mardi 22 novembre 2016

The Yantra of the Goddess Bagalamukhi , la Diosa que sujeta la lengua. Diosas de la Sabiduría


The Yantra of the Goddess Bagalamukhi 

circa 1800-20. Guler, Punjab Hills, India
Opaque watercolour and gold on paper

Diosas de la Sabiduría: Las Mahavidyas y la afirmación de la Feminidad en el pensamiento indio 

Existe en India un grupo de extrañas Diosas, diez en número. Una de ellas se muestra con su cabeza recién cortada en su mano, que se alimenta de la sangre que sale de su torso; otra tiene unas tijeras mientras permanece sentada triunfante encima de un cadáver; una tercera aparece llevando una cuadriga decorada con un cuervo como emblema. La serie continua - una colección fuera de lo común por no decir más. 




La historia tras su nacimiento es igualmente interesante y paradójicamente, de un origen romántico: Una vez, durante sus numerosos juegos de amor, la situación se le fue de las manos a Shiva y a Párvati. Lo que había empezado como una broma se convirtió en un asunto serio con un Shiva indignado amenazando con abandonar a Párvati. Ningún tipo de persuasión o engatusamiento por parte de Párvati pudo darle la vuelta al asunto. Sin ninguna elección, Párvati se multiplicó a sí misma en diez formas diferentes para cada una de las diez direcciones. Así, por más que Shiva intentara escapar de su amada Párvati, la encontraba como guardián, vigilando todas las rutas de escapatoria. Cada una de las formas manifestadas de Devi hicieron a Shiva darse cuenta de verdades esenciales, lo hicieron consciente de la naturaleza eterna de su amor mutuo y se estableció la superioridad de la Diosa sobre su compañero masculino, de una manera más significativa, para siempre en los cánones del pensamiento indio. Shiva no se sintió menospreciado de ninguna manera por esta concienciación, solamente se sintió despertar espiritualmente. Esto sucede así igualmente para este Gran Señor como para nosotros mortales normales. Así de una manera apropiada nos referimos a ellas como las Grandes Diosas de la Sabiduría, conocidas en sánscrito como las Mahavidyas (Maha - grande; vidya -Sabiduría). De hecho, en el proceso de aprendizaje espiritual la Diosa es la musa que nos guía y nos inspira. Ella es la alta sacerdotisa que despliega las verdades internas. El espectro de estas diosas cubre todo el ámbito de la divinidad femenina, abarcando a las diosas horribles en un extremo, hasta las enormemente bellas en el otro. 

Estas Diosas son: 1) Kali, la Noche Eterna. 2) Tara, la Diosa Compasiva. 3) Shodashi, la Diosa que tiene dieciséis años. 4) Bhuvaneshvari, la Creadora del Mundo. 5) Chinnamasta, la Diosa que corta su propia cabeza. 6) Bhairavi, la Diosa de la Decadencia. 7) Dhumavati, la Diosa que se enviuda ella misma. 8) Bagalamukhi, la Diosa que sujeta la lengua. 9) Matangi, la Diosa que ama la contaminación. 10)Kamala, la última pero no la menos importante. 


Kali, la Noche Eterna Kali es mencionada como la primera entre todas las Mahavidyas. Negra como la noche tiene una apariencia terrible y espeluznante. En el Rig-Veda, el libro más antiguo del mundo, hay un “Himno a la Noche” (Ratri Sukta), que dice que existen dos tipos de noche. Uno experimentado por los seres mortales y el otro por seres divinos. En el primero, toda la actividad efímera llega a un alto, mientras que en el último la actividad de la divinidad también llega a un descanso. Esta noche absoluta es la noche de la destrucción, el poder de Kala.

 La palabra Kala denota tiempo en sánscrito. El nombre de Kali se deriva de esta misma palabra, como también de la palabra sánscrita para negro. Así, ella es la noche atemporal, tanto para los mortales normales y como para los divinos. Por la noche nos acurrucamos en la felicidad como los pájaros del aire, hombres que viajan por negocios, chacales y bestias salvajes, todos dan la bienvenida a la noche y felizmente se recogen en ella; pues para todos los seres desorientados por el viaje del día, ella trae calma y felicidad, justo como haría una madre. La palabra ratri (noche) deriva de la raíz ra, “dar”, y significa “el donador” de felicidad, paz y gozo. 


