jeudi 17 novembre 2016

Les vacances de Hegel

René Magritte (1898–1967), Les vacances de Hegel / The holidays of Hegel,1958.
oil on canvas, 60 × 50 cm


La vida de Hegel transcurrirá:
[...] durante uno de los periodos más brillantes y agitados de la historia europea. Nació el mismo año que Hölderlin y Beethoven y perteneció a una generación que creció en la gran época de la literatura alemana, la de Lessing, Goethe y Schiller. Fue aquel periodo de grandes cambios, a los cuales contribuyó en gran medida la generación del propio Hegel, muchos de cuyos miembros por cierto se vieron a sí mismos como los protagonistas de un proceso de profunda transformación histórica orientado a inaugurar una nueva época de mayor esplendor y armonía para la humanidad.
Hegel entendía que las instituciones ya no respondían al espíritu de los tiempos. En un artículo que escribe para graduarse de la preparatoria en Stuttgart (1788: tiene 18 años), Hegel explica este descrédito institucional, refiriéndose a la brecha que existe entre los intelectuales contemporáneos (poetas) y la gente común (el pueblo). Los poetas, dice Hegel, tratan de impulsar un cambio, por eso no son comprendidos. Leamos un breve texto de ese artículo:
[...] (Dok 48) El poeta ya no tiene en nuestros tiempos un radio de acción tan dilatado. Los hechos famosos, tanto de nuestros antepasados como de los alemanes más recientes, ni están entrelazados con nuestra constitución ni su memoria se conserva por tradición oral. Meramente por escritos históricos de naciones en parte extranjeras tenemos conocimiento de ellos; e incluso este conocimiento (Dok 49) se limita sólo a los estados que disfrutan de cierta cultura. Los cuentos que entretienen al pueblo bajo son tradiciones extravagantes, que carecen de toda relación con nuestro sistema religioso y con la verdadera historia. A la vez los conceptos y la cultura de los estados son demasiado distintos como para que un poeta de nuestro tiempo pudiera prometerse el ser comprendido y leído por todos."

Todas las instituciones están desarticuladas. Si las instituciones deben servir para generar identidad y solucionar los problemas de la vida diaria, entonces las instituciones en las que vivió Hegel no respondían a esas necesidades.
Hegel ofrece una prueba de que esas limitaciones del conocimiento y de la totalidad son consistentes, con un texto del mismo Fichte, en el que asegura que fuera de lo sensible no hay realidad posible. ( G.W.F. Hegel, Fe y saberopcit., p. 133. Es muy actual la crítica de Hegel. Esta "fe" de corte protestante, donde sólo se cree sin razón, en la que se rechaza a la comunidad en favor de la "virtuosidad" personal, de la persecución de la salvación individual sin enfrentar la realidad social, es una fe acotada, incompleta, descarnada. Es peligrosa porque no reconoce a otras individualidades ni su dinámica en el contexto histórico, por eso puede ser violenta o indiferente.)
Esta certeza del Yo le da libertad, porque tiene segura la realidad objetiva, pero descubrirá que esta realidad que ella misma determina, se opone a su idea de libertad, porque ahora se encuentra presa de sus representaciones y de sus estados anímicos. Hegel le llama a esta dialéctica la del "malvado espíritu",porque el Yo carga con una falsa totalidad, en la que el Yo se descubre como un ser natural y transitorio, como es toda la realidad natural que supuestamente ha determinado.


Mitos y Leyendas de Hegel


Fuente: The Hegel Myths and Legends, Ed. Jon Stewart;
Publicado: North-Western University Press, 1996.
Traducción de la versión inglesa por W.Romero, Argentina.

Mitos y Leyendas de Hegel

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