mardi 28 mai 2013

Santísima Santísima, grafismos de ©Margarita García Alonso




Santísima, grasofismos de ©Margarita García Alonso

Intelectuales al servicio del poder

"Deben aceptar la idea de que el grupo no les ame demasiado. Si les ama demasiado y les da palmaditas en la espalda, entonces es que son peores que los intelectuales orgánicos: son intelectuales del régimen”.



Es un tema muy interesante, por ejemplo, en el caso "Cuba", cuando nace un "contrapoder", cuando se establece  como otro poder aleatorio, pues repite esquemas, se convierte en oficoda con nuevos censurados, y nuevas pautas de lo políticamente correcto, dando al traste con este enunciado, pues (y sobre todo), "Deja de ser la conciencia crítica de su grupo"



Fragmento... (el artículo completo en el link arriba): “El intelectual cree en la libertad para sí mismo, pero se opone a la libertad para los otros. Piensa que debería haber una oficina de planificación central que estableciera las prioridades sociales” .
Milton Friedman El concepto de “intelectual” fue acuñado en Francia durante el affaire Dreyfus, a fines del siglo XIX y se usaba como un calificativo peyorativo que los antridreufistas usaban para denominar a los personajes de la ciencia, el arte y la cultura (Emile Zola, Anatole France, Octave Mirbeau) que apoyaban la liberación del capitán judío Alfred Dreyfusacusado de traición.
Si lo definimos desde el marxismo, en particular desde Gramsci, la labor de lo que la izquierda ortodoxa llamaría “intelectual orgánico” es justificar ideológicamente la superestructura político-ideológica existente, en beneficio del predominio social de las clases dominantes, o su crítica, en beneficio de las clases dominadas.
El intelectual orgánico bien podría protagonizar aquel viejo chiste sobre los periodistas: –Hay que escribir sobre Dios… –Ok, ¿a favor o en contra?
Se ha escrito y debatido mucho sobre el rol del intelectual en la sociedad. Durante Sócrates los intelectuales intentaban dominar la violencia mediante el uso del diálogo frente a las convicciones políticas. Sócrates hacía algo intrínseco a cualquier intelectual: invitaba a los atenienses a interrogarse, a abrirse ante la pluralidad humana. Hay quienes comparan la tarea del intelectual dialóguico con el hecho de que cada persona contiene –como escribió Walt Whitman en su“Canto a mí mismo”– “multitudes”, y un intelectual debe aceptar esas diferencias como elemento constitutivo del mundo. Cuando se pregunta si los intelectuales deben meterse en política, Umberto Eco señala que la Grecia clásica ofrece “tres modelos de intelectual. El primero es el de Ulises que, al menos en la Iliada, desarrolla funciones de intelectual orgánico según la vieja idea de los partidos de izquierda. Agamenón le pregunta cómo puede conquistar Troya y Ulises inventa la idea del caballo y, siendo como es un intelectual orgánico de su grupo, no se preocupa del final que puedan tener los hijos de Príamo. Después, como tantos intelectuales orgánicos que entran en crisis y se transforman en gurús o se ponen a trabajar en Mediaset (el grupo mediático de Berlusconi), Ulises se dedica a navegar y a sus propios asuntos. La segunda figura es la de Platón -sigue Eco-, que no sólo tiene una idea propia de la función oracular del intelectual sino que piensa que los filósofos pueden enseñar a gobernar. El experimento que pone en marcha junto al tirano de Siracusa no le sale bien, lo que quiere decir que hay que tener mucho cuidado con los filósofos que proponen un modelo concreto de buen gobierno. La tercera figura es la de Aristóteles que, como es de sobra conocido, fue el preceptor de un hombre de gobierno como Alejandro. Por lo que sabemos nunca le dio consejos precisos de que hacer en sus campañas”. “Hay una cuarta función del intelectual -termina Eco-. Sócrates desempeña su papel criticando a la ciudad en que vive y, después, acepta ser condenado a muerte para enseñarle a la gente a respetar las leyes. El intelectual que pienso tiene también ese deber: no debe hablar contra los enemigos de su grupo, sino contra su grupo. Debe ser la conciencia crítica de su grupo. Romper las convenciones. De hecho, en los casos más radicales, cuando un grupo llega al poder por medio de una revolución, el intelectual incómodo es el primero en ser guillotinado o fusilado (…) Deben aceptar la idea de que el grupo no les ame demasiado. Si les ama demasiado y les da palmaditas en la espalda, entonces es que son peores que los intelectuales orgánicos: son intelectuales del régimen”....


anotación conflictiva: si menciono  con nombre estos CONTRAPODERES CUBANOS, me sigo quemando y estoy de tener los pelos en candela hasta la punta de la mecha. En el exilio soy, más de lo que fui en Cuba, "persona no grata" para intereses de grupúsculos con poder de prensa. Igual de dañinos son estos pactos de contrapoderes  que están silenciando, censurando y manipulando todo en el exilio. 

grupúsculo

  1. m. Grupo formado por un reducido número de activistas que comparten una misma ideología política, generalmente radical.