Tara, la Diosa Compasiva Las similitudes de apariencia entre Kali y Tara son sorprendentes e inconfundibles. Ambas aparecen sobre una figura masculina supina, a menudo reconocida como Shiva aunque puede también ser un cadáver anónimo. A m b a s l l eva n ve s t i m e n t a s mínimas o están desnudas. Las dos llevan un collar de cabezas recién cortadas y una faja de manos humanas. Ambas tienen la lengua caída, roja con la sangre de sus víctimas. Sus apariencias son tan sorprendentemente similares que es fácil confundirlas. La tradición oral aporta una fascinante historia tras la Diosa Tara. 

La leyenda comienza con la agitación del océano. Shiva se ha bebido el veneno que fue creado por la agitación del océano, salvando así al mundo de la destrucción, pero ha caído inconsciente bajo su poderoso efecto. Aparece Tara y se lleva a Shiva en su regazo. Ella lo succiona y la leche de su pecho contrarresta el veneno y él se recupera. Este mito es una reminiscencia de uno en el que Shiva para a la arrasadora Kali convirtiéndose en un niño. Al ver al niño, el instinto maternal de Kali salta a primer plano y ella se tranquiliza y cuida al pequeño Shiva. En ambos casos, Shiva asume la posición de un niño con relación a la diosa. En otras palabras, la Diosa es Madre incluso para el Gran Señor mismo. La característica distintiva en la iconografía de Tara son las tijeras que lleva en una de sus cuatro manos. Las tijeras están relacionadas con su habilidad para romper apegos. 

 Literalmente, la palabra “tara” significa una estrella. Así se dice que es la estrella de nuestra aspiración, la musa que nos guía por el camino creativo. Estas cualidades no son sino la manifestación de su compasión. La tradición budista recalca estas cualidades de esta Diosa, y es venerada en el Tíbet como una importante encarnación de la compasión. 


Shodashi, la Diosa que tiene dieciséis años Se cree que Shodashi o Tripura-Sundari nació para salvar a los dioses de los estragos de un demonio poderoso e iracundo. El cuento comienza cuando Shiva incendia a Kama, el dios del amor, que intentaba distraer a Shiva de su meditación. Uno de los seguidores de Shiva entonces sacó las cenizas de Kama y formó la imagen de un hombre con ellas. Este hombre luego persuade a Shiva para que le enseñe un mantra poderoso. Por el poder de este mantra, uno podía ganar la mitad del poderío de su adversario. Pero, como él fue creado de las cenizas de la ira de Shiva se transforma en u n d e m o n i o f e r o z . Intoxicado con su poder recientemente encontrado, procedió a arrasar el reino de los dioses. Al darse cuenta de su derrota y humillación, todos los dioses propician la voluntad de la Diosa Tripura-Sundari buscando su ayuda. 

La Diosa aparece y decide ayudarlos. En el campo de batalla, ella da un golpe demoledor al poderoso demonio, salvando así a los dioses. Iconográficamente esta Diosa se exhibe sentada sobre un loto que descansa sobre el cuerpo del Señor Shiva, que a su vez está echado sobre un trono cuyas patas son los dioses Brahma, Vishnu, Shiva y Rudra. Este es un retrato directo e impactante de la Diosa que domina a las deidades masculinas importantes del panteón hindú, una creencia fundamental de la ideología Mahavidya. Ella es la salvadora de todos, el Último Refugio. Ella tiene en sus manos un arco con flechas. El arco está hecho apreciablemente de caña de azúcar, un símbolo de la dulzura. Sus dardos están así personificados en la dulzura. Uno de sus epítetos es “Tripura-Sundari”, que significa “una que es bella en los tres reinos”.

Otro de sus nombre “Lalita” implica suavidad. Estas dos cualidades dan lugar a imágenes que la representan como alguien encantadoramente bella y de un esplendor sin igual. La palabra “Shodashi” literalmente significa dieciséis en sánscrito. Así la visualizamos como una dulce chica de dieciséis años. En la vida humana los dieciséis años representan la perfección consumada, después se establece el descenso. De hecho, el completo ciclo lunar está formado por dieciséis días desde la luna nueva hasta la luna llena. La luna llena es la luna de dieciséis días. 

