lundi 31 mars 2014

cartas postales de la Normandie, ©Garcíaalonso Margarita.




La princesa noruega que murió de pena

 
 
 

Tal día como hoy (31 de marzo) en 1258: en la Colegiata de Santa María de Valladolid, se celebró el Matrimonio del infante Felipe de Castilla con la princesa Cristina de Noruega.

En otoño de 1257 una enorme nave vikinga se hizo a la mar desde el puerto de Tønsberg, cerca de Oslo, hacia España, desembarcando en Normandía (Francia) y cruzando este país hacia Cataluña. A bordo, viajaban altos dignatarios del reino noruego, encabezados por el obispo Pedro de Hamar, nobles, damas y un centenar de caballeros, encargados de cuidar un valioso cargamento: oro, plata, pieles preciosas y otros bienes suntuarios, que constituían el ajuar y la dote de la más encumbrada pasajera de la nave, la princesa Cristina Olav, hija del rey Haakon IV Haakonson el Viejo.

Debido a las alianzas castellanas y noruegas dentro del Sacro Imperio Romano Germánico, se llevó a cabo el compromiso matrimonial en 1257 de la princesa con el infante Felipe de Castilla, hermano del rey Alfonso X de Castilla, el Sabio, porque dicho matrimonio era conveniente tanto para Alfonso X como para Haakon IV.

Parece ser que Alfonso X había dejado de amar a su esposa Doña Violante por su incapacidad para concebir descendencia. Buscó otra joven y le ofrecieron a Doña Cristina que llegó a Castilla segura de su matrimonio. Pero como los viajes eran bastante lentos en aquel entonces, para cuando la noruega llegó al reino hispano, quiso el destino que la esposa del rey, Doña Violante quedara preñada y diera a luz a la infanta Berenguela (Violante tuvo diez hijos más), y Doña Cristina fué repudiada por su futuro esposo.

Fue entonces su hermano el Infante Don Felipe de Castilla, quien la llevó al altar. El infante había sido abad de la Colegiata de Covarrubias (Burgos) a los 21 años y arzobispo de Sevilla, antes de abandonar la carrera eclesiástica para dedicarse a sus matrimonios palaciegos.

La princesa noruega, de bellos “ojos azules como nuestro cielo, cabellos como nuestro sol, y tez como la nieve de los montes escandinavos” murió en 1262 sin dejar descendencia.
Parece según los testimonios escritos que la princesa murió de pena, “porque le faltaban el frío de su país, su gente, su pasado, y le sobraban el calor asfixiante del Guadalquivir, la corte castellana y su incierto futuro”.

Cerca de su tumba cuelga hoy una campana que según la tradición garantiza matrimonio a las chicas que la hagan sonar; y en el exterior se alza desde 1978 una evocadora estatua de bronce del artista noruego Brit Sorensen. En el año 1958 se comprueba el sepulcro de la princesa por parte de la institución académica burgalesa Fernán González, tras ser abierto por unos albañiles (en concreto Sáez de Lorenzo) en unas obras de mantenimiento en el claustro encargadas por Don Rufino, y apareció la momia con el pelo amarillo, las uñas rosadas y los dientes aún blancos. Con sus ropas incorruptas, y que simbolizaban por sus bordados su alto linaje, el cuerpo momificado que allí apareció medía 1,70 centímetros, una altura no habitual para las mujeres castellanas del siglo XIII, pero algo normal en las mujeres de Europa del Norte, no había duda de su identidad.

Letter from T. S. Eliot to Virginia Woolf...


 Letter from T. S. Eliot to Virginia Woolf...

38 Burleigh Mansions, St Martins Lane, London W.C.2.
27 August 1924
My dear Virginia,
Forgive the unconscionable delay in answering your charming letter and invitation. I have been boiled in a hell-broth, and on Saturday journeyed to Liverpool to place my mother in her transatlantic, with the confusion and
scurry usual on such occasions, and the usual narrow escape from being carried off to America (or at least to Cobh) myself. In the tumult on the dock an impetuous lady of middle age, ‘seeing off’ a relative going to make his fortune in the New World, by way of the Steerage) stuck her umbrella in my eye, which is Black. I should love to visit you, seriously: the Prince of Bores to refresh his reputation: but the only pleasure that I can now permit myself is, that should I come to Eastbourne (which is doubtful) we might visit you by dromedary for tea: if I leave London at all I am most unlikely to get done all the things that I ought to do (such as my 1923 Income Tax Return) and certainly not any of the things that you want me to do. I have done absolutely nothing for six weeks. One thing is certain: I MUST stay in London, where Vivien will be, after this week, is uncertain. But
When do you want to publish my defective compositions?
When do you want the MSS?
I should like at least to provide a short preface, which might take two or three nights’ work, and make a few alterations in the text to remove the more patent evidences of periodical publication. These three essays are not very good (the one on Dryden is the best) but I cannot offer you my ‘Reactionary’s Encheiridion’ or my ‘By Sleeping-Car to Rome: A Note on Church Reunion’ because they will not be ready in time. But you shall see for yourself, as soon as you wish, whether you think these three papers good enough to reprint.
But what about a FRAGMENT of an Unpublished Novel from you to me? One exists most of the time in morose discontent with the sort of work that one does oneself, and wastes vain envy on all others: the worst of it is that nobody will believe one. But no one regrets more that these moods should occur to Mrs. Woolf (of all people) than
Yr. devoted servt.
Thos. Eliot



Modernism, Memory, and Desire: T. S. Eliot and Virginia Woolf

Edgar Degas, Paris, 19 March 1912 -by Albert Bartholomé



Edgar Degas, Paris, 19 March 1912 -by Albert Bartholomé

samedi 29 mars 2014

No te pierdas la Revista delatripa no 13

Revista delatripa no 13







Véndeme tu alma. No hay otros compradores. No hay otro demonio más.