vendredi 24 mai 2013

Elogio de la locura matancera




ELOGIO DE LA LOCURA (LIBRO "MÁS HORRIBLE QUE YO")
por Luis Lorente

FOTO DE Abigail Gonzalez Piña

Matanzas tiene algo que mata o enloquece. Yo no sé qué será: nadie lo sabe. Lugareño y viajero hablarán de misterio. Y especulan hasta los mismos confines del delirio. Es que nunca se ha hallado una explicación que nos convenza. Quizás sea el mar, el oleaje con sus pausas y cadencias irreverentes, un ritmo majestuoso capaz de producir placer, regocijo y hasta terror a quien lo escucha. Pudiera ser también la cercanía del valle, su tangencial presencia; el valle que debe su nombre a una voz indígena y, al igual que el de la ciudad, está relacionado con la muerte. O las brumas, que sólo allí uno puede tocar con las manos, cuando en las madrugadas y hasta en la plenitud de las mañanas, con reiterada frecuencia, descienden para envolver los ríos y sus puentes, los parques y las casas. La ciudad dividida: una parte debajo, la otra encima de las brumas. Entre esas moles densas, el barrio de Versalles ha desaparecido. Yo vi las brumas permanecer en los zaguanes y en algunas cocinas mientras se colaba el café del amanezco.
Esto enloquece o mata. Uno no sabe si quedarse a ser su víctima demente, o irse, abandonarla de una manera que no sea para siempre. No se trata de un mito. Algo sucede allí donde hay seres que sufren perturbaciones y esa impronta fatal que llaman "muerte de repente", para la cual, según parece, fueron escogidos los poetas, especie endémica de la ciudad.
El primero de todos fue Zequeira, el precursor, el autor de la "Oda a la Piña" y sobre todo de "La Ronda", un poema donde de cierto modo se cultiva el terreno que anuncia los claroscuros del futuro destino enigmático de una amplia zona, horizonte de la poesía cubana. Por los años veinte del siglo XIX, Zequeira enloqueció en Matanzas y como El Licenciado Vidriera –el personaje de Cervantes– pensaba que al ponerse el sombrero se volvía invisible. Después Plácido, alma de Dios, artesano e improvisador, que en frecuentes ocasiones trasciende el tono leve de los llamados improvisadores. A Plácido lo fusiló el desmán, la desidia y el miedo. Es probable, dicen que muy probable, que en los días aquellos en que Heredia visitara a su madre en Matanzas, haya ido a conocer a Plácido en los bajos de El León de Oro, donde trabajaba como orfebre. Heredia se lo dijo, se lo advirtió seguramente: "Huye, Plácido, estás a tiempo todavía".
La causa de la dolencia que sumergió en aguas de quietud a José Jacinto Milanés es harto conocida por su matiz romántico y conmovedor: el desprecio de Isa, la prima de quien se enamoró hasta quedar alelado, en un mutismo, sin posibilidad de volver a la razón. En sus poemas ya se respira un aire grande, como si la levedad comenzara a integrarse a otro cuerpo, a un espíritu mayor. Cintio dijo que Milanés encarna la matanceridad absoluta.
Hay testimonios de algún que otro contemporáneo de Antonio Hernández Alemán (Seboruco) donde se asevera que no estaba realmente tan loco como él aparentaba. Pudiera ser que se tratara de un personaje asumido de tal forma que llegó a convencer a los demás. Cuentan que andaba bastante estrafalario, en constante ir y venir por los Bares y Cafés de la ciudad, prefiriendo la puerta del Hotel Louvre, donde hacía, para burlas de algunos, gala y derroche de sus dones poéticos. Nunca faltaron bajo sus brazos, un paraguas y un manojo de sus escritos. Lo cierto es que Seboruco publicó, allá por 1889, cuando ya había cumplido cuarentitrés años, un poema en una revista estudiantil. El texto se titula "Nonsense" y se le atribuyeron intenciones antianexionistas. Tal vez por su extensión no sea tan conocido como sus famosísimas cuartetas, fáciles de memorizar y que la oralidad mantuvo vivas hasta nuestros días. Entre su colección, "Nonsense" representa un momento alto: Mi corazón cosmogónico Plectro Ignoe en Poesía/ Mi conspicua Lira del Vibrante/ Y mi viril Laudolibre ardiente/ Bien tres veces saludo a la patria mía. Protagonista de un anecdotario casi novelesco, Seboruco es el rey del choteo y del disparate en Cuba.
Al lado casi del San Juan, en Río 7, vivían los hermanos Urbach, poetas seguidores de Julián del Casal. Carlos Pío fue el protagonista, junto a Juana Borrero, de una intensa y casi demencial historia de amor, pasión sin límites, llena de desarraigos estremecedores que Juana se encargó de trasladar a las cartas que parecen todavía escritas por un torrente de sangre en constante ebullición: "Quisiera matarte sin quitarte la vida..."/ "Tu patria o tu Juana, elige... yo no tengo más patria que tu alma". Y aunque no se parecen, definitivamente, un aire de pronto emparienta este drama de la época con la historia de Milanés.
Esteban Borrero se oponía al amor de su hija; el acaudalado Simón Ximeno rechazaba a Milanés. Uno siente predilección por Juan Santos desde el mismo momento en que conoce de su existencia por la obsesión de toda su vida: ser un gran poeta. Escribió endemonia-damente, llegando a publicar con asiduidad en la prensa local sus poemas, en los que predominaba la temática religiosa; y por gestiones suyas y la colaboración de ciertos amigos, se editaron algunos de sus cuadernos, como los titulados Corona fúnebre a la muerte de mi madre, Lágrimas y flores y La caída del Nerón cubano.
Soñó ser coronado como la Avellaneda en ocasión de unos Juegos Florales y ese sueño también le fue concedido. El poeta había escrito un millar de sonetos a la Virgen María, los cuales envió a Roma, donde, según contaba él, una casa editora de la Santa Sede se ocuparía de la publicación. Mientras subía las empinadas calles de Matanzas, Juan, en voz baja, daba vueltas y vueltas a la idea que después anunciaría con vehemencia en carta al Papa: todo bien recibido por derechos de autor sería repartido entre los pobres, menos veinte pesos para comprarle vestidos a su desvalida hermana Isabel, y otros cinco para comprar corbatas al señor Ricardo Vázquez, quien vendía hielo en la Plaza y siempre lo alentaba y protegía. Con orgullo, Juan Santos solía repetir que Macario, arzobispo de Chipre, al ser desterrado por orden de quienes ocupaban su país en ese momento, se apresta a cumplir, inmutable, la voluntad también divina, pero antes solicita al oficial inglés que le conceda unos minutos para recoger lo que habría de llevar al destierro: "solamente dos libros, uno voluminoso que contiene la palabra de Dios, y otro de muy pocas páginas y encuadernación humilde con los versos del poeta matancero Juan Santos".
Cuando sintió que la fortuna nunca lo acompañaría mientras se dedicara a la pintura, Makú echó en un maletín los lienzos, los pinceles, los óleos y las acuarelas y las tiró al mar. Entonces, mientras realizaba su trabajo de estibador en los muelles del puerto, comenzó a hilvanar palabra tras palabra, sus poemas. Cultivó formas clásicas y recibió influencias de grandes sonetistas del momento. "Canto a la palma" –escrito en décimas– fue incluido por Samuell Feijóo en una antología. Con el tiempo comenzaron los síntomas de su desvarío. Publicó Un centavo de esperanza; por esa época se pasaba los días en la casa recibiendo desnudo a los amigos y vecinos. Su idea fija era el sexo; Brigitte Bardot era uno de sus paradigmas. él confesaba haber visto una película de la B.B. más de cincuenta veces. Magaly, otro amor de su vida, le inspiró varios poemas, de los que ahora recuerdo este verso sorprendente: "tus manos de decir Julito no da consulta hoy". Una vez la Asociación de Escritores de Santiago de Cuba lo invitó a que hiciera una lectura de su obra. Al día siguiente, cuando lo fueron a recoger al hotel, había desaparecido. Esa noche, después de intensa búsqueda, lo hallaron por la carretera de Punta Gorda, desnudo, sentado en una piedra.
Pero es que hasta ayer mismo resultaba el más común de los acontecimientos llegar a Matanzas y encontrar merodeando por sus calles a personajes distinguidos por su aire de familia. Cada uno con su propio perfil, con su gestualidad, la mirada y la palabra capaces de marcar entre ellos, los grandes rasgos de sus diferencias.
Haciendo la mañana por varios escenarios, voz engolada, ojos saltones y penetrantes, seguido por su aura dionisíaca, pasa Luis Marimón. Poeta exteriorista, de tonalidades más bien declamatorias que caracterizaron sus aspiraciones cosmogónicas donde mezclaba la fabulación, los hechos literarios y la historia. Lo esclavizó el alcohol, y se depauperaba veloz y diariamente; así una tarde, cuando se emborrachaba en el Hotel Velazco, en un fallido intento, se tasajeó las venas. Luego optó por emigrar, ignorando tal vez lo que implicaba aquella decisión. Se apostó la vida con otro condenado a empinarse una botella. Aún no había visto el fondo cuando se detuvo su desordenado corazón.
Eliecer Lazo merecía más vida, para él y para disfrute nuestro. Comenzó como artista adolescente escribiendo poemas, a veces inevitablemente vallejianos, que producían una agradable sensación. Durante algunos años, bohemia y poesía marcaron su camino. Andaba melenudo, y sobre todo en invierno, vestía una peculiar indumentaria. Tuvo muchas pasiones, la última –que lo acompañaría hasta la muerte– ejerció una influencia que transformó su imagen. Dejó de andar por la ciudad, donde se aparecía inesperadamente a cualquier hora. Se refugió en la Playa, donde había montado una especie de taller renacentista; dibujaba, hacía magia, esculturas, poesía, se hizo trovador y practicaba artes marciales. Además de su afición por la mitomanía, otro de sus dones era la memoria: recitaba al dedillo a todos sus poetas preferidos. Me parece ahora mismo oírle decir "La madrugada" y "De codos en el puente", de Milanés, por quien Eliecer sentía tal devoción que algo de ese poeta había tratado de incorporar a su persona. Murió de repente cuando tenía treintiocho años.
Los que han sobrevivido y los que con lucidez hoy permanecen no han encontrado cómo descifrar el enigma que pende amenazante sobre la ciudad de los puentes. Demencia y muerte abrupta navegan por sus ríos, se impregnan en la brisa que desde la bahía baña toda Matanzas, las Alturas de Simpson, sus cumbres donde brillan varios verdes, la arena cenicienta de sus playas.

Poemas de Luis Marimón Tápanes.