Esta chica de dieciséis años gobierna por encima de todo lo que es perfecto, completo, bello. Su belleza suprema también lleva una historia interesante tras ella: Una vez Shiva re refirió a Kali (su esposa) por su nombre delante de algunas doncellas celestiales que habían venido a visitarlos, llamándola “Kali, Kali” (“Negrita, Negrita”) en broma. Ella se tomó esto como un insulto contra su tez oscura. Dejó a Shiva y decidió deshacerse de su tez oscura, mediante el ascetismo. Más tarde, el sabio Narada, viendo a Shiva solo, le preguntó que dónde estaba su mujer. Shiva se quejó de que ella lo había abandonado y había desaparecido. Con sus poderes yóguicos, Narada descubrió que Kali vivía al norte del Monte Sumeru y fue a ver si la convencía de que volviera con Shiva. Le dijo que Shiva estaba pensando en casarse con otra diosa y que ella debía regresar para impedirlo. Por entonces, Kali ya no tenía su tez oscura, aunque no se había dado cuenta de ello. Cuando llegó a la presencia de Shiva, vio en el corazón de Shiva un reflejo suyo con la tez clara. Pensando que el reflejo que veía era el de otra diosa, se puso celosa y enfadada. Shiva le aconsejó que lo mirara con más atención, con la mirada del conocimiento, y le dijo que lo que veía en su corazón era a ella misma.

 La historia termina con Shiva diciéndole a la Kali transformada: “Puesto que has adquirido una forma muy bella, bella en los tres mundos, tu nombre será Tripura-Sundari. Siempre permanecerás teniendo dieciséis años y te llamarás Shodashi”. 


Bhuvaneshvari, la Creadora del Mundo El origen de Bhuvaneshvari se encuentra en un texto moderno de la siguiente manera: “Antes de que nada existiera, el Sol apareció en los cielos. Los rishis (sabios) le ofrecieron soma, la planta sagrada, para que el mundo fuera creado. En aquel entonces Shodashi tenía el poder principal, o el Shakti mediante el cual el Sol creó los tres mundos. Después de que el mundo fuera creado la diosa asumió una forma apropiada al mundo manifestado”. En esta forma, vino a ser conocida como Bhuvaneshvari, literalmente “Señora del Mundo”. 

Así, Bhuvaneshvari permanece no-manifiesta hasta que el mundo es creado. Por tanto, se la relaciona principalmente con el aspecto visible y material del mundo creado. Más que ninguna otra Mahavidya con la excepción de Kamala (que se menciona más adelante), Bhuvaneshvari es asociada e identificada con la energía subyacente a la creación. Ella encarna la dinámica y los componentes característicos que conforman el mundo que prestan a la creación su carácter distintivo. Ella es parte de la creación y también difunde su resultado.  La belleza de Bhuvaneshvari se menciona a menudo. La describen con una tez radiante y un bello rostro, rodeado de un largo cabello suelto de color de abejas negras. Sus ojos son grandes, sus labios carnosos y rojos, su nariz delicada. Sus firmes pechos están untados con pasta de sándalo y azafrán. Su cintura es delgada y sus muslos, culo y ombligo son bonitos. Su bella garganta está decorada con ornamentos, y sus brazos están hechos para el abrazo. De hecho, se dice que Shiva se hizo un tercer ojo para verla más minuciosamente. Esta belleza y atractivo son entendidas como una afirmación del mundo físico. El pensamiento tántrico no denigra el mundo ni lo considera ilusorio, como hacen otros aspectos abstractos del pensamiento indio. 