Polish Nobel Laureate Wisława Szymborska died Feb. 1, 2012,
in her sleep at home in Kraków, aged 88…

Wisława Szymborska:
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I’m a tranquilizer.
I’m effective at home.
I work in the office.
I can take exams
on the witness stand.
I mend broken cups with care.
All you have to do is take me,
let me melt beneath your tongue,
just gulp me
with a glass of water.

I know how to handle misfortune,
how to take bad news.
I can minimize injustice,
lighten up God’s absence,
or pick the widow’s veil that suits your face.
What are you waiting for—
have faith in my chemical compassion.

You’re still a young man/woman.
It’s not too late to learn how to unwind.
Who said
you have to take it on the chin?

Let me have your abyss.
I’ll cushion it with sleep.
You’ll thank me for giving you
four paws to fall on.

Sell me your soul.
There are no other takers.

There is no other devil anymore.



 
When it comes, you’ll be dreaming
that you don’t need to breathe;
that breathless silence is
the music of the dark
and it’s part of the rhythm
to vanish like a spark.
 
 Wislawa Szymborska, from “I’m Working on the World” in Poems New and Collected, trans. S. Baranczak and C. Cavanagh


Matthew McConaughey in “Dallas Buyers Club” (2013)

communiquer




Entre
Ce que je pense
Ce que je veux dire
Ce que je crois dire
Ce que je dis
Ce que vous avez envie d’entendre
Ce que vous croyez entendre
Ce que vous avez envie de comprendre
Ce que vous comprenez
Il y a 10 possibilités qu’on ait des difficultés à communiquer…
mais essayons quand même
#Edmond Wells

Cortázar



Julio Cortázar. Buenos Aires, 1940.
Archivo Aurora Bernárdez, Coll CGA

Ejemplar de Los días de la noche dedicado por Silvina Ocampo a Alejandra Pizarnik.

Ejemplar de Los días de la noche dedicado por Silvina Ocampo a Alejandra Pizarnik.

Sir John y la letrina poética.





El poeta Sir John Harington inventó el inodoro en 1589. Harrington había notado que obtenía  mayores alcances poéticos cuando relajaba el esfínter y desaparecían, por " milagro poético", los dolores en el pecho y la panza, pero los orinales eran bastante incómodos y muy estrechos para su "remarcada" asentada que ambicionaba vivir en pleno arrebato de inspiración, sin tener que ocultar el mal olor que despedían los tibores escondidos bajo la cama.

El poeta John Harington terminó el diseño del inodoro, sin dejar de escribir sus románticos versos, rápidamente concluyó un libro de poemas (The Metamorphosis of Ajax) que de inmediato mandó imprimir, y en medio de la sorpresa de los cortesanos,  mandó instalar dos inodoros: uno para su uso personal y otro destinado exclusivamente a la reina Isabel, quien era su madrina.

Cuenta la historia que "sus poesías eran pocas y al libro le sobraban varias hojas en blanco”. Como el papel escaseaba y no estaba bien desperdiciarlo, John decidió incluir en su libro de poemas los planos de su retrete privado. 



Este primer diseño de váter,  instalado en el palacio de Richmond de la Reina,  consistía en una cisterna -que  podía servir también como pecera-, una reserva de agua en la taza y una palanca para hacer funcionar el sistema.

A la soberana le encantó el presente, pero las casas inglesas no poseían el sistema de drenaje y sin cañerías, el asunto se estancó. Cuando Harington dispuso patentar su invento, la reina no le dio permiso. Un poeta metido en retretes da mucho que hablar, sin contar que a la época las burlas doblaban de la risa a medio reinado.

El sir poeta se enfadó y publicó el sentido poemario al que hice referencia (La metamorfosis del Ajax, no han leído mal, Ajax como el producto de limpieza para WC) en el que describe detalladamente su adorado inodoro. La reina montó en cólera y lo desterró de la Corte.

La invención del retrete quedó en ‘stand by’ durante casi 200 años, hasta que el relojero Alexander Cummings patentó su versión del inodoro en 1775 con importantes mejoras: funcionaba una palanca que al ser accionada dejaba escapar el agua de un depósito y abría una compuerta en el fondo del inodoro, vaciando su contenido en el desagüe.

En 1778, Joseph Bramah patentó la versión de un inodoro de válvula; modelo que es considerado como predecesor del que utilizamos en la actualidad.

Fue durante el siglo XIX cuando el uso del inodoro se extendió masivamente entre la población. Defecar cómodamente, en privado, es obra de un poeta, sin embargo, muchos escritores olvidan,  cuando hacen sus necesidades,   a la poesía, los poetas, la mierda y las Letrinas-Trono e insisten en el invento.  Este hecho, que tanto ocultan, es como una maldición de mierda que planea sobre todos los tiempos y sirve de explicación a  fenómenos literarios.

