jeudi 8 décembre 2016

Gloria Crocodilus / Oculata fides - 1634

Jacob Hoefnagel - Gloria Crocodilus / Oculata fides - 1634 - via British Museum


Poema sobre el Doctor Sax
En sus años declinantes el Doctor Sax era un viejo vago viviendo
en hoteles destartalados ubicados en los ruinosos alrededores
de la calle 3 en SF_ Él era un anciano genio de locas melenas
a quien el pelo le crecía de las fosas nasales, como el pelo
que le crecía de la nariz a Aristadamis Kaldis el pintor,
y tenía cejas extendidas, de una pulgada, como las
cejas de Daisetz Susukio el Maestro Zen de quien
se ha dicho, que, cejas de ese tipo tardan toda
una vida en crecer tan largas y de ese modo
representan al arbusto del Dharma que una
vez que echa raíces es demasiado fuerte
para arrancarlo con las manos o con
un caballo______
Que esta sea una lección para todas aquellas
  chicas que se depilan las cejas y para
   ustedes (también) jóvenes cantantes
    del coro que acaban detrás del
     monumento
      en la catedral
       de San Pablo
    ("gritándoles a sus madres
     en hogares lejanos
      Mater Mia, estáte en casa
       para la Pascua")
El Doctor Sax maestro conocedor de la Pascua
  reducido a sus penurias se contentaba
   mirando los vitraux de las viejas iglesias
    Sus únicos 2 amigos en esta vida, esta imposible
     vida dura en la que no importan las condiciones
      en las que se manifiesta, eran Bela Lugosi y Boris
       Karloff, quienes una vez al año atravesaban
        con sus cabezas gachas
         las brumas del atardecer
          para visitarlo en su habitación
           de la calle 3,
mientras las campanas de San Simón tañían
  las tristes notas de "Kathleen"
   música dolorosa que flotaba
    sobre los techos de los viejos hoteles
     donde otros viejos similares al Doctor Sax
      se sentaban en las camas del dolor inclinando sus cabezas
       con sus rosarios en los pies , Oh, gimiendo
        por los hogares para las palomas perdidas
         o la blanca paloma del tiempo inmemorial
                      de las rosas
                       de la no nacida
                         felicidad del asombro_____
Y ahí Sax y Bela se sentaban en la pequeña habitación
  Sax en el borde de su cama con una botella de vino
   malo en su mano, Bela en la vieja mecedora y Boris
    permanecía de pie a un costado del lavatorio
                    y suspiros_____
Entonces Sax decía lo de siempre
  "Por favor hagan de monstruos para mí"
   y por supuesto los viejos actores que lo amaban
    profundamente y lo venían a visitar por una humana
     tierna sentimentalidad -ninguna monstruosa razón-
      protestaban, pero él se emborrachaba y
       lloraba_ Boris entonces era el primero: extendía los brazos
        y hacía de Frankestein ¡UCK!
         luego Bela se ponía
          de pie estiraba su capa ensayaba su mirada
          maliciosa y se aproximaba a Sax que como de costumbre
                      chillaba asustado______
Jack Kerouac.


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