Esto queda claro en la creencia de que el mundo físico, los ritmos de la creación, mantenimiento y destrucción, incluso los anhelos y sufrimientos de la condición humana, no es sino el juego de Bhuvaneshvari, su deporte excitante, feliz. Chinnamasta, la Diosa que corta su propia cabeza Un día Párvati fue a bañarse al río Mandakini con sus dos asistentas, Jaya y Vijaya. Después del baño, el color de la gran diosa se oscureció porque estaba sexualmente excitada. Después de algún tiempo, sus dos asistentas le pidieron. “Danos algo de comer. Tenemos hambre”. Ella respondió, “Os daré comida, pero esperad, por favor”. 
Después de un rato, le volvieron a pedir de nuevo. Ella contestó, “Por favor, esperad, estoy pensando en algunos asuntos”. Esperando un rato más, ellas le imploraron, “Tu eres la madre del Universo. Un niño pide todo de su madre. Una madre da a sus hijos no solo comidas sino abrigo. Por eso es por lo que te insistimos para que nos des comida. Eres conocida por tu misericordia, por favor, danos de comer”. Oyendo esto, la consorte de Shiva les dijo que les daría algo cuando llegaran a casa. Pero de nuevo, las dos asistentas le suplicaron, “Estamos hambrientas, Oh Madre del Universo. Danos de comer para que nos sintamos satisfechas, Oh, Misericordiosa, Otorgadora de bendiciones y Cumplidora de Deseos”. 
Oyendo esta verdad, la diosa misericordiosa sonrió y cortó su propia cabeza. Cuando se cortó la cabeza, ésta cayó en la palma de su mano izquierda. Saliendo se su garganta tres chorros de sangre; el izquierdo y el derecho caían respectivamente en las bocas de sus asistentas que se hallaban a ambos lados de ella y el del centro directo a su boca. Después de esto, todas se sintieron satisfechas y luego volvieron a casa. (Por este acto) Párvati pasó a ser conocida como Chinnamasta. En la imaginería visual, Chinnamasta aparece de pie sobre una pareja copulando, Kamadeva y Rati, con Rati arriba. Aparecen tumbados sobre una flor de loto. Hay dos interpretaciones sobre este aspecto de la iconografía de Chinnamasta. Una la entiende como un símbolo de control del deseo sexual, la otra como un símbolo de la personificación de la energía sexual de la diosa. La interpretación más común es aquella en la que se cree que ella está venciendo lo que representan, es decir, el deseo y la energía sexual. En esta escuela de pensamiento ella representa el autocontrol, se cree que es el sello de un yogui con éxito. 

 La otra interpretación, bastante diferente, afirma que la presencia de la pareja copulando es un símbolo que representa que la diosa está cargada de energía sexual. Así como el asiento de loto se cree que confiere a la deidad sentada encima de él sus cualidades de buenos augurios y pureza. Kamadeva y Rati transmiten a la Diosa que se halla sobre ellos el poder y la energía que emana de su acto de hacer el amor. Saliendo a chorros a través de su cuerpo, esta energía sale de su torso descabezado para alimentar a sus devotos y también reponerla a ella. Lo que es significativo aquí es que la pareja copulando no se opone a la diosa, sino que aparece como una parte integrante del flujo rítmico de energía compuesto por el icono de Chinnamasta. 

La imagen de Chinnamasta es una imagen compuesta, expresa la realidad como una amalgama de sexo, muerte, creación, destrucción y regeneración. Es una representación contundente del hecho de que la vida, el sexo y la muerte son una parte intrínseca del gran esquema unificado que compone el universo manifestado. Los crudos contrastes de este escenario iconográfico - la truculenta decapitación, la pareja copulando, la bebida de sangre fresca, todo organizado en un patrón armonioso- mueven al espectador a una conciencia de la verdad de que la vida se alimenta de la muerte, y necesita a la muerte y que el destino final del sexo es perpetuar la vida, que a su vez disminuirá y morirá para alimentar más vida. 
Dispuestos como están en la mayoría de las interpretaciones del icono, el loto y la pareja copulando parecen canalizar un poderoso poder vital en la diosa. La pareja que disfruta del sexo transmite un insistente impulso de vida a la diosa; parecen bombearla con energía. En lo alto, como una fuente rebosante, su sangre sale de su cuello cortado, la fuerza vital la abandona, pero entrando en las bocas de sus devotos (y en su propia boca también) para alimentarlos y sostenerlos. 
Se representa el ciclo de forma descarada: la vida (la pareja haciendo el amor), la muerte (la diosa decapitada) y el alimento (los yoginis a ambos lados bebiendo su sangre). 


