samedi 3 décembre 2016

arriesgándose a parecer anacrónicos (y hasta ridículos) ante el mundo del siglo XXI.


The guardian of the law, by Margarita García Alonso

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Mirando las "reacciones del pueblo" que los medios de incomunicación castristas se apresuran en dar a conocer, me pregunto si no están arriesgándose a parecer anacrónicos (y hasta ridículos) ante el mundo del siglo XXI.
Los que sobrevivimos gran parte de nuestras vidas en la finca castrista conocemos bastante de eso (con permiso de los ilustres y despistados analistas políticos que conocen el Socialismo por referencias propagandísticas); las histéricas reacciones de los pueblos ante la desaparición física de sus "líderes"... unos por conveniencia, otros por temor, y el resto por ciego fanatismo hacia quienes paradójicamente los han aplastado durante toda su adoctrinada (e inútil) existencia. ante la desaparición física de sus "líderes".
Lo "vivimos" en Cuba con la muerte del chivo vietnamita (el "tío Ho", como cariñosamente era llamado por su "pueblo"). Se pueden citar numerosos ejemplos, todos coincidentes en el mismo punto: dirigentes de países comunistas.
Pero eran otros tiempos... el imperio soviético era poderoso, la desestabilización de Latinoamérica era una "gloriosa aventura de oprimidos contra opresores"; y por supuesto, Estados Unidos al frente del monstruoso y odioso mundo capitalista era el "malo de la película". Perfecta fórmula para ser asimilada por la estupidez humana, siempre lista para destacarse cuando las condiciones le facilitan desarrollar su falta de desarrollo.
Claro que esto es lo que pienso, que no coincide con lo que aún sucede. Por qué han de parecer anacrónicas estas "reacciones de pueblo' si la estupidez humana está muy lejos de ser anacrónica?
Por qué existe todavía Corea del Norte, la Venezuela chavista, una ONU cuyo Consejo de Seguridad mantiene a China, una Cuba castrista, una Nicaragua sandinista, una Colombia que "perdona" la guerrilla y la invita a construir (lease destruir) una nación en crisis?
Y podría seguir una lista que lamentablemente parece infinita, pero no lo creo necesario.
Y aunque ya no existe el imperio soviético, todavía queda el gran enemigo que nunca ha sido imperio, pero así se le llama por una elemental falta de conceptos, para llamarlo de alguna manera.
Y no olvidemos que en los países comunistas la estupidez se desarrolla por decreto, y es piedra angular en la construcción (lease destrucción) de la suciedad (lease sociedad).
Por tanto, no nos extrañemos de las reacciones de quienes pudieran parecernos seres de otro planeta... son esclavos felices, especie mayoritaria en países totalitarios.

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