Aunque busqué hasta el cansancio, he encontrado un solo poema y cerca de  14 700 résultats en
(0,36 secondes)  sobre su inodoro y, SORPRESA, un POWERPOINT, de autor cubano,  dedicado al asunto.
           http://iuaca.ua.es/es/documentos/documentos/tallerhabana/hermes-guerra.pdf

BEAUTY,
Sir John Harington

Such colour had her face as when the sun
Shines in a watery cloud in pleasant spring;
And even as when the summer is begun
The nightingales in boughs do sit and sing,
So the blind god, whose force can no man shun
Sits in her eyes, and thence his darts doth fling;
Bathing his wings in her bright crystal streams,
And sunning them in her rare beauties beams.
In these he heads his golden-headed dart,
In those he cooleth it, and tempereth so,
He levels thence at good Oberto's heart,
And to the head he draws it in his bow.




BELLEZA

La tez le brillaba como cuando el sol atraviesa
una nube empapada en la primavera agradable;
y así como los ruiseñores se posan en las ramas y cantan
al llegar el verano, lo hizo el ciego dios de irresistible poder,
ahorcajado en sus ojos, lanzando desde allí sus flechas;
bañando sus alas en los radiantes arroyos cristalinos de ella,
y secándolas en sus hermosos cabellos centelleantes.
Sobre estos dirige su dardo de dorada cabeza,
sobre aquellos se entibia y templa,
elevando el tiro hacia el buen corazón de Oberto,
y hacia la cabeza que lo ciñe en su arco.


El inodoro a través del tiempo

Waste disposal: Harington's flush toilet descibred in 'A New Discourse of a Stale Subject, called the Metamorphosis of Ajax', 1596 




Blixen -Léon Herschtritt




Karen Blixen, 1961 -by Léon Herschtritt 
Exhibition:
Léon Herschtritt: Photography from 1960s Paris
The Foosaner Art Museum  (23 March-12 May)

Cecil Day Lewis, London, 1950 -by Irving Penn




Cecil Day Lewis, London, 1950 -by Irving Penn
Is it far to go?
A step - no further.
Is it hard to go?Ask the melting snow,
The eddying feather.
What can I take there?
Not a hank, not a hair.
What shall I leave behind?
Ask the hastening wind,
The fainting star.
Shall I be gone long?
For ever and a day.
To whom there belong?
Ask the stone to say,
Ask my song.
Who will say farewell?
The beating bell.
Will anyone miss me?
That I dare not tell -
Quick, Rose, and kiss me.
— C. Day Lewis, in Poems 1943-1947
 cday-lewis - Official Website

vendredi 28 mars 2014

blaise cendrars

  "There were times when reading Cendrars-and this is something which happens to me rarely-that I put the book down in order to wring my hands with joy or despair, with anguish or with desperation. Cendrars has stopped me in my tracks again and again, just as implacably as a gunman pressing a rod against one’s spine. Oh, yes, I am often carried away by exaltation in reading a man’s work. But I am alluding now to something other than exaltation. I am talking of a sensation in which all one’s emotions are blended and confused. I am talking of knockout blows. Cendrars has knocked me cold. Not once, but a number of times. And I am not exactly a ham, when it comes to taking it on the chin! Yes, mon cher Cendrars, you not only stopped me, you stopped the clock. It has taken me days, weeks, sometimes months, to recover from these bouts with you. Even years later,I can put my hand to the spot where I caught the blow and feel the old smart. You battered and bruised me; you left me scarred, dazed, punch-drunk. The curious thing is that the better I know you-through your books-the more susceptible I become. It is as if you had put the indian sign on me. I cam forward with chin outstretched-"to take it". I am your meat, as I have so often said. And it is because I believe I am not unique in this, because I wish others to enjoy this uncommon experience, that I continue to put in my word for you whenever, wherever, I can”

    -Henry Miller

El paraíso cuántico de Vincent, ©Garcíaalonso Margarita.

El paraíso cuántico de Vincent, ©Garcíaalonso Margarita.

SELFIE ANTICA, ©Garcíaalonso Margarita.

SELFIE ANTICA, ©Garcíaalonso Margarita.

SELFIE ABSTRACTA, ©Garcíaalonso Margarita. (5 photos)

El hijo de Mom y cierta idea del pecado, ©Garcíaalonso Margarita.




NUEVOS GRAFISMOS

Dylan Thomas: Donde una vez las aguas de tu rostro (bilingüe)



Dylan Thomas, 1952 -by Rollie McKenna

Donde una vez las aguas de tu rostro
giraron impulsadas por mis hélices, sopla tu áspero fantasma,
los muertos alzan la mirada;
donde un día asomaron el pelo los tritones
a través de tu hielo, el viento áspero navega
por la sal, la raíz, las huevas de los peces.

Donde una vez tus verdes nudos hundieron su atadura
en el cordón de la marea, allí camina ahora
el vegetal destejedor,
con tijeras filosas, empuñando el cuchillo
para cortar los canales en su origen
y derribar los frutos empapados.

Invisibles, tus mareas medidoras del tiempo
irrumpen en las camas galantes de las algas;
el alga del amor se vuelve mustia;
allí en torno a tus piedras
sombras de niños van, que desde su vacío
lloran ante el mar colmado de delfines.

Secos como la tumba, tus coloreados párpados
no serán aherrojados mientras la magia se deslice
sabia sobre el cielo y la tierra;
habrá corales en tus lechos,
habrá serpientes en tus mareas,
hasta que mueran todos nuestros juramentos del mar.




