, jefe de estado y comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos de América. Veamos algunos de sus primeros movimientos y las correspondientes reacciones entre los expertos ibéricos.
Durante el fin de semana Trump dio un discurso ante la comunidad de inteligencia en los cuarteles de la CIA, en el que mostró su respaldo incondicional al trabajo de los espías, y marcó la eliminación de la faz de la tierra del terrorismo islámico como su objetivo principal. Además presentó al nuevo director de la agencia, Mike Pompeo, al que describió como una verdadera gema, número 1 en la Academia militar de West Point (como Ingeniero Mecánico) y número 1 en la Escuela de Derecho Harvard en la que obtuvo el doctorado en jurisprudencia.
También es reseñable el tono de complicidad durante el discurso, en el que incluso recordó agradecido el amplio respaldo de las fuerzas armadas y de inteligencia a la candidatura Trump (aunque no dio cifras no es descabellado que sea un alto porcentaje, seguramente por encima del 50%).
En España toda referencia al evento se centró en la parte final del discurso, un relato sobre la deshonestidad de los medios americanos que ilustra con dos ejemplos de ése mismo día (hay decenas de ellos similares o peores en los últimos meses): el cacareado fracaso de público en su discurso inaugural (obviando que llovía y que el 92.8% del voto popular en DC fue a Clinton), o la falsa acusación de que había retirado el busto de Martin Luther King. El caso es que las críticas a los medios de comunicación de una persona que lleva meses siendo acosada sin tregua por una buena parte de esos medios, es perfectamente legítima y natural (notad por cierto los aplausos y las risas entre un público, el personal de la CIA, que sabe muy bien a qué aplaude y de qué se ríe). Y si a estas alturas piensas que los medios americanos (o sus espejos aquí) han sido honestos con Trump, es que necesitas como el comer un curso de cómo procesar la información de Internet.
El lunes mientras la tertulianía hispana se dedicaba a discutir sobre la ausencia del idioma español en whitehouse.gov, y sobre cómo y cuándo hay que reformar la web oficial (algo estipulado desde el 31 de octubre de 2016, en inglés, claro), Donald Trump firmaba tres órdenes ejecutivas: la congelación de la contratación federal, la retirada de los americanos del TPP, y la repesca de una norma sobre el aborto (la prohibición de financiar ONG’s que incluyan el aborto en su “menú” de planificación familiar) que instauró Reagan en 1984, que mantuvo Bush padre, derogó Bill Clinton, rescató Bush hijo, y volvió a derogar Obama.
¿Relevante? Bueno, vistas desde aquí las dos primeras actuaciones son practicamente asuntos internos, pero la tercera es relativamente central en el discurso católico, y por simetría en el anticatólico. Pues nada, yo no escuché una sola mención, ni en los medios católicos que en condiciones normales habrían aplaudido, ni en los otros de los que esperaríamos sus habituales soflamas sobre los “derechos de la mujer“. No es que me importe especialmente el asunto, pero es un claro indicio de que las prioridades a ambos lados son, por una vez, paralelas: seguir hostigando a Trump y aplicando una visión monocromática y sesgada de la realidad norteamericana.
El martes Trump firmó la orden que acaba con la indisimulada obstrucción de Obama a la fase cuatro del sistema de tuberías que une Canadá y USA (la Keystone XL), y la agilización de los permisos para la tubería subterránea de acceso a Dakota (Dakota Access Pipeline) como parte de su America First Energy Plan.
Además se filtró la congelación de fondos para la Agencia de Protección Ambiental (EPA) y la orden de eliminación de la sección del Cambio Climático de su página oficial.
También se supo que el organismo que se encarga del control y prevención de enfermedades (CDC) había cancelado una conferencia  que organizaba sobre el Cambio Climático, el propio organismo lo contaba en su página y no tiene desperdicio: CDC Cancels Climate Change Conference. Good. Traduzco lo más jugoso:
No hay duda de por qué CDC lo canceló. La Administración Trump es escéptica del cambio climático antropogénico, por lo que alguien – tal vez el propio Presidente Trump – probablemente hizo una simple llamada telefónica y se acabó. Los periodistas y el Twitterverso seguramente se volverán locos, pero no deberían. El cambio climático cae fuera del área de especialización de los CDC.