Bhairavi, la Diosa de la Decadencia La Creación y la Destrucción son dos aspectos esenciales del universo, que está continuamente sujeto a sus ritmos alternos. Los dos son igualmente dominantes en el mundo y, de hecho, dependen el uno del otro de una manera simbiótica. Bhairavi encarna el principio de destrucción y surge o se hace presente cuando el cuerpo decae y se deteriora.
 Ella también tiene evidentes hábitos autodestructivos, como comer comida tamásica1 (comida que tiene una cualidad asociada con la ignorancia y la lujuria) y beber bebidas alcohólicas, que desgastan el cuerpo y la mente. Ella está presente, dicen, en la pérdida de semen que debilita a los hombres. La cólera, la envidia y otra emociones y acciones egoístas fortalecen la presencia de Bhairavi en el mundo. El comportamiento correcto, por el contrario, la debilita. En resumen, es una diosa siempre presente que manifiesta y encarna los aspectos destructivos del mundo. La destrucción, sin embargo, no es siempre negativa, la creación no puede continuar sin ella. Esto se ve más claramente en el proceso de alimentación y metabolismo, en el que la vida se alimenta de la muerte; la creación continua mediante la energía transformadora que deja la destrucción. 

 Tamas: Alimentos que destruyen nuestra resistencia a la enfermedad. Nublan la mente. Promueven emociones negativas. Son: carne roja, fritos, azúcares refinados, comer demasiado, alcohol, congelados, tabaco, comida rápida, enlatados, soda, ... 



Bhairavi también se identifica con Kalaratri, un nombre a menudo asociado con Kali que significa “noche (de destrucción) oscura” y se refiere a un aspecto de Kali particularmente destructivo. También se identifica con Mahapralaya, la gran desintegradora al final de un ciclo cósmico, durante el cual las cosas han desaparecido en el fuego, y se disuelven en la informes aguas de la procreación. Ella es la fuerza que tiende a la desintegración. De hecho, esta fuerza que además es la misma Bhairavi está presente en cada persona mientras envejece, se debilita y finalmente muere. La destrucción es evidente en todos los sitios y, por lo tanto, Bhairavi está presente en todos los lugares. Un comentario sobre el Parashurama-Kalpasutra dice que el nombre Bhairavi deriva de las palabras bharana (crear), ramana (proteger) y vamama (exhalar o vomitar). El autor del comentario trata de discernir el significado interior del nombre de Bhairavi identificándola con las funciones cósmicas de la creación, el mantenimiento y la destrucción.


 Dhumavati, la Diosa que se enviudó Dhumavati es fea, inestable y rabiosa. Es alta y lleva vestimenta sucia. Sus orejas son feas y rugosas, tiene los dientes largos y sus pechos cuelgan. Tiene la nariz larga. Tiene el aspecto de una viuda. Monta en una cuadriga decorada con el emblema de un cuervo. Sus ojos son espantosos y sus manos temblorosas. Tiene una cesta aventadora en una mano y con la otra hace el gesto de conceder bendiciones. Su naturaleza es grosera. Siempre tiene hambre y sed, y parece insatisfecha. Le gusta crear conflictos y siempre tiene una apariencia desagradable. La leyenda sobre el origen de Dhumavati dice que un día, cuando la pareja de Shiva, Sati vivía con él en el Himalaya, ella sintió un hambre atroz y le pidió algo de comer. Cuando éste se negó a darle comida, ella dijo, “Vale, pues entonces solamente tendré que comerte a ti”. A continuación se tragó a Shiva, quedándose así, viuda. Él la convenció para que lo vomitara y, cuando ella lo hizo, él le echó una maldición condenándola a asumir la forma de la viuda Dhumavati. Este mito destaca la inclinación destructiva de Dhumavati. Su h a m b re s o l o s e satisface cuando se come a Shiva, su marido que abarca dentro de sí al mundo entero. Ajit Mookerjee, comentando su hambre y sed perpetua, que es mencionada en muchos sitios, dice que ella es la encarnación de los “deseos insatisfechos”. Su mismo estado de viudez es curioso. Se queda sola porque se traga a Shiva, un acto de autoafirmación y, quizás, de independencia. El cuervo, que aparece como su emblema en la parte superior de la cuadriga, come carroña y es un símbolo de la muerte. De hecho, a veces se dice que ella misma se parece a un cuervo. 