Where Once the Waters of Your Face

Where once the waters of your face
Spun to my screws, your dry ghost blows,
The dead turns up its eye;
Where once the mermen through your ice
Pushed up their hair, the dry wind steers
Through salt and root and roe.

Where once your green knots sank their splice
Into the tided cord, there goes
The green unraveller,
His scissors oiled, his knife hung loose
To cut the channels at their source
And lay the wet fruits low.

Invisible, your clocking tides
Break on the lovebeds of the weeds;
The weed of love's left dry;
There round about your stones the shades
Of children go who, from their voids,
Cry to the dolphined sea.

Dry as a tomb, your coloured lids
Shall not be latched while magic glides
Sage on the earth and sky;
There shall be corals in your beds
There shall be serpents in your tides,
Till all our sea-faiths die.



Poemas completos
Traducción, prólogo y notas de Elizabeth Azcona Cranwell

jeudi 27 mars 2014

János Arany (1817-1882)



János Arany (1817-1882)

 Poeta húngaro. Nació en Salonta (hoy Rumania). Mientras trabajó como funcionario escribió su primer poema, La constitución perdida, un poema épico satírico sobre la vida de los funcionarios del gobierno, y primera parte de su gran trilogía que le catapultó a la fama, Toldi (1847), una epopeya basada enteramente en las tradiciones magiares. En 1860 se trasladó a Pest y en 1870 fue nombrado secretario general de la Academia de Ciencias húngara. Arany basó muchos de sus poemas en leyendas y tradiciones magiares, apelando vivamente al orgullo nacional húngaro. Otras obras importantes, además de sus baladas, son La muerte de Buda (1864), una epopeya de 12 cantos, y la segunda y tercera parte del ciclo de Toldi: Los amores de Toldi (1848-1879) y El ocaso de Toldi (1854).

En las guerras

" En las guerras, antiguamente,
no seguían principio alguno,
el más fuerte siempre al más débil
le quitó todo cuanto pudo.
Ahora no es así. El mundo
regido está por conferencias:
cuando se hace el fuerte una trampa.
Se reúnen- y allí la aprueban. "




The Bards of Wales

Edward the king, the English king,
Bestrides his tawny steed,
"For I will see if Wales," said he,
"Accepts my rule indeed.

"Are stream and mountain fair to see?
Are meadow grasses good?
Do corn-lands bear a crop more rare
Since wash'd with rebel's blood?

"And are the wretched people there,
Whose insolence I broke
As happy as the oxen are
Beneath the driver's yoke?

"In truth this Wales, Sire, is a gem,
The fairest in your crown:
The stream and field rich harvest yield,
And fair and dale and down.

"And all the wretched people there
Are calm as man could crave;
Their hovels stand throughout the land
As silent as the grave."

Edward the king, the English King
Bestrides his tawni steed;
A silence deep his subjects keep
And Wales is mute indeed.

The castle named Montgomery
Ends that day's journeying;
The castle's lord, Montgomery,
Must entertain the king.

Then game and fish and ev'ry dish
That lures the taste and sight
A hundred hurrying servants bear
To please the appetite.

With all of worth the isle brings forth
In dainty drink and food,
And all the wines of foreign vines
Beyond the distant flood.

"You lords, you lords, will none consent
His glass with mine to ring?
What? Each one fails, you dogs of Wales,
To toast the English king?

"Though game and fish and ev'ry dish
That lures the taste and sight
Your hand supplies, your mood defies
My person with a slight.

"You rascal lords, you dogs of Wales,
Will none for Edward cheer?
To serve my needs and chant my deeds
Then let a bard appear!"

The nobles gaze in fierce amaze,
Their cheeks grow deadly pale;
Not fear but rage their looks engage,
They blanch but do not quail.

All voices cease in soundless peace,
All breathe in silent pain;
Then at the door a harper hoar
Comes in with grave disdain:

"Lo, here I stand, at your command,
To chant your deeds, O king!"
And weapons clash and hauberks crash
Responsive to his string.

"Harsh weapons clash and hauberks crash,
And sunset sees us bleed,
The crow and wolf our dead engulf -
This, Edward, is your deed!

"A thousand lie beneath the sky,
They rot beneath the sun,
And we who live shall not forgive
This deed your hand hath done!"

"Now let him perish! I must have"
(The monarch's voice is hard)
"Your softest songs, and not your wrongs!"
In steps a boyish bard:

"The breeze is soft at eve, that oft
From Milford Havens moans;
It whispers maidens' stifled cries,
It breathes of widows' groans.

"You maidens, bear no captive babes!
You mothers, rear them not!"
The fierce king nods. The lad is seiz'd
And hurried from the spot.

Unbidden then, among the men,
There comes a dauntless third
With speech of fire he tunes his lyre,
And bitter is his word:

"Our bravest died to slake your pride -
Proud Edward, hear my lays!
No Welsh bards live who e'er will give
Your name a song a praise.

"Our harps with dead men's memories weep.
Welsh bards to you will sing
One changeless verse - our blackest curse
To blast your soul, O king!"

"No more! Enough!" - cries out the king.
In rage his orders break:
"Seek through these vales all bards of Wales
And burn them at the stake!"

His men ride forth to south and north,
They ride to west and east.
Thus ends in grim Montgomery
The celebrated feast.

Edward the king, the English king
Spurs on his tawny steed;
Across the skies red flames arise
As if Wales burned indeed.