Luis Marimón, en su aniversario 





Los emigrantes
Laboriosamente, el aniquilamiento prepara el hombre con su vida.
Piedra a piedra, va incorporando al mundo
una torre donde los inmortales maduran sus determinaciones.
Con impiedad, carga en su asno la biblioteca de cerámica
que lo soñó de niño,
los grimorios escritos con la sangre bondadosa del Diablo,
un rollo con las profecías más alucinantes de la loca de Cumas,
la poseída de Delfos.
Allí en su piel oscura, los enormes tatuajes: verdes dragones
brotando en una placenta de fuego de una matriz humana,
bifurcados en una jungla antigua: momias aguardando con sus
sexos de polvo desesperados
la resurrección;
un corrompido pez con una flecha bailando en sus ojos luminosos;
barcas de arena, transparentes, donde los ilotas son enanos
y su capitán, un viejo ciego y drogado.
El pobre jumento ha de pensar que la realidad
es la más dolorosa pesadilla.
Pero el libro dice que nadie es profeta en su tierra
y pone también sus armas en el lomo llagado,
las cenizas de sus antepasados, una reliquia inmortal
que ganó a los dados.
¿Fue en Medina, en Jerusalén, en El Cairo?
El grillete que lo hizo inevitable en la construcción de la pirámide.
El púrpura albornoz es ahora una sombra rielando en las dunas mutiladas
del desierto.
Chacales, espectros y aves de rapiña se entremezclan
en la noche, saqueada como una tumba.
(La sed es como un río que transcurre hacia adentro).
Onagro y hombre son una misma sombra, una sola huella
bajo la esfera humilde de la noche.
Han de cruzar las ruinas de una ciudad que fue hermosa:
tenía niños y estaba arrodillada junto al mar.
(Lamiendo el mar como una vaca blanca a las piedras saladas).
Aquí quedó la maldición: de las casuchas remotas del pantano
irrumpe un olor mefítico, de ángel con las alas quemadas,
las cariátides lanzan sus saetas emponzoñadas,
las estatuas sin cabeza de los viejos profetas,
gritan en un idioma avieso y zahorí:
este es el veredicto: ustedes son oscuros y culpables.
En Fayum, en Calcuta, en Alejandría
ha de hallar a los siervos preparando sus venganzas,
a esos animales desconocidos que escriben en el barro humedecido
con la leche materna de Medusa, memorias y presagios.
El hombre ofrece al animal de su propia cerveza,
de su propia hambre ahora convertido en un pan
amasado con los ojos de su madre muerta.
Confundidos por la perversidad de los espacios,
responden a los acertijos que trae cada madrugada
y se duermen...
Mañana estarán en otra parte.
(Siempre el hombre transcurre en un sitio y pasa en otra parte).
La vida es una ventana de hierba con un muro delante.
Despierto. Son las tres y treinta de la madrugada.
Fumo, la semilla es un bosque encerrado en sí mismo.
En la calle alguien pasa golpeando las paredes.
Yo también voy pasando.
Escucho y nada. Yo tampoco soy nada.
Se han bebido la última cerveza del mundo en La Marina.
En el patio un animal me llama.
Vamos, Garañón a recorrer el mundo.
Ayúdame con los recuerdos, con mi carga de hombre.
No te abandonaré en estas soledades
con tus ojos húmedos de cristal negro,
tu lomo plagado.
No te abandonaré
aunque yo sea más poeta que madre.







X
Este lienzo salvará mi odio del olvido.
Los cortesanos miran la pintura y se ríen.
Yo tiemblo de asco e indignación
pero también me río
y me inclino cortésmente
ante las damas y los caballeros que entran al estudio
y con mi voz melíflua alabo sus últimos sombreros y encajes
y pregunto por sus herederos que serán
no lo dudo,
más bárbaros y sanguinarios que sus progenitores.
Ellos nunca podrán adivinar lo que pienso.
Los imagino ardiendo junto a la bruja nuestra de cada día,
o comiendo un panecillo caliente empolvoreado con vitriolo.
Y mis sueños son dulces igual a una mujer caliente:
me dejan en éxtasis y exánime.
Apenas si mi rostro revela un extraviado temblor.
La astucia ha hecho de mi persona
a un innegable erudito de la sobrevivencia,
como el sapo que es feliz todo el tiempo debajo de una piedra.
Me moriré dejando el encierro de mi cuerpo sin nombre
y ya no roeré el oscuro hueso de la soledad.
No seré el culpable de tanta muerte imaginada.
Que el futuro mire mi cara y trate de descifrarla.
Soy el bufón que a veces se espanta de sus sueños.
Hay veces he querido hacer dichosa a una persona
y ahí mismo he comenzado a matarla.
Amo mi amargura. Me complazco en cesar.
Ya no seré feliz.
Sé que nunca lo será nadie totalmente.
Este lienzo salvará mí cuerpo de ese mármol antiguo
que todo lo perdona;
por alguna grieta escapará mi propio olvido.
Una aventura bien vale una vida:
la mía ha sido tramar mi azar.





La Rosa de Jericó 
(fragmento)
I
Son los mismos de siempre los que cantan.
Las sirenas tatuaron sus caras.
Tuvimos el sueño de las piedras, atestiguamos las tradiciones
fervorosas,
            los rugidos de la sedición.
Habitamos el sanguíneo planeta, como ceniza confundida
            en una urna fúnebre.
Eran los estandartes de nosotros, los vivos.
Los perversos herméticos, no obstante,
no dijeron esta boca es mía,
ni siquiera los nombres que desfallecían
con una desolación de tiburón y páramo.
Con pasión reconocimos las tumbas donde los hechiceros y los locos
            proclamaban los nuevos enigmas,
las catástrofes de los mesías inauditos,
exorcizando la estirpe de moros y judíos.
Los buhoneros pasaron con sus mulas imposibles,
mientras las pitonisas no querían confiar sus cuerpos drogados
ni siquiera a los enanos que preparaban la magia del laurel.
Esos mismos hombres diafanizaron sus emblemas, se distinguieron
por sus plumas, por sus caireles rojos o amarillos;
pugnaron por una vastedad sin fronteras que en su especie
fuese única y tremenda.
Con las máscaras de los desolados y los inermes
penetraron en las tabernas de Pompeya,
buscaron el trípode de oro en una gruta de Delfos.
Besaron las arenas que se desprendían de los papiros,
las letras hechizadas del Corán, la Biblia y el Talmud,
estafaron la verdad de la historia,
falsificaron las madrugadas.
Pusieron a un lado los arquetipos y las degollinas,
conformaron bandos y reinados
con el fin de no sentirse totalmente oscuros;
deshicieron algunos entuertos memorables,
para que no dijeran...
(Siempre pensaban: ¿Qué dirá de mí el mañana?)
Allá, en la morenía, los cristianos lloraban por un simple rumor. Eran
contrahechos golems, hombres de palo...
Fuimos los mismos siempre, de eso no hay dudas.
Cada especie con alabancia insólita se dio a llamar El Hombre.
Recogimos el misterio de las espesas madrugadas
donde el haschis y el opio suplían el desdén de los inmortales.
Un cazador salía, regresaba luego y su morral oscuro
apestaba a animales fabulosos y eternos:
un anca de unicornio, el apetitoso corazón de una sirena.
El pájaro rock andaba por las cumbres de Ararat
gestando genios y fantasmas.
Las hidras no temían los presagios.
En las criptas, la Rosa del misterio,
logró suplir la sed por una eternidad que aún no comprendo.
Máscaras otra vez, toros de ónix...
Presentíamos los abortos, las estatuas, las manifestaciones.
Era todo de sueños.
("No es bello el tiempo en que todo es realidad").
Nos fue legado el don de la perpetuidad olvidada,
de las premoniciones.
La vida se convirtió, en fin, en una cosa rara.
Tuvimos el traidor necesario,
la soledad necesaria,
los muertos necesarios.
Fuimos de una raza absorta en el abismo mientras recogíamos los
caminos
            con hambre.
Inconcebibles hombres con panteras adentro.
Los remotos venenos nos descubren y esas casualidades
son desconocidas hasta del mismo azar.
En los conventos se emparedaban a los hijos del Diablo
y en las grandes contiendas los guerreros penetraban a la cueva de
            Dios
            y lo comían.
II
Seguimos, en verdad, siendo los mismos.
Algo tenemos de inauditos dioses,
da lo mismo ser latino que cretino.
Enloquecer de pronto y salir dando gritos ya no es una gran hazaña,
meterse un tiro en la cabeza es algo tan común como tener un hijo.
El color de la sangre permanece, bello y terrible como un amanecer.
En los acantilados hay hombres que pierden la cabeza contra el mar.
Nonatos, hicimos un muro, un laberinto contra la esperanza.
Nosotros, mártires de la palabra,
los que amamos su oscura carne escupida por siglos de parías y traidores.
Un volcán anda, como un perro, suelto entre nosotros,
un animal de fuego hundido
como un cuchillo tembloroso en nuestros corazones.
(...)



Los sueños perdidos
En los mohosos muros de la ciudad en ruinas
casi tan verde eres, amor, como esa lagartija
que desde lo alto del templo
por la garganta saca el corazón.
Tu estás desnuda,
todo profundidad los ojos
mientas un perro ciego lame la sangre
que baja semejando una,
púrpura cascada por tus muslos dorados.
Mundo extraño éste donde las palabras
no significan nada.
El sueño nos cubre con esa mano amiga que en la calle
nos convulsiona el hombro,
criaturas de Dios,
vagos mensajes que llegan a contraeco
desde la gruta
perdida en los cielos.
En los sueños, total, está la historia,
no la de batallas y heroísmos,
sino la de infamia y la navaja,
la cronología del náufrago y el vértigo.
En tan complicado laberinto,
el ya casi exhausto río del olvido arrastra
sirenas, títeres y tigres
que miran como a través de un cristal
lo menos imaginado.
Aquí el silencio siempre se arrepiente;
queremos recordar la encrucijada,
los túmulos de donde brotan todas las mariposas,
con las alas de piedra, agrietadas.
Suerte de hechicería, descubrir la ciudad en ruinas,
la que nos protegió de aquella lluvia universal
de azufre.
De aquí a poco veremos el último pájaro cruzar los cielos,
lo que vimos del mundo ya no será cierto.



