jeudi 20 octobre 2016

Jamás en la historia de la democracia americana, ni de ninguna democracia, tantos forasteros se habían inmiscuido

Por Guicho Cronico
Jamás en la historia de la democracia americana, ni de ninguna democracia, tantos forasteros se habían inmiscuido contra un candidato presidencial -en este caso uno nominado por millones de ciudadanos.
La mismísima ONU se declaró contra Trump en la voz del propio secretario general.
Incluso la UE manifestó por medio de su parlamento la preocupación con una posible elección de Trump.
China no quiere que gane Trump.
México en pleno está contra Trump: desde la cúpula de su corrupta clase política hasta el último matarife de cualquiera de sus carteles de narcotraficantes.
Prácticamente la totalidad de los desgraciados gobiernos latinoamericanos están contra Trump.
Todos los árabes y demás musulmanes están contra Trump.
Múltiples artistas internacionales, desde U2 “You Don’t Vote for Donald Trump” hasta Ricardo Arjona “Al Carajo Trump”, no sólo están contra Trump, sino que han usado sus conciertos dentro de los EE.UU. para hacer campaña contra Trump.
Y ya que llegamos a América: obviamente el establishment del Partido Demócrata encabezado por Barack Hussein Obama, el único presidente anti americano de la historia americana, está contra Trump. Menos obviamente, el establishment del Partido Republicano también está contra Trump, empezando por los ineptos carcamales que propiciaron la crisis islamista mundial y el advenimiento de su catalizador definitivo semi keniano.
La izquierda americana completa está contra Trump: desde los socialistas vividores y gozadores del cine, el arte, los medios y la nueva economía hasta los socialistas rateros y violentos del Black Live Matters.
Todas las cátedras académicas parasitarias y anti americanas, desde la filosofía hasta la sociología, están contra Trump.
El gurú patrocinador del nuevo orden socialdemócrata internacional George Soros está contra Trump.
Cualquiera de esos enemigos furibundos suyos son suficiente argumento para no alinearse contra Trump, pero aún hay otro: Michael Moore, esa bola ideológica de excremento húmedo, está contra Trump.

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