In martyrship, with song on lip,
Five hundred Welsh bards died;
Not one was mov'd to say he lov'd
The tyrant in his pride.

"'Ods blood! What songs this night resound
Upon our London streets?
The mayor shall feel my irate heel
If aught that sound repeats!

Each voice is hush'd; through silent lanes
To silent homes they creep.
"Now dies the hound that makes a sound;
The sick king cannot sleep."

"Ha! Bring me fife and drum and horn,
And let the trumpet blare!
In ceaseless hum their curses come -
I see their dead eyes glare..."

But high above all drum and fife
and trumpets' shrill debate,
Five hundred martyr'd voices chant
Their hymn of deathless hate.(*)


(Transl. by Watson Kirkconnel)
 (*)Although doubted by scholars, it is strongly held in the oral tradition that King Edward I of England had five hundred bards executed after his conquest of Wales in 1277, lest they incite the Welsh youth to rebellion by reminding them in their songs of their nation's glorious past. Janos Arany 
Arany wrote this poem  when the Austrian Emperor Franz Joseph first visited Hungary after he defeated it in its 1848-49 War of Independence. Originally he was asked to write a poem to praise the Emperor.

Stamps of Man Ray, Essay by Steven Manford




There were no stamps that read “Please Return”, nor “Handle With Care”. When he wanted a photograph back, he wrote out such instruction in pencil in his most legible handwriting.

dudas existenciales




Detesto teclear mis poemas, detesto limpiarlos, cortar, recomenzar, tirar , pero me aplico de forma compulsiva, mil veces, otra vez, esto no, esto sí, corta, respira, cambia, me transformo con ellos, presente  en medio de la intervención quirúrgica,  presente: ¿qué tengo qué decir, quién lo dice, dónde quiero ir? ¿Por qué no llego? ¿Es mi forma de jadear? Si no jadeo ¿para qué carajo escribo?

La vaina del  " arroyo lírico, fluye, fluye, brota, viene en carretilla" no camina conmigo, arrastra demasiados gajos comunes. ¡Qué saturación de sensaciones!  En tiempos "normales" extraigo hasta los tendones, pero como estoy en dudas poéticas existenciales, ligadas al concepto "poesía/ algarabía", me recondeno y hasta tengo la perversa idea de aplicar mi "poectomía radical", lo cual dará,  como es habitual, otro de mis  libros “inmetibles”, que no interesan a nadie, ni siquiera a mis amigos escritores. En esas estoy, con la idea insana de copiar las palabrejas  que sobran en otro documento y conformar un librito popular de poemas a cuatro quilos, gracioso, mira tú,  van a gustar. 

Pero ni siquiera puedo hacer esa putería.  ¿Por qué, por qué no puedo jugar la alegre putica poética? Qué recondenación,  dudo si sirve (a quién le sirve, y para qué tiene que servir si  no importa que sirva, a mi no me importa que sirva a nada y tampoco he pensado en los otros cuando escribí) y si no sirve (para qué, si ya no me sirve a mi), no entiendo qué pone a algunos tan ridículamente embriagados cuando se tildan de poetas.  Quizás tengan un don anal conectado al cerebro y sean realmente genios. No lo soy,  ni siquiera es auténtica la duda, me imagino que por esta pase una buena cantidad de escribidores, lo que me jode es que lo vivo como  una  jodía y crónica enfermedad genética. Soy una irrentable descosía, en un mundo donde cualquiera se paga gloria y fama, lo que no está mal pero confunde, mierda!




 GRACIAS A

Barbara Teresa Suarez 
POR RESPONDER A MIS DUDAS CON ESTE POEMA

 

Carta a George B. Moore en defensa del anonimato JOSÉ EMILIO PACHECO

CARTA A GEORGE B. MOORE EN DEFENSA DEL ANONIMATO
Jose Emilio Pacheco
De: "Los trabajos del mar" (1983)

No sé por qué escribimos, querido George.
Y a veces me pregunto por qué más tarde
publicamos lo escrito. Es decir, lanzamos
una botella al mar, harto y repleto
de basura y botellas con mensajes.
Nunca sabremos
a quién ni adónde la llevarán las mareas.
Lo más probablees que sucumba en la tempestad y el abismo.

Sin embargo, no es tan inútil esta mueca de náufrago.
Porque un domingo
usted me llama de Estes Park, Colorado,
me dice que ha leído cuanto está en la botella
(a través de los mares: nuestras dos lenguas)
y quiere hacerme una entrevista.
Después recibo un telegrama inmenso
(lo que se habrá gastado usted al enviarlo).
En vez de responderle o dejarlo en silencio
se me ocurrieron estos versos. No es un poema,
no aspira al privilegio de la poesía
(no es voluntaria).
Y voy a usar, así lo hacían los antiguos,
el verso como instrumento de todo aquello
(relato, carta, drama, historia, manual agrícola)
que hoy decimos en prosa.

Para empezar a no responderle,
no tengo nada que añadir a lo que está en mis poemas,
dejo a otros el comentario, no me preocupa
(si alguno tengo) mi lugar en la historia.
(Tarde o temprano a todos nos espera el naufragio.)
Escribo y eso es todo. Escribo: doy la mitad del poema.
Poesía no es signos negros en la página blanca.
Llamo poesía a ese lugar del encuentro
con la experiencia ajena. El lector, la lectora
harán o no el poema que tan sólo he esbozado.