Fósiles de la colina
En la antigua colina
los restos de animales prehistóricos
incrustados en las piedras.
Un mar desconocido
cubría entonces el lugar en que después
se fundó la ciudad.
Pero ellos no quisieron irse con las aguas,
una fuerza desconocida los obligó a quedarse.
¿Esperando
a quién?
Seres que se gestaron
sólo para dejar sus leves osaturas grabadas
como símbolos
o una escritura aún no descifrada.
Ellos están.
Con sus huellas justifican su estancia en la tierra
junto al viento, los pájaros y los caracoles.
¿Dónde su carne ahora transparente,
su apetito,
su instinto sagrado de vivir?
Ancestrales voces
claman desde la noche.
Las incontenibles formas se reiteran
y el universo calla
cuando las cosas son
sin ser apenas.
En el limo
la humedad demuestra su existencia.
¿Quién me señala en el viento
la huella de la abeja salvaje?
¿Quién la ruta de la flecha
que desgarra para siempre
el corazón del ciervo en la pradera?
¿Qué verde corazón se está quemando
ahora con la hierba?
La más pequeña de las moléculas
conformará mañana el cuerpo del más grande.
Lo que hoy es sed
será mañana abrevadero.
Lo que será el jinete,
hoy es la bestia.
Acepto el cambio.
En la más terrible de las formas
hay un silencio bueno,
el que destroza nervios y tendones
en la nocturna jungla
posee sus colmillos
sólo por negarse a morir,
y el manso posee su carne deleitosa...
Las aguas, acaso, volverán.
Siempre las cosas son de donde fueron.
¿Pero dónde ahora las aguas
que aquí estuvieron?
Ahí están, en la vieja colina
los restos de animales
grabados en las piedras.
Una fuerza desconocida obliga siempre a quedarse.
Tampoco nosotros, abandonaremos la ciudad.
No.5, Julio de 2001




Luis Marimón Tápanes 
(La Habana, Cuba, 1951-Las Vegas, EE.UU., 1995). En Matanzas, donde vivió la mayor parte de su vida, se constituyó en el prototipo del poeta bohemio, rebelde y desordenado cuyo recuerdo es hoy una leyenda en el ambiente literario local. En vida sólo publicó dos poemarios: La decisión de Ulises y El bibliotecario del Infierno, pero dejó inéditos al morir otros nueve. En lo literario su figura no ha sido suficientemente reconocida, pese a los merecimientos de su obra y a la trascendencia de su huella poética, emblemática de toda una generación.






mardi 21 mai 2013

mensaje cuántico.




Benjamin Wsk encontró esta foto en Google Street View, 
es la calle 8, en Miami, Florida, frente a mi mural una dama, no se le ve la cara, con bastón, la cabellera de la dama que pinté se hace suya, parece una devota de san lazaro...

dimanche 19 mai 2013

La Primera Palabra: MARGARITA GARCÍA ALONSO




La Primera Palabra: MARGARITA GARCÍA ALONSO:

ALMAS PERDIDAS

Salud almas perdidas, ambiciosos
e impúdicos viajeros en la noche del caos.
Cuentas de paciencia trazan manantiales de dedos.

Los que partieron no ven la derrota
que provoca andar en razón, lucidamente loca,
en la esquina donde orinan los perros.

Ingrato maquillaje de situación extrema
acurrucada en un país increíblemente desierto.

El caballo tapizado de flechas,
con el ombligo presto a prolongar el tiempo.

Que visitantes de pasada, escupitajos
reiteración de hombre que va, de hombre que viene,
desesperado, por camino de no ser.

El alma perdida en el bosque, de ojos hacia fuera
de vientre y tripas hacia fuera
donde comen, tranquilamente, ciertos carroñeros
disfrazados de pájaros negros.



del libro Mar de la Mancha,  Margarita Garcia Alonso, poemas escritos entre 1988 y 1992, 
publicado en el 2010 por Editions Hoy no he visto el paraíso.

La Primera Palabra, espacio del poeta HERIBERTO HERNANDEZ MEDINA

El conflicto socio-lítico patriótico que avergonzaría a Martí.


Blake Hell 25 Centaur Cacus.


En la vida de hoy, el mundo sólo pertenece a los estúpidos, a los insensibles y a los agitados. El derecho a vivir y a triunfar se conquista hoy con los mismos procedimientos con que se conquista el internamiento en un manicomio: la incapacidad de pensar, la amoralidad y la hiperexcitación.
Bernardo Soares


Apunte aclaratorio y conflictivo:

Es por este programa de Martí ( bajo el cuadro de Michel Blazquez) que  muchos cubanos deberían regresar humildes a la escuela y dejar  tanta algarabía política y fanática con aduladores de guante. Es por este texto que me molestan y hieren tantos viajeros de verbo fácil, conocedores de cualquier tópico en un país donde la información es escasa, e internet casi inexistente. Recién ponen pie a tierra y  de todo hablan, menos de la yuca y el pan que falta;  pedidores de limosnas, egoístas mediáticos  de pacotilla, con programas múltiples sacados de la manga del abuso, repletos hasta el tope de  proyectos periodísticos, partidistas, editorialistas, cinematográficos,  personales, para aumentar su fama.

Sí, están haciendo historia, Historia de la fotografía.  Una foto tras otra, como si fuesen  figurines de cartón inexpresivos , de esos que sirven en las ferias  para instantáneas. Uno tras otro, los "Connombre" del mundo exterior, quienes pueden aumentar las arcas, sacan la cabeza  por el hueco y el "viajero conspirador ultra mediático y famoso" "clic ,esto servirá para mi puesto,en el futuro, clic".La modestia, el pudor, la receptividad, el fuego del oprimido, la voz que sale de un país en miserias, esa tripa que se siente cuando alguien te cuenta una verdad dolorosa,  hasta el evangelio, se los han comido los chivos. No he querido nunca, no quiero parecerme ni juntarme con discursos.

Sí, están haciendo historia, Historia de las perlas que ocupan titulares:  " ironía, genocidio, panfleto", cualquier cosa es buena para que aplaudan. Poco importa,  después viene un traductor que interpreta "algas", "nebulosas", "maravillas"," floridas" ,"en la mañana", y me cuenta que no entendí, que debo aceptar "cuandiamor" cuando pronuncian  "guao", como si hubiese olvidado el español, y el  lenguaje  cubano, repleto de gracia. 

 Aceptan cualquier situación que los ponga bajo proyectores,  la sombra que tiran a los cubanos es tremenda, y hablo de los cubanos con zapatos rotos. Se mueven con la complicidad de políticos e  intelectuales que resumen   baba  en artículos trepidantes, ridículos en la medida que parece un programa electoral barato, se consideran consejales de dictadores, mas astutos que el domador de leones y el mono con la cadena en la pata;  ven como tuertos, nada más les funciona el hemisferio izquierdo, el ojo izquierdo y la oreja de ese lado, como si fuesen víctimas de un virus que les inutilizara el resto. Y ni siquiera ven desde esa acera, porque andan en orgasmos palabreros, sobre situaciones similares a las descritas por Dante en la Divina Comedia.

Infierno: Canto Trigésimo tercero

donde son castigados respectivamente los traidores a la patria y el partido y los traidores de los huéspedes. 
Alzó la boca del fiero pasto
aquel pecador, limpiándola en el pelo
de la testa que por detrás devastaba.



¡Ah, Pistoya! ¡Pistoya! ¿Porqué no decides

incinerarte para que ya no más dures,
que en el hacer el mal tu simiente triunfa?

(Lean pistón, el que enchufa y empuja en lenguaje callejero.Incluye viejas gandingas que se hicieron de nombre vendiendo imposibles)

 Me detengo, porque puedo citar mucho de esta comedia, del infierno en que nos  adentran. Solo nombraré algunas de las perlas. El croniquero que se cree serio y  publica una  oda sobre cierta  conferencia en NY . El escenario mostraba la imagen del Ché y a un terrorista.  SORPRESA, el estilista de la tequeología, no cree necesario explicar las dudas que suscita tal propaganda junto a personas que se supone pidan libertades. 