La Prapancasarasara-Samgraha, por ejemplo, dice que su nariz y garganta parecen las de un cuervo. La cesta aventadora en su mano representa la necesidad de discernir la esencia interior a partir de las relaciones ilusorias de las formas externas. El vestido que lleva se ha cogido de un cadáver en la tierra de cremación. Se dice que ella es la encarnación de las tama guna, las cualidades negativas asociadas con la lujuria y la ignorancia. Se cree que a ella le gusta el alcohol y la carne, alimentos tamásicos. Algunos eruditos del Tantra también la interpretan como “el aspecto de la realidad que es viejo, feo y poco atractivo”. Esto se corrobora aún más porque a ella generalmente se la asocia con todo lo que es poco prometedor y se cree que vive en las arenas desoladas de la tierra, como los desiertos, casas abandonadas, en las peleas, los niños llorando, en el hambre y la sed, y de una manera más particular en las viudas. 

Bagalamukhi, la Diosa que sujeta la lengua La leyenda del origen de la diosa Bagalamukhi es así: Un demonio llamado Madan asumió la austeridad y ganó la bendición de que todo lo que decía ocurría. Él abusó de esta bendición acosando a gente inocente. Enfadados por los daños causados, los dioses veneraron a Bagalamukhi. Ella paró el alboroto del demonio agarrando su lengua y acallándolo. Antes de que pudiera matarlo, sin embargo, él le pidió ser adorado con ella y ella cedió. Por eso él aparece retratado con ella. Casi siempre se la retrata en este acto, sosteniendo un basto en la mano, con el que está a punto de golpear a su enemigo, y con la otra mano tira de su lengua. En este mito, cuando paraliza la lengua del demonio, ella ejercita su particular poder sobre el habla y su poder de congelar, aturdir o paralizar. E l h e c h o d e q u e Bagalamukhi tire de la lengua del demonio es único y significativo. La lengua, el órgano del habla y el gusto, a menudo se considera como una entidad de mentiras, que oculta lo que se halla en la mente. Arrancar la lengua del demonio, por tanto es un símbolo de que la Diosa elimina, en esencia, al autor del mal. 


Matangi, la Diosa que ama la contaminación Una vez Párvati, sentada en el regazo de Shiva, le dijo que él siempre le daba todo lo que quería y que ahora deseaba visitar a su padre. Ella le preguntó que si tendría su consentimiento para visitar a su padre en el Himalaya. Shiva no quería concederle este deseo pero, finalmente, accedió diciéndole que, si no volvía en unos cuantos días, él mismo iría allí a por ella. La madre de Párvati mandó una grulla para que la llevara a su casa familiar. Cuando habían pasado unos días sin que Párvati regresara, Shiva se disfrazó de artesano de ornamentos y fue a casa del padre de Párvati. Vendió adornos de conchas a Párvati y luego, para comprobar su fidelidad, le pidió que se acostara con él como pago por los adornos. Párvati se sintió indignada ante la petición del mercader y estaba a punto de maldecirlo, pero entonces se dio cuenta con su intuición yóguica que el vendedor de adornos en realidad era su marido, Shiva. Ocultándole que sabía su verdadera identidad, ella respondió: “Vale, estoy de acuerdo. Pero no ahora”.


 Algún tiempo después, Párvati se disfrazó de cazadora y fue a casa de Shiva, donde éste esperaba para su oración vespertina. Ella bailó, con su ropa roja. Su cuerpo era delgado, sus ojos grandes y su pecho grande. Admirándose, Shiva le preguntó: “¿Quién eres?”. Ella contestó: “Soy la hija de un Chandala. He venido a hacer penitencia”. Entonces Shiva dijo: “Soy el que da fruta a los que hacen penitencia”. Diciendo esto, la cogió de la mano, la besó y se dispuso a hacerle el amor. Mientras hacían el amor, Shiva se convirtió en un Chandala. En ese momento se dio cuenta de que la mujer Chandala era su mujer Párvati. Después de hacer el amor, Párvati le pidió a Shiva una bendición que éste le concedió. Su petición fue esta: “Puesto que tú [Shiva] has hecho el amor conmigo siendo yo la forma de una Chandalini [mujer Chandala], esta forma debería durar siempre y ser conocida como Uccishtha-matangi (ahora conocida popularmente como Matangi)”. La clave de esta leyenda es la esencia de la palabra “Chandala”. Se cree que los chandalas constituyen el estado más bajo en la jerarquía de castas de la creencia hindú ortodoxa. Asociados con la muerte y la impureza, siempre han sobrevivido en la periferia de la sociedad dominante. La misma etiqueta Chandala se ha convertido en el peor tipo de difamación. Así, disfrazándose de Chandalini, Párvati asume la identidad de una persona de casta muy baja, y sintiéndose atraído, Shiva se permite identificarse con ella. Ambas deidades, de una manera autoconsciente e intencionada, se asocian con la periferia de la sociedad y la cultura hindú.