No leemos a otros: nos leemos en ellos.
Me parece un milagro
que algún desconocido pueda verse en mi espejo.
Si hay un mérito en esto –dijo Pessoa—
corresponde a los versos, no al autor de los versos.
Si de casualidad es un gran poeta
dejará cuatro o cinco poemas válidos,
rodeados de fracasos y borradores.
Sus opiniones personalesson de verdad muy poco interesantes.

Extraño el mundo el nuestro: cada día
le interesan cada vez más los poetas;
la poesía cada vez menos.
El poeta dejó de ser la voz de la tribu,
aquel que habla por quienes no hablan.
Se ha vuelto más otro entertainer.
Sus borracheras, sus fornicaciones, su historia clínica,
sus alianzas o pleitos con los demás payasos del circo,
tiene asegurado el amplio público
a quien ya no hace falta leer poemas.

Sigo pensando
que es otra cosa la poesía:
una forma de amor que sólo existe en silencio,
en un pacto secreto entre dos personas,
de dos desconocidos casi siempre.
acaso leyó usted que Juan Ramón Jiménez
pensó hace mucho tiempo en editar una revista.
Iba a llamarse “Anonimato”.
Publicaría no firmas sino poemas;
se haría con poemas, no con poetas.
Y yo quisiera como el maestro español
que la poesía fuese anónima ya que es colectiva
(a eso tienden mis versos y mis versiones).
Posiblemente usted me dará la razón.
Usted que me ha leído y no me conoce.
No nos veremos nunca pero somos amigos.
Si le gustaron mis versos
qué más da que sean míos/ de otros/ de nadie.
En realidad los poemas que leyó son de usted:
Usted, su autor, que los inventa al leerlos.

A VECES, FAYAD JAMIS





A VECES
FAYAD JAMIS

A veces, en el silencio del pasillo, algo salta,
rompe alguien algún viejo nombre.
La mosca enloquecida cruza zumbando, ardiendo
lejos de la telaraña luminosa.
Esto es así, tan solo; pero tan lleno de sorpresas.
Caserón de fantasmas sin hijos, donde el polvo
hace nuevas ventanas, nuevos muebles y danzas.
No, tú no lo conoces, tú no me has visto mucho las pupilas
y por eso te llenas de lágrimas. Escúchame:
mi casa no es fuga; está lejos siempre.
Por estas escaleras se sube hasta lo negro.
Uno se cansa de subirlas y jadeando se duerme
sin saben ni los días, ni la fiebre, ni el ruido inmenso
de la ciudad que hierve al fondo.
A veces, en el silencio del pasillo, alguien nace de pronto,
alguien que toca en la puerta sin número y que llama.
No, tú no has estado aquí jamás. No, tú no vengas.
Mi palabra es abrir, pero es que casi siempre
ando de viaje.


mardi 25 mars 2014

Jaime Sabines




"Te dicen descuidado porque están acostumbrados a los jardines y no a la selva" Jaime Sabines ( hoy, de aniv *) y me juega la mente una pasada: "Se dicen poetas porque están acostumbrados a las florecitas y no a los truenos".



Lento, amargo animal
    Lento, amargo animal
    Que soy, que he sido,
    Amargo desde el nudo de polvo y agua y viento
    Que en la primera generación del hombre pedía a Dios.
    Amargo como esos minerales amargos
    Que en las noches de exacta soledad
    -Maldita y arruinada soledad
    Sin uno mismo-
    Trepan a la garganta
    Y, costras de silencio,
    Asfixian, matan, resucitan.
    Amargo como esa voz amarga
    Prenatal, presubstancial, que dijo
    Nuestra palabra, que anduvo nuestro camino,
    Que murió nuestra muerte,
    Y que en todo momento descubrimos.
    Amargo desde dentro,
    Desde lo que no soy,
    -Mi piel como mi lengua-
    Desde el primer viviente,
    Anuncio y profecía.
    Lento desde hace siglos,
    Remoto -nada hay detrás-,
    Lejano, lejos, desconocido.
    Lento, amargo animal
    Que soy, que he sido.




Espero curarme de ti
    Espero curarme de ti en unos días.
    Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible.
    Siguiendo las prescripciones de la moral en turno.
    Me receto tiempo, abstinencia, soledad.
    ¿Te parece bien que te quiera nada más una semana?
    No es mucho, ni es poco, es bastante.
    En una semana se puede reunir todas las palabras de amor
    Que se han pronunciado sobre la tierra y
    Se les puede prender fuego.
    Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado.
    Y también el silencio. Porque las mejores palabras de amor
    Están entre dos gentes que no se dicen nada.
    Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral
    Y subversivo del que ama. (Tú sabes cómo te digo que te quiero
    Cuando digo: "qué calor hace", "dame agua",
    "¿Sabes manejar?", "se hizo de noche"
    Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías,
    Te he dicho "ya es tarde", y tú sabías que decía "te quiero").
    Una semana más para reunir todo el amor del tiempo.
    Para dártelo. Para que hagas con él lo que quieras:
    Guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura.
    No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana
    Para entender las cosas. Porque esto es muy parecido
    A estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón.