No hace una semana,  leí a otro cronista de la Tropa "SJT"  - "Somos jóvenes y twisteros" (   treinta bien pasados por períodos especiales,  hambrunas, un cuarto de leche hasta los siete,  y cuarentones  con falta de calcio, lo cual  les impide la rectitud)-  que promovía una reunión porque 'el joven conferencista' venía de "la espesura". Escribió espesura y luego se quedó tan tranquilo como si hubiese devorado un helado italiano. 

Otro,  "éte etá en todas, hasta en fotos auto-montadas multiformato en la manzana", es como un ilusionista que sirve de traductor simultáneo de berracadas, pero conoce la confitura con que puede remetersela a los de afuera. Debe ser hijo de un médico chino,  sentirse un multirazas de Babel, para tener tanto talento frente a contradicciones esenciales, la acumulación de malentendidos, silencios, censuras y embarajes que convierten lo que estamos viendo, como espectadores aguantando,  en el más grande enigma cubano que arrastramos por más de  medio siglo. Ni Maquiávelo con eso de que el fin justifica los preservativos orales.

 Sin olvidar al que hace affiches de" lo que sea, de quien sea";  o al jefe  de la oficoda de Cataluña;  o al  caricaturista que representa  las campañas  de todos estos piquetes que comienzan con S , T,  Y , pues los defiende con un logo:   la cabeza roja de un sexo, lo cual es muy honesto, pues se las están metiendo, cubanos, sin vaselina.

 Lugar especial para "las nanas", nunca antes las mujeres  habían  sido tan dóciles en seguir menstruaciones ajenas. Todo con el apoyo de la prensa del exilio que se une a esta OFICODA bloguera para censurar al que disienta de disidentes , u  opine diferente de quienes piden  libertad de expresión pa' ellos na' ma'. Verdadero problema, un no me toques que voy para clonaje perfecto del Emperador de la comarca, al que + le deben la existencia, pues les permite presencia y viaje, y,  para mayor sustento,  les ha sacado del lot, donde son simples abastecidos por una libreta de racionamiento,  frustrados, como en cualquier sociedad,  que se montan en un oportuno carro. Les ha llegado la suerte con la crecida de cabeza y de pelos, ahora se creen destinados, elegidos, profetas, sabelotodos, peloteros, periodistas, van para químicas y persiguen hacernos polvillo de maltratados con  el estruendoso coro de despistados agradecidos,  ( algunos de los mencionados pasan de anónimos a  multiples personalidades virtuales) el caso es que agarran a gente sufrida que se entera de la isla porque estos vejestorios disfrazados de chiquillos cuentan que ellos inventaron la denuncia de atropellos con siglas y twisttes y el cojón de los pajarillos.

En definitiva, cuando quitas los followers falsos, los falsos admiradores desvanecidos, queda un banquero  que despilfarra  fortunas, grandes remesas en premios, equipos y boletos de viaje,  junto a un equipillo de tracatanes y profesores de izquierda resentidos,   que crea  este conflicto  socio-lítico patriótico que avergonzaría a Martí. Y, en la esquina,  un exilio que no respeta, no  ayuda a sus artistas,  intelectuales y miembros desfavorecidos, para nada. Yunque, martillo, bota y pared, en el cual  las personas sensatas nos salvamos mirando para los pies o para el cielo. Algo tendrá que caer que nos alivie,  porque estamos liados, frente a una crisis económica mundial, grave, manchados por  injusticias, sin posibilidad de regresar - esto solo ha sido dado a algunos de los santos que se mueven en estas giras- a tal punto que temo  el momento donde muchos decidan proseguir con el mal conocido que estropearse con infecciones  evidentes del mercenario, el tracatán,  el mentiroso, el oportunista ambicioso, el mundano elitismo favorecido,  lo creado artificalmente.

Cirqueros lindoros,  usan nuestra pena para  humillarnos más. Como dirían en la escuelita, "SE SALTAN renglones" y siguen con sus blogs, sus espacios, su  facebook , su trapicheo, pues creen que los tontos olvidan detallitos  grandes, ENORMES chiflidos en los oídos, malestar de ya he oído, visto, algo así de "anormal".   O quizás,  como hicieron en el pasado,  cuando destruyeron más de 200 blogs cubanos para quedarse solitos con la estrellita del carnaval,  dictando lo que se puede decir, opinar, creer y hasta amar, quizás por eso y la asistencia del banquero y de las hienas oportunistas que se enganchan a cualquiera que les permita reptar un retiro en la isla, van a continuar engañando, mintiendo y dandóseles de patrioti -riquis. Podría,  consecuente con el estilo  que imponen ,con su censura  de sublimación patriótica fatal, decir:  ELLOS , los que cometieron el genocidio bloguero entre el 2007 y el 2011. (La prueba? Son los ún icos que no han cerrado, que no cierran y qué casualidad , son de la mismita banda ancha del lauro sin olivas. )

Los viajeros del momento se  mueven con multivisas en multipaises, con multiplanas, multiconferencias y multideclaraciones que refuerzan la falsa creencia internacional de que emigración cubana abrió las puertas. Desde su excelentísimo rol de privilegiados  de "lahabana", conferencian sobre la política interna y externa de cualquier lugar , dan o quitan pésames al muerto del momento, se cuelan en el gobierno de "wuaschistgton" y dan la lata, obviando que  en Cuba quedan protestones y otras causales cercanas, en la realidad cubanos que desean libertades y mejorar la cotidianidad.

Alguien debe recordarles que el mundo no se detiene cuando se viaja en avión. Advierto,  soy humanista, no demócrata de trabalenguas y no me representan, ni fueron elegidos por quienes quiero en la isla. El que los trajo a este planeta y les paga las cuentas puede invitarles a cenas pero no me extenderé en la mesa, cubierta de sushis para sentirme persona cuando me hagan cosquillas con los palitos chinos. 

Se mueven, son programados por torpes que parecen aznos aplastando a todo el que mencione que esto no es lo que Cuba necesita. Censores agresivos frente a personas simples que viven en exilio, como si nos hubiesemos caído de la luna.

 Calumniadores y bobalicones de matraca que explotan el miedo, el trauma, con un  "hace demasiado tiempo.... el viejo ya no cuenta.... viva la tecnología ...trina que soplan otros vientos" ..¡Sin los gusanos que fabrican la tierra no podrían hacerse palacios suntuosos!

Sí,  todos tenemos espanto a morir lejos o que mueran allá los que queremos, o  a andar descalzos, "que es un modo de andar ya muy común en Cuba, porque entre los ladrones y los que los ayudan, ya no tienen en Cuba zapatos sino los cómplices y los ladrones".

 ¡Basta de meras palabras! Para lisonjearnos no estamos aquí, sino para palparnos los corazones!  Ya se han pasado de  rosca y media.




El hombre sincero (2009) , Michel Blazquez Mijares.
HOMENAJE A MARTI EN ESTE 19 DE MAYO 
Con todos y para el bien de todos
JOSE MARTI
Cubanos:

Para Cuba que sufre, la primera palabra. De altar se ha de tomar a Cuba, para ofrendarle nuestra vida, y no de pedestal, para levantarnos sobre ella. Y ahora, después de evocado su amadísimo nombre, derramaré la ternura de mi alma sobre estas manos generosas que ¡no a deshora por cierto! acuden a dármele fuerzas para la agonía de la edificación; ahora, puestos los ojos más arriba de nuestras cabezas y el corazón entero sacado de mí mismo, no daré gracias egoístas a los que creen ver en mí las virtudes que de mí y de cada cubano desean; ni al cordial Carbonell, ni al bravo Rivero, daré gracias por la hospitalidad magnífica de sus palabras, y el fuego de su cariño generoso; sino que todas las gracias de mi alma les daré, y en ellos a cuantos tienen aquí las manos puestas a la faena de fundar, por este pueblo de amor que han levantado cara a cara del dueño codicioso que nos acecha y nos divide; por este pueblo de virtud, en donde se aprueba la fuerza libre de nuestra patria trabajadora; por este pueblo culto, con la mesa de pensar al lado de la de ganar el pan, y truenos de Mirabeau junto a artes de Roland, que es respuesta de sobra a los desdeñosos de este mundo; por este templo orlado de héroes, y alzado sobre corazones. Yo abrazo a todos los que saben amar. Yo traigo la estrella, y traigo la paloma, en mi corazón.

