vendredi 30 janvier 2015

mis poemarios en Chile llegan a la Normandie




Cuando a Gino Ginoris se le ocurrió publicarme todos mis libros de poemas, pensé que entre locos podía, como no podía hacerse, soñar se nos da regalado- y me puse malita, cuando me da por retrabajar versos terminan en la basura. Pero en fin, tampoco iba a negarlos. Había visto los poemarios en fotos, hoy me han llegado en ediciones preciosas, Verbo desnudo trabaja bien fino con Sergio Melo Muñoz. Sé de buena tinta que Maffi Migliaro también metió la mano. Han llegado con la revista II de la compilación de poetas cubanos en Europa, revistas Verbo desnudo y regalos de Las Varonas de cartón, las Loquitas de cartón, lápices, artesanías y marca-páginas con mis creaciones... DIA de fiesta en el reinado. Quienes deseen adquirir los libros, saben a quién deben dirigirse, cuando se toca el papel se muta mas allá de lo posible. Gracias enormes de mi parte y de Mimi quien se encarga de olfatearlos. Perdonen por las fotos, está todo muy negro y estoy emocionada, ya sacaré mejores.
— avec Margarita García Alonso.

































mis absurdas combinas.



sobre tu cabeza, ahora mismo, cuando me lees.


jeringa mental

Hay personas que utilizan Facebook como un motor de referencias. No es que compartan fotos inéditas, creaciones de artistas -las mias incluidas que para eso las subo gratis-o imagenes superbes, o un post genial, NO, retoman un album personal completo y reproducen en su muro tu muro. Dia a dia, subes tu moño y pasa exacto a otro muro, hasta en el mismo orden de publicacion. No lo tomen a mal, es una duda existencial , padecen estas personas la misma jeringa mental que yo?Por qué lo hacen, por qué abandonaron la busqueda, por qué no se escuchan y acumulan memoria visual ajena?