 La identidad Chandala por lo tanto, se sacraliza en el establecimiento de la Diosa Matangi. Esta diosa resume en ella misma lo contaminado y lo prohibido. Otro mito relacionado con Matangi refuerza esta creencia. Una vez, Vishnu y Lakshmi fueron a visitar a Shiva y Párvati. Los obsequiaron con ricas comidas y algunos frutos que habían caído al suelo. De estos restos surgió una doncella dotada con justas cualidades. Ella pidió la comida sobrante (uccishtha). Las cuatro deidades le ofrecieron sus restos como prasada (comida sagrada porque la han probado los dioses). Shiva, entonces, le dijo a la atractiva doncella: “Las actividades de aquellos que repitan tu mantra y te veneren serán fructíferas. Serán capaces de controlar a sus enemigos y obtener los objetos de sus deseos”. Desde entonces esta doncella pasó a llamarse Uccishtha-matangi. Es la otorgadora de todas las bendiciones. Esta leyenda enfatiza la relación de Matangi con la comida sobrante, que normalmente se considera como altamente corrompida. De hecho, ella misma surge de las sobras de Shiva y Párvati. Y lo primero que ella pide es sustento en forma de alimento sobrante (uccishtha). Los textos que describen su adoración especifican que sus devotos deberían ofrecerle uccishtha con sus manos y bocas manchadas con alimentos sobrantes; es decir, los adoradores deberían estar en un estado de contaminación, habiendo comido y sin haberse lavado. Esta es una inversión dramática de los protocolos normales para adorar a las deidades. Normalmente, los devotos cuidan de ofrecer comida particularmente pura que le gusta especialmente a la deidad. Después de que la deidad la ha comido, la comida se considera que está bendecida y es devuelta al adorador para ser compartida, y se cree que contiene la gracia de la deidad. El ritual de ofrecer y recoger en este caso enfatiza la posición inferior del devoto, quien sirve a la deidad y acepta las sobras de la deidad como algo muy preciado. En el caso de Matangi, sin embargo, los adoradores se presentan a ella con sus sobras altamente corrompidas y ellos mismos están en un estado de corrupción mientras hacen esto. Se sabe que en algunos rituales se le ha ofrecido ropa manchada con la menstruación para obtener la bendición de poder atraer a alguien. La sangre menstrual es considerada como un tabú en la representación de funciones religiosas, pero en el caso de Matangi estos tabúes tan estrictos se ignoran, de hecho, se alardea de ellos. 