No nos reúne aquí, de puro esfuerzo y como a regañadientes, el respeto periódico a una idea de que no se puede abjurar sin deshonor; ni la respuesta siempre pronta, y a veces demasiado pronta, de los corazones patrios a un solicitante de fama, o a un alocado de poder, o a un héroe que no corona el ansia inoportuna de morir con el heroísmo superior de reprimirla, o a un menestero- que bajo la capa de la patria anda sacando la mano limosnera. Ni el que viene se afeará jamás con la lisonja, ni es este noble pueblo que lo reciba pueblo de gente servil y llevadiza. Se me hincha el pecho de orgullo, y amo aún  más a mi patria desde ahora, y creo aún más desde ahora en su porvenir ordenado y sereno, en el porvenir, redimido del peligro grave de seguir a ciegas, en nombre de la libertad, a los que se valen del anhelo de ella para desviarla en beneficio propio; creo aún más en la república de ojos abiertos, ni insensata ni  tímida, ni togada ni descuellada, ni sobreculta ni inculta, desde que veo, por los avisos sagrados del corazón, juntos en esta noche de fuerza y pensamiento, juntos para ahora y para después, juntos para mientras impere el patriotismo, a los cubanos que ponen su opinión franca y libre por sobre todas las cosas, -y a un cubano que se las respeta.
 Porque si en las cosas de mi patria me fuera dado preferir un bien a todos los demás, un bien fundamental que de todos los del país fuera base y principio, y sin el que los demás bienes serían falaces e inseguros, ese sería el bien que yo prefiriera: yo quiero que la ley primera de nuestra república sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre.

 En la mejilla ha de sentir todo hombre verdadero el golpe que reciba cualquier mejilla de hombre: envilece a los pueblos desde la cuna el hábito de recurrir a camarillas personales, fomentadas por un interés notorio o encubierto, para la defensa de las libertades: sáquese a lucir, y a incendiar las almas, y a vibrar como el rayo, a la verdad, y síganla, libres, los hombres honrados. Levántese por sobre todas las cosas esta tierna consideración, este viril tributo de cada cubano a otro. Ni misterios, ni calumnias, ni tesón en desacreditar, ni largas y astutas preparaciones para el día funesto de la ambición. 
O la república tiene por base el carácter entero de cada uno de sus hijos, el hábito de trabajar con sus manos y pensar por sí propio, el ejercicio íntegro de sí y el respeto, como de honor de familia,al ejercicio íntegro de los demás; la pasión, en fin, por el decoro del hombre,-o la república no vale una lágrima de nuestras mujeres ni una sola gota de sangre de nuestros bravos. Para verdades trabajamos, y no para sueños. Para libertar a los cubanos trabajamos, y no para acorralarlos. 
¡Para ajustar en la paz  y en la equidad los intereses y derechos de los habitantes leales de Cuba trabajamos, y no para erigir, a la boca del continente, de la república, la mayordomía espantada de Veintimilla, o la hacienda sangrienta de Rosas, o el Paraguay lúgubre de Francia! ¡Mejor caer bajo los excesos del carácter imperfecto de nuestros compatriotas que valerse del crédito adquirido con las armas de la guerra o las de la palabra que rebajarles el carácter! Este es mi único título a estos cariños, que han venido a tiempo a robustecer mis manos incansables en el servicio de la verdadera libertad. ¡Muérdanmelas los mismos a quienes anhelase yo levantar más, y ¡no miento! amaré la mordida, porque me viene de la furia de mi propia tierra, y porque por ella veré bravo y rebelde a un corazón cubano! ¡Unámonos, ante todo, en esta fe; juntemos las manos, en prenda de esa decisión, donde todos las vean, y donde no se olvida sin castigo; cerrémosle el paso a la república que no venga preparada por medios dignos del decoro del hombre, para el bien y la prosperidad de todos los cubanos! 

¡De todos los cubanos! ¡Yo no sé qué misterio de ternura tiene esta dulcísima palabra, ni qué sabor tan puro sobre el de la palabra misma de hombre, que es ya tan bella, que si se la pronuncia como se debe, parece que es el aire como nimbo de oro, y es trono o cumbre de monte la naturaleza! ¡Se dice cubano, y una dulzura como de suave hermandad se esparce por nuestras entrañas, y se abre sola la caja de nuestros ahorros, y nos apretamos para hacer un puesto más en la mesa, y echa las alas el corazón enamorado para amparar al que nació en la misma tierra que nosotros, aunque el pecado lo trastorne, o la ignorancia lo extravíe, o la ira lo enfurezca, o lo ensangriente el crimen! ¡Como que unos brazos divinos que no vemos nos aprietan a todos sobre un pecho en que todavía corre la sangre y se oye todavía sollozar el corazón! ¡Créese allá en nuestra patria, para darnos luego trabajo de piedad, créese, donde el dueño corrompido pudre cuanto mira, un alma cubana nueva, erizada y hostil, un alma hosca, distinta de aquella alma casera y magnánima de nuestros padres e hija natural de la miseria que ve triunfar al vicio impune, y de la cultura inútil, que sólo halla empleo en la contemplación sorda de sí misma! ¡Acá, donde vigilamos por los ausentes, donde reponemos la casa que allá se nos cae encima, donde creamos lo que ha de reemplazar a lo que allí se nos destruye, acá no hay palabra que se asemeje más a la luz del amanecer, ni consuelo que se entre con más dicha por nuestro corazón, que esta palabra inefable y ardiente de cubano! 
¡Porque eso es esta ciudad; eso es la emigración cubana entera; eso es lo que venimos haciendo en estos años de trabajo sin ahorro, de familia sin gusto, de vida sin sabor, de muerte disimulada! ¡A la patria que allí se cae a pedazos y se ha quedado ciega ..., hay que llevar la patria piadosa y previsora que aquí se levanta!

¡A lo que queda de patria allí, mordido de todas partes por la gangrena que empieza a roer el corazón, hay que juntar la patria amiga donde hemos ido, acá en la soledad, acomodando el alma, con las manos firmes que pide el buen cariño, a las realidades todas, de afuera y de adentro, tan bien veladas allí en unos por la desesperación y en otros por el goce babilónico, que con ser grandes certezas y grandes esperanzas y grandes peligros, son, aun para los expertos, poco menos que desconocidas! 

¿Pues qué saben allá de esta noche gloriosa de resurrección, de la fe determinada y metódica de nuestros espíritus, del acercamiento continuo y creciente de los cubanos de afuera, que los errores de los diez años y las veleidades naturales de Cuba, y otras causas maléficas no han logrado por fin dividir, sino allegar tan íntima y cariñosamente, que no se ve sino un águila que sube, y un sol que va naciendo, y un ejército que avanza? ¿Qué saben allá de estos tratos sutiles, que nadie prepara ni puede detener, entre el país desesperado y los emigrados que esperan? ¿Qué saben de este carácter nuestro fortalecido, de tierra en tierra, por la prueba cruenta y el ejercicio diario? ¿Qué saben del pueblo liberal, y fiero, y trabajador, que vamos a llevarles? ¿Qué sabe el que agoniza en la noche, del que le espera con los brazos abiertos en la aurora? Cargar barcos puede cualquier cargador; y poner mecha al cañón cualquier artillero puede; pero no ha sido esa tarea menor, y de mero resultado y oportunidad, la tarea única de nuestro deber, sino la de evitar las consecuencias dañinas, y acelerar las felices, de la guerra próxima, e inevitable, -e irla limpiando, como cabe en lo humano, del desamor y del descuido y de los celos que la pudiesen poner donde sin necesidad ni excusa nos pusieron la anterior, y disciplinar nuestras almas libres en el conocimiento y orden de los elementos reales de nuestro país, y en el trabajo que es el aire y el sol de la libertad, para que quepan en ella sin peligro, junto a las fuerzas creadoras de una situación nueva, aquellos residuos inevitables de las crisis revueltas que son necesarias para constituirlas. ¡Y las manos nos dolerán más de una vez en la faena sublime, pero los muertos están mandando, y aconsejando, y vigilando, y los vivos los oyen, y los obedecen, y se oye en el viento ruido de ayudantes que pasan llevando órdenes, y de pabellones que se despliegan! ¡Unámonos, cubanos, en esta otra fe: con todos, y para todos: la guerra inevitable, de modo que la respete y la desee y la ayude la patria, y no nos la mate, en flor, por local o por personal o por incompleta, el enemigo: la revolución de justicia y de realidad, para el reconocimiento y la práctica franca de las libertades verdaderas. 

¡Ni los bravos de la guerra que me oyen tienen paces con estos análisis menudos de las cosas públicas, porque al entusiasta le parece crimen la tardanza misma de la sensatez en poner por obra el entusiasmo; ni nuestra mujer, que aquí oye atenta, sueña más que en volver a pisar la tierra propia, donde no 
ha de vivir su compañero, agrio como aquí vive y taciturno; ni el niño, hermano o hijo de mártires y de héroes, nutrido en sus leyendas, piensa en más que en lo hermoso de morir a caballo, peleando por el país, al pie de una palma! 

