Doctor Jivago (Boris Pasternak)

Tanto talento parece que deslumbra,
como una pieza de oro bañada por el mediodía
que quiere hacerla lucir en todo su esplendor.
De pronto desarma y deja sin habla;
debe pasar algún tiempo para poder reaccionar,
poner las ideas en orden, sacar conclusiones,
porque el oro, como el talento, atrae y apabulla,
y engaña con facilidad.
Dejarse llevar, es
sentir girar un carrusel en el que uno es un caballito más;
abandonarse a él, es
formar parte del vértigo de la espiral;
oponer resistencia…,
la inercia tiene el poder de lanzar fuera el objeto y despedazarlo;
pero a quien se relaja, los giros llenan de burbujas la cabeza
y entonces sería mejor no detenerse jamás.
Lo peor es caer en el recelo, comenzar a pensar
en lo dudoso de ese extremo talento que deslumbra.
Lo peor es obsesionarse
con arañar la pieza de oro para comprobar si es maciza
o si es sólo un ligero baño que la reviste.
Lo peor es que, como un niño en demasía curioso,
se quiera descubrir el mecanismo que el juguete lleva dentro

                                                        Madrid, 18 de septiembre de 1999
                                                       para Carlos Victoria, póstumamente (2010)

Todo para vender (Andrezj Wajda)

Si nada tienes para vender, toma mi pasaporte,
la cruenta institución de mis papeles,
los certificados de buena conducta
confeccionados por la piadosa mentira de alguna bondad.
Si nada tienes para vender, quédate en el bolsillo
con la felicidad que por un momento padecí
y que, como un tiovivo en medio de una diversión abandonada,
alguien puso en marcha para convertir la noche en furia y feria.
Si nada tienes para salvar tu vida, pronuncia mi nombre,
entrégale algunos de estos versos,
menciona o invéntate alguna palabra que no dijera,
véndeme o entrégame sin cuantía, denúnciame,
inventa cualquier tara ominosa que grave sobre mi vida,
pero nunca dejes que te hundan por tan poca cosa:
yo no valgo la sangre que llevo.
Por lo tanto, no te detengas
si alguna vez te convocan al aquelarre de la sangría.

                                                        Madrid, 29 de Noviembre de 1999

Cuchillo en el agua (Roman Polanski)

Me parece que hablo de algo que nunca ha existido.
De repente, la historia ―esa realidad que ha tejido tu vida―
ha envejecido mucho más veloz que tus recuerdos,
y ha dejado atrás tu cuerpo, que ha prevalecido,
que ha permanecido contra el paisaje
y se ha erguido sobre sus pies.
No, no te has muerto: tócate, si con ello te convences.
Ni el cuchillo ni las aguas crecidas del río han podido contigo.
Y sin darte cuenta, la historia ha seguido su curso,
se ha hecho mayor como tu piel: de ti no quedará ni el recuerdo;
en cambio, de la historia
se fabricarán otras mentiras para engrosar los libros
y otros libros para enmendar las fabulaciones,
y otras verdades absolutas
tan discutibles y poco fiables como las verdades anteriores,
y en ese ciclo imparable de misterios que se dicen y se desdicen,
de infinitos laberintos concéntricos, qué es,
qué fue tu memoria, pobre infeliz,
sino tan sólo un cuchillo que el remolino del agua tragó
y el lodo del fondo nunca devolvió a la superficie.

                                                          Madrid, 16 de enero del 2000