fortune


Gas de un mechero-Joyce

Gas de un mechero

Damas y caballeros, estáis aquí reunidos
Para oír por qué cielo y tierra se conmovieron
Por culpa de las siniestras, negras artes
De un escritor irlandés en el extranjero.
Hace diez años que su libro me envió.
Más o menos lo leí unas cien veces,
De delante hacia atrás, de abajo a arriba,
A través de los dos extremos del telescopio.
Completo lo imprimí, hasta la mismísima última palabra.
Pero gracias a la merced del Señor,
Las tinieblas de mi mente se rasgaron,
Y vi el intento repugnante del autor.
Pues un deber tengo hacia Irlanda:
Su honor con mi mano guardo.
Esta hermosa tierra que siempre envió
Sus escritores y artistas el destierro,
Y con espíritu típico de chanza irlandesa
A sus adalides traicionó uno a uno.
Fue el seco, mojado humor de Irlanda
El que cal viva arrojó a los ojos de Parnell;
Son los cerebros irlandeses quienes de su destino
Salvan el resquebrajedo barco del Obispo de Roma,
Porque todo el mundo sabe que el Papa no puede
Eructar sin el consentimiento de Billy Walsh.
Oh Irlanda, primera y sola querencia mía,
Donde Cristo y César mano y guante son.
Oh hermosa tierra donde el trébol crece.
(Permitidme, señoras, que me suene).
No me importa un bledo deciros, para que me censuréis,
Que publiqué los poemas de Mountainy Mutton,
Y una comedia que escribió (seguro estoy
De que la leísteis) donde se habla de "bastardo",
"Fornicador" y "ramera", y otra obra
Sobre La Palabra y el Santo Pablo y de algunas
Piernas femeninas que no puedo recordar,
Todo ello escrito por Moore, caballero genuino,
Que vive del diez por ciento de su heredad
He impreso libros místicos por docenas:
El libro de recetas de Coussins, aunque
(Y os ruego que me perdonéis) sobre el verso diré
Que envidia daría a vuestros traseros el no haberlos
Escrito: El folklore del Norte y del Sur
Por Gregory, La de la Boca Dorada publiqué:
Tristes, tontos, solemnes poetas imprimí:
Patrick, cómo-se-llama-Colm: al ilustre
John Milicent Synge, quien el espíritu eleva
Sobre angélica ala con la muda del trotamundos,
Quien como hato la robó de la bolsa de viaje
De un director de Maunsel. Pero la cruz
Y raya trazo sobre ese condenado sujeto
Que por aquí anduvo, vestido de amarillo austriaco,
Declamando italiano que O'Leary Curtis
Y John Wyse Power pagaban por horas,
Quien escribió sobre Dublín, sucia, amada, de tal
Forma que ningún impresor, por muy africano,
De tan negro que sea, podría tolerarlo.
¡Mierda y cebollas! ¿Pensasteis que imprimiría
El nombre del monumento a Wellington,
El de Sydney Parade, y el del tranvía de Sandymount,
El de la pastelería de Downes, el del jamón
De William? ¡Maldito sea si así lo hago! iQue al fuego
Me condene! ¡Hablar sobre los Irish Names of Places!.
Me maravilla pensar, y sobre mi alma lo juro
El que el autor olvidara mencionar el Curly's Hole.
No, señoras, mi imprenta no tomará parte
En un libelo tan basto sobre la Madrastra Erin.
Piedad tengo del pobre, por ello tomé
A un escocés pelirrojo para que vigile mi libro.
iEscocia, pobre hermana! Su destino es derrumbarse;
Más Estuardos que vender ya no encuentra
Delicada es mi conciencia como seda china:
Mi corazón tan suave como el requesón.
Colm puede deciros que hice una rebaja
De cien libras sobre el presupuesto
Que le di para imprimir su Irish Review.
Amo a mi pais, ¡por los arenques que lo amo!
Quisiera que ver pudierais las lágrimas
Que sollozo al pensar en el barco, en el tren
De los emigrantes. Por tal causa para todo el mundo
Publico esta guía de ferrocarriles tan ilegible.
A la puertas de mi imprenta la pobre,
Digna prostituta, juega cada noche a la lucha libre
Con su británico artillero de calzones ajustados, y el extranjero
El don de la locuacidad aprende
De la borracha, desaliñada, ramera Dublín.
¿Quién fue el que dijo, «No resistid al mal»?.
Ese libro quemaré, aunque el diablo me lleve.
Cantaré un salmo mientras veo cómo se incendia,
Y las cenizas guardaré en un ánfora.
Penitencia haré con vientos y gemidos,
De hinojos, sobre mis canillas. La próxima
Cuaresma me desnudaré las penitentes
Nalgas al aire, y gimoteando, junto a la imprenta
Confesaré mi espantoso pecado.
Mi capataz irlandés, de Bannockburn,
Hundirá la mano derecha en la urna,
Y firmará con pulgar reverente una equis,
Memento homo sobre mi culo.


James Augustine Aloysius Joyce

Nombre: James Augustine Aloysius Joyce
Lugar y fecha nacimiento: Dublín (Irlanda), 2 de febrero de 1882
Lugar y fecha defunción: Zurich (Suiza), 13 de enero de 1941 (58 años)

 
Poema XV

James Joyce

Sal, mi alma, de los helados sueños,
Del profundo sueño del amor y de la muerte,
Pues ¡mira! de suspiros se llenan los árboles
Cuyas hojas reprende la mañana.
Domina al este la gradual aurora
Donde brotan suaves fuegos,
Agitando aquellos velos
De gris telaraña de oro.
Mientras dulce, gentil, secretamente,
Repican las campanas de flores matinales
Y el sabio coro de hadas
Empieza (¡innúmero!) a escucharse.