¡Es el sueño mío, es el sueño de todos; las palmas son novias que esperan: y hemos de poner la justicia tan alta como las palmas! Eso es lo que queríamos decir. A la guerra del arranque, que cayó en el desorden, ha de suceder, por insistencia de los males públicos, la guerra de la necesidad, que vendría floja y sin probabilidad de vencer, si no le diese su pujanza aquel amor inteligente y fuerte del derecho por donde las almas más ansiosas de él recogen de la sepultura el pabellón que dejaron caer, cansados del primer esfuerzo, los menos necesitados de justicia. Su derecho de hombres es lo que buscan los 
cubanos en su independencia; y la independencia se ha de buscar con alma entera de hombre. ¡Que Cuba, desolada, vuelve a nosotros los ojos! ¡Que los niños ensayan en los troncos de los caminos la fuerza de sus brazos nuevos! 

¡Que las guerras estallan, cuando hay causas para ella, de la impaciencia de un valiente o de un grano de maíz! ¡Que el alma cubana se está poniendo en fila, y se ven ya, como al alba, las masas confusas! ¡Que el enemigo, menos sorprendido hoy, menos interesado, no tiene en la tierra los caudales que hubo de 
defender la vez pasada, ni hemos de entretenernos tanto como entonces en dimes y diretes de localidad, ni en competencias de mando, ni en envidias de pueblo, ni en esperanzas locas! ¡Que afuera tenemos el amor en el corazón, los ojos en la costa, la mano en la América, y el arma al cinto! ¿Pues quién no lee 
en el aire todo eso con letras de luz? Y con letras de luz se ha de leer que no buscamos, en este nuevo sacrificio, meras formas, ni la perpetuación del alma colonial en nuestra vida, con novedades de uniforme yanqui, sino la esencia y realidad de un país republicano nuestro, sin miedo canijo de unos a la expresión saludable de todas las ideas y el empleo honrado de todas las energías, -ni de parte de otros aquel robo al hombre que consiste en pretender imperar en nombre de la libertad por violencias en que se prescinde del derecho de los demás a las garantías y los métodos de ella. Por supuesto que se nos echarán 
atrás los petimetres de la política, que olvidan cómo es necesario contar con lo que no se puede suprimir, -y que se pondrá a refunfuñar el patriotismo de polvos de arroz, so pretexto de que los pueblos, en el sudor de la creación, no dan siempre olor de clavellina. ¿Y qué le hemos de hacer? ¡Sin los gusanos que 
fabrican la tierra no podrían hacerse palacios suntuosos!

En verdad hay que entrar con la camisa al codo, como entra en la res el carnicero. Todo lo verdadero es santo, aunque no huela a clavellina. ¡Todo tiene la entraña fea y sangrienta; es fango en las artesas el oro en que el artista talla luego sus joyas maravillosas; de lo fétido de la vida saca almíbar la fruta y colores la flor; nace el hombre del dolor y la tiniebla del seno maternal, y del alarido y el desgarramiento sublime; y las fuerzas magníficas y corrientes de fuego que en el horno del sol se precipitan y confunden, no parecen de lejos a los ojos humanos sino manchas! ¡Paso a los que no tienen miedo a la luz: caridad para los que tiemblan de sus rayos! 

Ni vería yo esa bandera con cariño, hecho como estoy a saber que lo más santo se toma como instrumento del interés por los triunfadores audaces de este mundo, si no creyera que en sus pliegues ha de venir la libertad entera, cuando el reconocimiento cordial del decoro de cada cubano, y de los modos 
equitativos de ajustar los conflictos de sus intereses, quite razón a aquellos consejeros de métodos confusos que sólo tienen de terribles lo que tiene de terca la pasión que se niega a reconocer cuanto hay en sus demandas de equitativo y justiciero. ¡Clávese la lengua del adulador popular, y cuélguese al viento como banderola de ignominia, donde sea castigo de los que adelantan sus ambiciones azuzando en vano la pena de los que padecen, u ocultándoles verdades esenciales de su problema, o levantándoles la ira: -y al lado de la 
lengua de los aduladores, clávese la de los que se niegan a la justicia! 

¡La lengua del adulador se clave donde todos la vean, -y la de los que toman por pretexto las exageraciones a que tiene derecho la ignorancia, y que no puede acusar quien no ponga todos los medios de hacer cesar la ignorancia, para negarse a acatar lo que hay de dolor de hombre y de agonía sagrada en las exageraciones que es más cómodo excomulgar, de toga y birrete, que estudiar, lloroso el corazón, con el dolor humano hasta los codos! En el presidio de la vida es necesario poner, para que aprendan justicia, a los jueces de la vida. El que juzgue de todo, que lo conozca todo. No juzgue de prisa el de arriba, ni por un lado: no juzgue el de abajo por un lado ni de prisa. No censure el celoso el bienestar que envidia en secreto. ¡No desconozca el pudiente el poema conmovedor, y el sacrificio cruento, del que se tiene que cavar el pan que come; de su sufrida compañera, coronada de corona que el injusto no ve; de los hijos que no tienen lo que tienen los hijos de los otros por el mundo! ¡Valiera más que no se desplegara esa bandera de su mástil, si no hubiera de amparar por igual a todas las cabezas! 

Muy mal conoce nuestra patria, la conoce muy mal, quien no sepa que hay en ella, como alma de lo presente y garantía de lo futuro, una enérgica suma de aquella libertad original que cría el hombre en sí, del jugo de la tierra y de las penas que ve, y de su idea propia y de su naturaleza activa. Con esta libertad real y pujante, que sólo puede pecar por la falta de la cultura que es fácil poner en ella, han de contar más los políticos de carne y hueso que con esa libertad de aficionados que aprenden en los catecismos de Francia o de 
Inglaterra, los políticos de papel. 

Hombres somos, y no vamos a querer gobiernos de tijeras y de figurines, sino trabajo de nuestras cabezas, sacado del molde de nuestro país. Muy mal conoce a nuestro pueblo quien no observe en él como a la par de este ímpetu nativo que lo levanta para la guerra y no lo dejará dormir en la paz, se ha criado con la experiencia y el estudio, y cierta ciencia clara que da nuestra tierra hermosa, un cúmulo de fuerzas de orden, humanas y cultas, -una falange de inteligencias plenas, fecundadas por el amor  al hombre, sin el cual la inteligencia no es más que azote y crimen, -una concordia tan íntima, venida del dolor común, entre los cubanos de derecho natural, sin historia y sin libros, y los cubanos que han puesto en el estudio la pasión que no podían poner en la elaboración de la patria nueva, -una hermandad tan ferviente entre los esclavos ínfimos de la vida y los esclavos de una tiranía aniquiladora, -que por este amor unánime y abrasante de justicia de los de un oficio y los de otro; por este ardor de humanidad igualmente sincero en los que llevan el cuello alto, porque tienen alta la nuca natural, y los que lo llevan bajo, porque la moda manda lucir el cuello hermoso; por esta patria vehemente en que se reúnen con iguales sueños, y con igual honradez, aquéllos a quienes pudiese divorciar el diverso estado de cultura -sujetará nuestra Cuba, libre en la armonía de la equidad, la mano de la colonia que no dejará a su hora de venírsenos encima, disfrazada con el guante de la república. ¡Y cuidado, cubanos, que hay guantes tan bien imitados que no se diferencian de la mano natural! A todo el que venga a pedir poder, cubanos, hay que decirle a la luz, donde se vea la mano bien: ¿mano o guante? 

-Pero no hay que temer en verdad, ni hay que regañar. Eso mismo que hemos de combatir, eso mismo nos es necesario. Tan necesario es a los pueblos lo que sujeta como lo que empuja: tan necesario es en la casa de familia el padre, siempre activo, como la madre, siempre temerosa. Hay política hombre y política mujer. ¿Locomotora con caldera que la haga andar, y sin freno que la detenga a tiempo? Es preciso, encosas de pueblos, llevar el freno en una mano, y la caldera en la otra. Y por ahí padecen los pueblos: por el exceso de freno, y por el exceso de caldera. ¿A qué es, pues, a lo que habremos de temer? ¿Al decaimiento de nuestro entusiasmo, a lo ilusorio de nuestra fe, al poco número de los infatigables, al desorden de nuestras esperanzas? Pues miro yo a esta sala, y siento firme y estable la tierra bajo mis pies, y digo: «Mienten». 

