vendredi 16 septembre 2016

Poemas de A Contraluz, María Eugenia Caseiro

Florence Dussuyer  



A Contraluz, de María Eugenia Caseiro, Imagine Cloud Editions


“No me platiques 
ya Déjame imaginar 
que no existe el pasado” 
 Vicente Garrido


 Cuando soy tú 

Muero cuando soy tú 
cuando parto y dejo lo que fui 
para serme infiel a mi mejor manera. 
Cuando entro al Parnaso de tu voz
 desconocida no no soy 
no soy mas sino tú mismo
 encendido con mis reverberaciones. 
Vivo en la prolongación de tus ensambles. 
Me aferro al afluente de una piel
 encuentro el agua 
desbordo en mil razones a inventarte. 
Tu sangre - existe - me destrona
 y aquella mujer que me habitaba
 lleva clavado en el miocardio 
un arpegio con tu voz. 
Brilla aún 
cortada apenas por el sol 
la luna de los dos.





“Te sigo esperando,
 te sigo aguardando” 
 Manuel Palos 

 En esta terquedad 
Antes de borrar el parque en que no estás pero te anhelo
 he visto nuestras nubes pasar a solas…
 Estamos sin embargo acumulados en esta terquedad 
de no sabernos de no acordar la fecha estamos
 cada uno en su trazado trabado al esternón
 esperando el plumazo en el diseño 
sin tiempo para transitar nuestros parajes
 con niños tan distintos almizclados de temporalidad 
con el recuento de otros parques distantes 
con bicicletas y fuentes fraccionadas 
por donde un día la flecha de otro amor que no fue el nuestro 
se cansó de habitar y se deshizo 
hollín volante como la suciedad 
o como la ceniza 
arrasada por el paso de los ciegos.
....

Florence Dussuyer  


“Sin ti 
no podré vivir jamás” 
 Pepe Guizar 

Desabrigo 

La angustia en muchedumbre 
apagó las estrellas 
y me puse a llorar el desabrigo. 
Mi labio esencia sola 
de la razón perdida 
sorbe una luna muerta. 





Presentado por Imagine Cloud Editions ©2016 "A Contraluz”, un poemario que cita letras de canciones, se destaca por el rescate de esa época dorada en que el bolero brilló con gran influencia en la música romántica. Y qué otra cosa es la poesía, sino música, o que otra cosa es la música, sino poesía. Ellos, los compositores, son inequívocamente los grandes poetas del amor. Caseiro sitúa a la mujer voz poética, inyectada del afán por capturar lo que a todas luces es el amor imposible, el anhelo de encontrar y poner piel a ese ser que habita en el sueño de sus desazones. Fatalismo a veces, esperanza otras, pero sobre toda cosa romanticismo puro. El anhelo de materializar un sueño, ese sueño afiebrado del amor, toma para sí protagonismo. Ella le habla a él, ese él entrañablemente amado y que está formado de la piel que ella le otorga, del latido que ella le infunde, de su propia sangre, cuando se traiciona a sí misma para convertirse en él. Nada de frivolidad hay en el verso que naturalmente brota con manos de música. Poemas del hoy, y del siempre, porque el amor es siempre amor y nada importa a los enamorados si les llaman cursis. Ellos no lo son. Sirva, “A Contraluz”, como una manera de honrar a todos aquellos grandes compositores que nos acompañaron alguna vez a nuestro paso por el gran sueño del amor y, ¿por qué no?, también a todos los protagonistas del amor soñado.

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