Fundada en 1946, la primera misión de los CDC fue detener la propagación de la malaria en los Estados Unidos. Desde ese humilde comienzo, se convirtió en la organización líder mundial en el control de enfermedades infecciosas. Los científicos que llevan trajes espaciales en laboratorios para trabajar en patógenos peligrosos y responder a brotes globales de enfermedades como el Ébola son los superhéroes de la microbiología.
Con el tiempo, los CDC asumieron otras responsabilidades. Su enfoque pasó de las enfermedades infecciosas a otras amenazas para la salud y la seguridad, muchas de las cuales están bien cubiertas por otras agencias. […]
[…] Las enfermedades infecciosas continúan cobrando la vida de miles de estadounidenses anualmente. Dada esa realidad, definitivamente vale la pena preguntarse si temas como el cambio climático son un buen uso de los recursos de la agencia*.
* Es muy posible que el cambio climático empeore algunas enfermedades infecciosas, como la malaria. Sin embargo, estas enfermedades deben abordarse independientemente del cambio climático. Además, los impactos sobre la salud del cambio climático ya han sido estudiados por la EPA y el NIEHS
O sintetizado, en castizo:
los CDC se encargan de un área que no tiene nada que ver con el Cambio Climático y en realidad nos metimos en el show del clima porque era una manera directa de trincar fondos. La nueva administración considera, acaso acertadamente, que esto es una tomadura de pelo y quiere eliminar de raíz las injerencias del lobby climático, empezando por las áreas que le son ajenas“.
La malaria es una enfermedad chunga, y aunque occidente está totalmente limpio, hay zonas del planeta en las que es endémico, se producen cientos de millones de contagios anuales y en torno al millón de personas, la mayoría niños, mueren en el mismo periodo. Por tanto no está de más sacar las garras del Clima de un área que ya de por sí tiene cierto margen intrínseco para la corrupción (a través de sus conexiones con las farmacéuticas).
Nada de esto les interesó a los medios españoles, que andaban envainándosela respecto a la eliminación del español de la web de la Casa Blanca, indignados con los ataques a la prensa de Trump, y recurriendo a las recopilaciones de clichés imbéciles como es el caso de éste epítome de IYI ibérico que es Félix de Azúa, que nos explica en su columna de El País que de Trump “Lo peor es que fue elegido por millones de ciudadanos que dan el mismo asco, aunque además dan pena“. Patético hasta el paroxismo.
Hoy miércoles no he conectado con los medios locales todavía, pero supongo que se centrarán en el carácter “xenófobo” del presidente, queha confirmado en Twitter que el muro con México va para alante, y seguramente no dirán una palabra sobre las previsiones informadas sobre una próxima y dramática rebaja de impuestos, o de la reactivación de las cárceles secretas de la CIA, imagino que en consonancia con una política libre de “papelillos” (para cogérsela), y asumiendo que el terrorismo islámico se trata de la peor modalidad de maldad, aquella que está rebozada en locura, y que para ganar una guerra así, no puedes alejarte demasiado de la propia maldad.
Yo no tengo ninguna necesidad de utilizar el tertulianés para hablar sobre Trump, y decir que “yo nunca hubiera votado a Trump“, entre otras cosas porque tengo escrito que mi candidato Republicano era Ted Cruz y que los candidatos Demócratas eran todos malos (ver esta entrada de finales de 2015), así que puedo decir abiertamente que era mi candidato preferido frente a Clinton, y que al igual que con Rajoy, la cacería mediática, el caracter insustancial de la mayoría de las críticas, y el poco peso de los argumentos contra él (o a favor de sus adversarios), no ha hecho más que reafirmarme en tal postura. A partir de ahí hay que esperar. Nadie sabe como puede acabar una legislatura como ésta, quizá dos, pero creo que Estados Unidos y el mundo necesitaban un revulsivo a tanta idiotez promovida por la administración Obama, y por tanto soy moderadamente optimista con las perspectivas de futuro. Veremos, e idealmente, lo comentaremos.