Ayer estuve observando
    Ayer estuve observando a los animales
    Y me puse a pensar en ti.
    Las hembras son más tersas,
    Más suaves y más dañinas.
    Antes de entregarse maltratan al macho,
    O huyen, se defienden.
    ¿Por qué? Te he visto a ti también,
    Como las palomas, enardeciéndote
    Cuando yo estoy tranquilo.
    ¿Es que tu sangre y la mía se encienden
    A diferentes horas?
    Ahora que estás dormida debías responderme.
    Tu respiración es tranquila y tienes
    El rostro desatado y los labios abiertos.
    Podrías decirlo todo sin aflicción, sin risas.
    ¿Es que somos distintos? ¿No te hicieron, pues,
    De mi costado? ¿No me dueles?
    Cuando estoy en ti, cuando me hago pequeño
    Y me abrazas y me envuelves y te cierras
    Como la flor con el insecto,
    Sé algo, sabemos algo.
    La hembra es siempre más grande, de algún modo.
    Nosotros nos salvamos de la muerte.
    ¿Por qué? Todas las noches nos salvamos.
    Quedamos juntos, en nuestros brazos,
    Y yo empiezo a crecer como el día.
    Algo he de andar buscando en ti,
    Algo mío que tú eres y que no has de darme nunca.
    ¿Por qué nos separaron? Me haces falta para andar,
    Para ver, como un tercer ojo,
    Como otro pie que sólo yo sé que tuve.


Cuando tengas ganas de morirte

      Cuando tengas ganas de morirte
      Esconde la cabeza bajo la almohada
      Y cuenta cuatro mil borregos.
      Quédate dos días sin comer
      Y veras qué hermosa es la vida:
      Carne, frijoles, pan.
      Quédate sin mujer: verás.
      Cuando tengas ganas de morirte
      No alborotes tanto: muérete
      Y ya.


En la sombra estaban sus ojos

        En la sombra estaban sus ojos
        Y sus ojos estaban vacíos
        Y asustados y dulces y buenos
        Y fríos.
        Allí estaban sus ojos y estaban
        En su rostro callado y sencillo
        Y su rostro tenía sus ojos
        Tranquilos.
        No miraban, miraban, qué solos
        Y qué tiernos de espanto, qué míos,
        Me dejaban su boca en los labios
        Y lloraban un aire perdido
        Y sin llanto y abiertos y ausentes
        Y distantes, distantes y heridos
        En la sombra en que estaban, estaban
        Callados, vacíos.
        Y una niña en sus ojos sin nadie
        Se asomaba sin nada a los míos
        Y callaba y miraba y callaba
        Y sus ojos abiertos y limpios,
        Piedra de agua, me estaban mirando
        Más allá de mis ojos sin niños
        Y qué solos estaban, qué tristes,
        Qué limpios.
        Y en la sombra en que estaban sus ojos
        Y en el aire sin nadie, afligido,
        Allí estaban sus ojos y estaban
        Vacíos.

He aquí que tú estás sola y que yo estoy solo

          He aquí que tú estás sola y que yo estoy solo.
          Haces cosas diariamente y piensas
          Y yo pienso y recuerdo y estoy solo.
          A la misma hora nos recordamos algo
          Y nos sufrimos. Como una droga mía y tuya
          Somos, y una locura celular nos recorre
          Y una sangre rebelde y sin cansancio.
          Se me va a hacer llagas este cuerpo solo,
          Se me caerá la carne trozo a trozo.
          Esto es lejía y muerte.
          El corrosivo estar, el malestar
          Muriendo es nuestra muerte.
          Yo no sé dónde estás. Yo ya he olvidado
          Quién eres, dónde estás, cómo te llamas.
          Yo soy sólo una parte, sólo un brazo,
          Una mitad apenas, sólo un brazo.
          Te recuerdo en mi boca y en mis manos.
          Con mi lengua y mis ojos y mis manos
          Te sé, sabes a amor, a dulce amor, a carne,
          A siembra, a flor, hueles a amor, y a mí.
          En mis labios te sé, te reconozco,
          Y giras y eres y miras incansable
          Y toda tú me suenas
          Dentro del corazón como mi sangre.
          Te digo que estoy solo y que me faltas.
          Nos faltamos, amor, y nos morimos
          Y nada haremos ya sino morirnos.
          Esto lo sé, amor, esto sabemos.
          Hoy y mañana, así, y cuando estemos
          En estos brazos simples y cansados,
          Me faltarás, amor, nos faltaremos.


No es que muera de amor, muero de ti

            Muero de ti, amor, de amor de ti,
            De urgencia mía de mi piel de ti,
            De mi alma de ti y de mi boca
            Y del insoportable que yo soy sin ti.
            Muero de ti y de mí, muero de ambos,
            De nosotros, de ese,
            Desgarrado, partido,
            Me muero, te muero, lo morimos.
            Morimos en mi cuarto en que estoy solo,
            En mi cama en que faltas,
            En la calle donde mi brazo va vacío,
            En el cine y los parques, los tranvías,
            Los lugares donde mi hombro acostumbra tu cabeza
            Y mi mano tu mano
            Y todo yo te sé como yo mismo.
            Morimos en el sitio que le he prestado al aire
            Para que estés fuera de mí,
            Y en el lugar en que el aire se acaba
            Cuando te echo mi piel encima
            Y nos conocemos en nosotros, separados del mundo,
            Dichosa, penetrada, y cierto, interminable.
            Morimos, lo sabemos, lo ignoran, nos morimos
            Entre los dos, ahora, separados,
            Del uno al otro, diariamente,
            Cayéndonos en múltiples estatuas,
            En gestos que no vemos,
            En nuestras manos que nos necesitan.
            Nos morimos, amor, muero en tu vientre
            Que no muerdo ni beso,
            En tus muslos dulcísimos y vivos,
            En tu carne sin fin, muero de máscaras,
            De triángulos obscuros e incesantes.
            Muero de mi cuerpo y de tu cuerpo,
            De nuestra muerte, amor, muero, morimos.
            En el pozo de amor a todas horas,
            Inconsolable, a gritos,
            Dentro de mí, quiero decir, te llamo,
            Te llaman los que nacen, los que vienen
            De atrás, de ti, los que a ti llegan.
            Nos morimos, amor, y nada hacemos
            Sino morirnos más, hora tras hora,
            Y escribirnos y hablarnos y morirnos.