Kamala, la última pero no la menos importante Kamala, como la 10ª y última de las Diosas de la Sabiduría muestra todo el despliegue del poder de la Diosa en la esfera material. Ella es el principio y el final de nuestra veneración por la diosa. Los textos canónicos son muy explícitos con relación a su iconografía: “Tiene una tez bella y dorada. La están bañando cuatro grandes elefantes que derraman jarras de néctares sobre ella. En sus cuatro manos tiene dos flores de loto y hace señas de conceder bendiciones y aportar seguridad. Lleva una corona resplandeciente y un vestido de seda”. El nombre Kamala significa “ella la del loto” y es un epíteto común de la Diosa Lakshmi. De hecho, Kamala es la diosa Lakshmi. Aunque aparece la última de la lista de la Mahavidyas, ella es la más conocida y popular. Existen varios festivales anuales en su honor. De estos, el Diwali es el más ampliamente celebrado. Este festival conecta a Lakshmi a tres temas importantes e interrelacionados: la prosperidad y la riqueza, la fertilidad y la cosecha y la buena suerte durante el siguiente año. Los elefantes que derraman néctar sobre ella son símbolos de soberanía y fertilidad. Expresan la asociación de Kamala con estas altamente deseadas cualidades. Aunque es equivalente a Lakshmi, existen importantes diferencias cuando se incluye a Kamala dentro del grupo de las Mahavidyas. De forma llamativa, nunca se la describe ni se muestra acompañada de Vishnu, que es su compañero normal y dominante en todas las representaciones. En este aspecto y, a diferencia de Lakshmi, a Kamala se la elimina completamente de contextos conyugales y domésticos. No juega el papel de una esposa modelo de ninguna manera, y su relación con el correcto comportamiento dhármico o social, o bien como ejemplo de ello o como remuneradora, no es importante en el contexto de las Mahavidyas. Aquí parece que se da importancia a la independencia de las diosas. 
En 
   gran parte, se considera a las Mahavidyas como diosas poderosas por derecho propio. Su poder y autoridad no deriva de su asociación con deidades masculinas. Más bien, es su poder el que impregna a los dioses y los capacita para ejercitar sus funciones cósmicas. Cuando hay representaciones de deidades masculinas, aparecen con un papel de apoyo (literalmente cuando aparecen cargando el trono de Shodashi), y se los retrata como figuras secundarias. Conclusión Es sorprendente cómo la imaginería femenina y las mujeres son centrales para la concepción de las Mahavidyas. Iconog ráficamente, se muestran individualmente dominando a las deidades masculinas. Kali y Tara aparecen a horcajadas de Shiva, mientras otras como Shodashi están sentadas en el cuerpo de Shiva que, a su vez, descansa en un sofá ¡cuyas pastas son cuatro deidades masculinas! De manera más significativa, ninguna de las Mahavidyas aparece como una esposa o consorte tradicional. Incluso Lakshmi, que es ampliamente conocida por ser la fiel esposa de Vishnu, aparece sola. También es digno de atención que las cabezas cortadas que decoran los cuerpos de las diosas son de hombres, como lo son los cadáveres que yacen bajo ellas. Además hay textos tántricos relacionados que, a menudo, mencionan la importancia de venerar a las mujeres. El Tantra Kaulavali dice que todas las mujeres deberían ser miradas como manifestaciones de Mahadevi (la Gran Diosa). El Nila-tantra dice que uno debería abandonar a sus padres, gurú o incluso a las deidades antes que insultar a una mujer. Finalmente, la pregunta permanece: ¿Por qué uno desearía venerar a una diosa como Kali, Chinnamasta, Dhumavati, Bhairavi o Matangi, si cada una de ellas encarna cualidades marginales, contaminantes o socialmente subversivas? Estas diosas son aterradoras y peligrosas. A menudo amenazan el orden social. En sus fuertes asociaciones con la muerte, la violencia, la contaminación y los papeles marginales sociales despreciados, ponen en duda las “bondades” sociales normativas como el confort mundano, la seguridad, el respeto y el honor. La adoración a estas diosas sugiere que el devoto experimenta una espiritualidad refrescante y liberadora en todo lo que está prohibido por los órdenes sociales establecidos. 

El principal objetivo aquí según la creencia tántrica es estirar la conciencia de uno más allá de lo convencional, para desvincularse de las normas sociales, los roles y las expectativas aprobadas. Trastocando, ridiculizando o rechazando las normas sociales convencionales, el individuo busca liberar su conciencia de las categorías heredadas, impuestas y probablemente inhibidoras de lo correcto o incorrecto, bueno o malo, contaminado y puro. Vivir la vida según las reglas de pureza y contaminación, casta y clase que dictan cómo, dónde y exactamente de qué manera cada función corporal debe ser ejecutada, y con qué gente uno puede, o no puede interactuar, puede crear un sentimiento de encarcelamiento del que uno quiera escapar. Identificándose con lo prohibido o lo marginado, una persona puede adquirir una nueva y refrescante perspectiva de la jaula de responsabilidad y previsibilidad. De hecho, es una aventura mística que, sin la experiencia de ella, cualquier búsqueda espiritual quedaría incompleta.

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