Y miro a mi corazón, que no es más que un corazón cubano, y digo: -«Mienten». ¿Tendremos miedo a los hábitos de autoridad contraídos en la guerra, y en cierto modo ungidos por el desdén diario de la muerte? Pues no conozco yo lo que tiene de brava el alma cubana, y de sagaz y experimentado el juicio de 
Cuba, y lo que habrían de contar las autoridades viejas con las autoridades vírgenes, y aquel admirable concierto de pensamiento republicano y la acción heroica que honra, sin excepciones apenas, a los cubanos que cargaron armas; o, como que conozco todo eso, al que diga que de nuestros veteranos hay que 
esperar ese amor criminal de sí, ese postergamiento de la patria a su interés, esa traición inicua a su país, le digo: -«¡Mienten!» 

¿O nos ha de echar atrás el miedo a las tribulaciones de la guerra, azuzado por gente impura que está a paga del gobierno español, el miedo a andar descalzo, que es un modo de andar ya muy común en Cuba, porque entre los ladrones y los que los ayudan, ya no tienen en Cuba zapatos sino los cómplices y los ladrones? 

¡Pues como yo sé que el mismo que escribe un libro para atizar el miedo a la guerra, dijo en versos, muy buenos por cierto, que la jutía basta a todas las necesidades del campo en Cuba, y sé que Cuba está otra vez llena de jutías, me vuelvo a los que nos quieren asustar con el sacrificio mismo que apetecemos, y les digo: -«Mienten».

¿Al que más ha sufrido en Cuba por la privación de la libertad le tendremos miedo, en el país donde la sangre que derramó por ella se la hecho amar demasiado para amenazarla? ¿Le tendremos miedo al negro, al negro generoso, al hermano negro, que en los cubanos que murieron por él ha perdonado para siempre a los cubanos que todavía lo maltratan? Pues yo sé de manos de negro que están, más dentro de la virtud que las de blanco alguno que conozco: yo sé del amor negro a la libertad sensata, que sólo en la intensidad mayor y natural y útil se diferencia del amor a la libertad del cubano blanco: yo sé que el negro ha erguido el cuerpo noble, y está poniéndose de columna firme de las libertades patrias. Otros le teman: yo lo amo: a quien diga mal de él, me lo desconozca, le digo a boca llena: -«Mienten».
¿Al español en Cuba habremos de temer? ¿Al español armado, que no nos pudo vencer por su valor, sino por nuestras envidias, nada más que por nuestras envidias? ¿Al español que tiene en el Sardinero o en la Rambla su caudal y se irá con su caudal, que es su única patria; o al que lo tiene en Cuba, 
por apego a la tierra o por la raíz de los hijos, y por miedo al castigo opondrá poca resistencia, y por sus hijos? ¿Al español llano, que ama la libertad como la amamos nosotros, y busca con nosotros una patria en la justicia, superior al apego a una patria incapaz e injusta, al español que padece, junto a su mujer 
cubana, del desamparo irremediable y el mísero porvenir de los hijos que le nacieron con el estigma de hambre y persecución, con el decreto de destierro en su propio país, con la sentencia de muerte en vida con que vienen al mundo los cubanos? ¿Temer al español liberal y bueno, a mi padre valenciano, a mi 
fiador montañés, al gaditano que me velaba el sueño febril, al catalán que juraba y votaba porque no quería el criollo huir con sus vestidos, al malagueño que saca en sus espaldas del hospital al cubano impotente, al gallego que muere en la nieve extranjera, al volver de dejar el pan del mes en la casa del gene-ral en jefe de la guerra cubana? ¡Por la libertad del hombre se pelea en Cuba, y hay muchos españoles que aman la libertad! A estos españoles los atacarán otros: yo los ampararé toda mi vida! A los que no saben que esos españoles son otros tantos cubanos, les decimos: -« ¡Mienten!» 

¿Y temeremos a la nieve extranjera? Los que no saben bregar con sus manos en la vida, o miden el corazón de los demás por su corazón espantadizo, o creen que los pueblos son meros tableros de ajedrez, o están tan criados en la esclavitud que necesitan quien les sujete el estribo para salir de ella, esos buscarán en un pueblo de componentes extraños y hostiles la república que sólo asegura el bienestar cuando se le administra en acuerdo con el carácter propio, y de modo que se acendre y realce. A quien crea que falta a los cubanos coraje y capacidad para vivir por sí en la tierra creada por su valor, le decimos: «Mienten». 

Y a los lindoros que desdeñan hoy esta revolución santa cuyos guías y  mártires primeros fueron hombres nacidos en el mármol y seda de la fortuna, esta santa revolución que en el espacio más breve hermanó, por la virtud redentora de las guerras justas, al primogénito heroico y al campesino sin heredad, al dueño de hombres y a sus esclavos; a los olimpos de pisapapel, que bajan de la trípode calumniosa para preguntar aterrados, y ya con ánimos de sumisión, si ha puesto el pie en tierra este peleador o el otro, a fin de poner en 
paz el alma con quien puede mañana distribuir el poder; a los alzacolas que fomentan, a sabiendas, el engaño de los que creen que este magnífico movimiento de almas, esta idea encendida de la redención decorosa, este deseo triste y firme de la guerra inevitable, no es más que el tesón de un rezagado indómito, o la correría de un general sin empleo, o la algazara de los que no gozan de una riqueza que sólo se puede mantener por la complicidad con el deshonor o la amenaza de una turba obrera, con odio por corazón y papeluchos por sesos, que irá, como del cabestro, por donde la quiera llevar el primer ambicioso que la adule, o el primer déspota encubierto que le pase por los ojos la bandera,-a lindoros, o a olimpos, y a alzacolas,-les diremos: -«Mienten».

¡Esta es la turba obrera, el arca de nuestra alianza, el tahalí, bordado de mano de mujer, donde se ha guardado la espada de Cuba, el arenal redentor donde se edifica, y se perdona, y se prevé, y se ama! 

¡Basta, basta de meras palabras! Para lisonjearnos no estamos aquí, sino para palparnos los corazones, y ver que viven sanos, y que pueden; para irnos enseñando a los desesperanzados, a los desbandados, a los melancólicos, en nuestra fuerza de idea y de acción, en la virtud probada que asegura la dicha por venir, en nuestro tamaño real, que no es de presuntuoso, ni de teorizante, ni de salmodista, ni de melómano, ni de cazanubes, ni de pordiosero. 

Ya somos uno, y podemos ir al fin: conocemos el mal y veremos de no recaer; a puro amor y paciencia hemos congregado lo que quedó disperso, y convertido en orden entusiasta lo que era, después de la catástrofe, desconcierto receloso; hemos procurado la buena fe, y creemos haber logrado suprimir o reprimir los vicios que causaron nuestra derrota, y allegar con modos sinceros y para fin durable, los elementos conocidos o esbozados, con cuya unión se puede llevar la guerra inminente al triunfo. ¡Ahora, a formar filas! ¡Con esperar, allá en lo hondo del alma, no se fundan pueblos! Delante de mí vuelvo a ver los pabellones, dando órdenes; y me parece que el mar que de allá viene, cargado de esperanza y de dolor, rompe la valla de la tierra ajena en que vivimos, y revienta contra esas puertas sus olas alborotadas... ¡Allá está, sofocada en los brazos que nos la estrujan y corrompen! ¡Allá está, herida en la frente, herida 
en el corazón, presidiendo, atada a la silla de tortura, el banquete donde las bocamangas de galón de oro ponen el vino del veneno en los labios de los hijos que se han olvidado de sus padres! ¡Y el padre murió cara a cara al alférez, y el hijo va, de brazo con el alférez, a pudrirse a la orgía!

  ¡Basta de meras palabras! De las entrañas desgarradas levantemos un amor inextinguible por la patria sin la que ningún hombre vive feliz, ni el bueno ni el malo. Allí está, de allí nos llama, se la oye gemir, nos la violan y nos la befan y nos la gangrenan a nuestros ojos, nos corrompen y nos despedazan a la madre de nuestro corazón! ¡Pues alcémonos de una vez, de una arremetida última de los corazones, alcémonos de manera que no corra peligro la libertad en el triunfo, por el desorden o por la torpeza o por la impaciencia en prepararla; alcémonos, para la república verdadera, los que por nuestra pasión por el derecho y por nuestro hábito del trabajo sabremos mantenerla; alcémonos para darles tumba a los héroes cuyo espíritu vaga por el mundo avergonzado y solitario; alcémonos para que algún día tengan tumba nuestros hijos! Y pongamos alrededor de la estrella, en la bandera nueva, esta fórmula del amor triunfante: «Con todos, y 
para el bien de todos».