Padre mío
    Padre mío, señor mío, hermano mío,
    Amigo de mi alma, tierno y fuerte,
    Saca tu cuerpo viejo, viejo mío,
    Saca tu cuerpo de la muerte.
    Saca tu corazón igual que un río,
    Tu frente limpia en que aprendí a quererte,
    Tu brazo como un árbol en el frío,
    Saca todo tu cuerpo de la muerte.
    Amo tus canas, tu mentón austero,
    Tu boca firme, tu mirada abierta,
    Tu pecho vasto y sólido y certero.
    Estoy llamando, tirándote la puerta.
    Parece que yo soy el que me muero:
    ¡Padre mío, despierta!

* 25 de marzo pero en 1926, nacía Jaime Sabines, político, poeta y ensayista mexicano. 
Nombre: Jaime Sabines Gutiérrez
Lugar y fecha nacimiento: Tuxtla Gutiérrez, Chiapas (México), 25 de marzo de 1926
Lugar y fecha defunción: México D.F. (México), 19 de marzo de 1999 (72 años)

lundi 24 mars 2014

TENGAN FE, algún día SE CELEBRARA el Salón de editores y autores cubanos independientes de...



Tengan  Fe en los libros, “vojotros”, “nojotros”,  escritores. Los libros  no desaparecerán. Tengan  fe, editores independientes de la literatura cubana, autores que padecen ninguneo,  arbitrariedad, el cascabeleo de Ferias e Instituciones de ultramar. 

Estuve en una  Feria bajo palmeras, visitante ocasional,   y salí con deseos de llorar, poco faltó para que me negaran el saludo, un desprecio absoluto para los escritores en “exilio europeo” que no anden baboseando dobladillos, o restrieguen sobre la mesa liadas de “guaniquiqui.”

He quitado el Salón de París con deseos de escribir, de que todos los autores que he publicado se encuentren por una hora  en un salón representativo  y sean bendecidos por dedicarse a  manuscritos.








El Salón del libro de París muestra que no hay grande, ni cabeza que valga más, ediciones cuidadosas, maravillas de papel, organización sobria, planeta de descubrimientos;  tras simples mesas de escolares, a cada hora,  cincuenta, sesenta escritores presentan sus libros, tras ser recibidos con respeto.  Humildad hacia lectores, mucha humildad.


Tengan Fe, mentalmente he repasado la lista de poetas muertos en Europa que jamás han sido nombrados en los aquelarres de aquella Feria soleada, ni siquiera para hacerles una misa; de poetas que publican a otros poetas,  de escritores que publican a narradores, SIN RECONOCIMIENTO ALGUNO, como si fuesen enemigos y sobre ellos hubiese caído la fatalidad geográfica,  entre  otros descartados porque no bailan en el mismo ladrillo, a todos les nombré en esa hora en que firmé ejemplares.  Pequeña “justicia” mental a los cercanos. 


Algún día  SE CELEBRARA el  Salón de editores y escritores cubanos independientes de ESTRATEGIAS SIMPLONAS QUE CONFUNDEN LA LITERATURA CUBANA. Tengan fe, lejos del submundo literario isleño, en otras regiones, prima  la LITERATURA, se agradecen los libros, se pasea tranquila la obra,  en jabitas plásticas, Cortázar a la mano. 




L 'Échappée Belle Édition, 2013


1   Apartar o quitar a alguien o algo de un lugar o de un grupo: excluyeron a los que menos puntos tenían de la competición. incluir.
2   Rechazar o no tener en cuenta una posibilidad: la situación actual excluye la realización de grandes inversiones. descartar.
OBS Se conjuga como huir.
Diccionario Manual de la Lengua Española Vox. © 2007 Larousse Editorial, S.L.


excluir 
tr. Echar [a una persona o cosa] fuera del lugar que ocupaba; no admitir su entrada, su participación.
Descartar o negar la posibilidad [de alguna cosa].
fig.No ser compatible con [algo o alguien].
V. conjugación (cuadro) [12] como huir.
Diccionario Enciclopédico Vox 1. © 2009 Larousse Editorial, S.L.


excluir (eksklu'iɾ)
verbo transitivo
1. apartar sacar a alguien o algo de un lugar o un grupo El capitán excluyó al medio campista del juego.
2. descartar rechazar una posibilidad, alguien o algo excluir una alternativa
3. suprimir ser alguien o algo incompatible con otro Sus dichos excluyen la posibilidad de disenso.
Copyright © 2013 K Dictionaries Ltd.
Sinónimos
excluir
transitivo
Cuando excluir se hace con violencia se utilizan echar, expulsar (personas o cosas) y expeler (cosas).
Diccionario Manual de Sinónimos y Antónimos de la Lengua Española Vox. © 2007 Larousse Editorial, S.L.