James Joyce
 
 
 Por mí mismo, a mí mismo me bautizo

Por mí mismo, a mí mismo me bautizo
Con el nombre de Catarsis-Purgativo.
Yo, quien desgreñado abandoné camino
Por defender la gramática de los poetas,
Llevando a tabernas y burdeles
La mente del ingenioso Aristóteles.
Aquí mi intérprete debe estar
Por si acaso los bardos lo intentan
Y se equivoca, por lo que, ahora
De mis labios reciben ciencia peripatética.
Para entrar en el cielo, viajar al infierno,
Ser piadoso o terrible, uno, positivamente,
Necesita el alivio de las indulgencias
Plenarias. Porque cada auténtico místico
De nacimiento es un Dante, sin prejuicio,
Quien, a salvo en el rincón de la chimenea,
Por poderes se arriesga a extremos de
Heterodoxia, como quien halla una alegría
En la mesa, alabando las estrecheces.
Si uno rige su vida por el sentido común,
¿Cómo puede dejar de ser profundo?
Pero no debéis considerarme como a uno
De aquella compañía de mojiganagas.
Con aquel, quien se apresura a calmar
Las frivolidades de sus damas veleidosas,
Mientras ellas le consuelan cuando él
Hace pucheras con orlas celtas bordadas en oro,
O aquel que sorbe todo el día
Imprudencias mezclan su comedia,
O quien cuya conducta parece tener
Preferencia por un hombre de "tono",
O el que hace de remiendo harapiento
Para los millonarios de Hazelhatch,
Más llorando después de la santa cuaresma,
Confiesa todo su infiel pasado,
O quien tiene voluble sombrero,
No para la malta, ni para el crucifijo,
Sino para mostrar a todos cuán pobremente
Vestida va su alta cortesía castellana,
O quien a su dueño ama con delirio,
O quien con temor bebe su vaso de cerveza,
O aquel que una vez, cuando estuvo cómodamente
Acostado, vio a Jesucristo sin cabeza,
Y con esfuerzo intento salvar para nosotros
Las obras de Esquilo, perdidas hace tiempo.
Más todos estos hombres de quien hablo
Me hacen ser la cloaca de su pandilla.
Mientras ellos sueñan sus soñados sueños,
Yo les saco las corrientes apestosas,
Porque si estas cosas hago por ellos
Fue porque mi diadema perdí,
Esas cosas por las que severamente la Abuela
Iglesia me dejo plantado.
Así les alivio los tímidos anos, y mi oficio
Hago de Catarsis. Mi escarlata blancos
Como la lana los deja. A través de mí
Evacúan la panza llena. Para hermanar
Máscaras, a una y a todas, como vicario
General actúo, y para cada doncella,
Nerviosa y tímida, similar servicio realizo.
Que sin sorpresa reconozco la belleza
Sombreada de sus ojos, el "no osad"
De la dulce virginidad contestando
A mi corrupto "quisiera". Nunca ella
Parece que piensa en ello, cuando en público
Nos vemos, mas por la noche, cuando
Encerrada en el lecho, descansa y siente
La mano entre los muslos,
Mi pequeño amor, de luz vestido, reconoce la suave
Llama que s el deseo. Pero las patrias de Mammón
Bajo la prohibición tiene las costumbres
De Leviatán, y ese alto espíritu batalla
Siempre con los innumerables secuaces
De Mammón. Que nunca puedan ellos verse libres
De este tributo de desprecio. Así vuelvo
La vista, distante da las vacilaciones
De ese heterogéneo séquito, esas almas
Que odian la fortaleza que la mía tiene,
Acerada en la escuela del viejo Aquino.
Donde ellos se agacharon, se arrastraron y oraron
Yo permanezco, destinado por mí mismo,
Sin miedo, sin hermanarme, sin amigos y solo,
Indiferente como espina de arenque, firme
Como cordillera de montañas, donde
Mis astas centellean al aire. Dejad
Que sigan como hasta ahora, necesarios
Son para mantener el equilibrio. Aunque
Se esfuercen hasta la tumba mi espíritu
Nunca será de ellos. Ni mi alma con las suyas
Una será de ellos. Ni mi alma con las suyas
Una sea hasta que el Mahamanvantara
Se cumpla: que aunque a puntapiés de su puerta
Me echen, mi alma les despreciará para siempre jamás.
 
 

Afuera en el frío, Por Xavier Bankimaro

Viajo en el tiempo, llego a un pueblo hace más de cien años en Nueva Inglaterra.
Busco la charla con una mujer que hornea panes y escribe poesía; llego a su cabaña, me ve por la ventana, me ignora, observo la madera en la puerta.
Lo olvidé, Emily habla en soledad, y como yo, sólo de ésta está enamorada,
Me quedo fuera en el delirio, huelo a tabaco, letras y pan.
Afuera en el frío,
Comparto con ella mi soledad.