jeudi 28 mars 2013

Sustos de muchacha, 2ª edición, Margarita García Alonso, en homenaje a HERIBERTO GARCIA PEñATE



En homenaje a mi padre HERIBERTO GARCIA PEñATE, 17 DE MAYO 1942, fallecido el SABADO 16 de marzo 2013, en la CIUDAD DE MATANZAS, CUBA 

Con ese algo trágico e inmaterial que hemos perdido en las ofensas del siglo”, con una respiración muy propia, este cuaderno, testigo de su tiempo, centelleante de nostalgia y coraje, irrumpe en la poesía cubana.Su discurso, a veces sobresaltado, siempre lúcido, nos agarra y conmueve como lo que aspira al infinito pero sin desasirse de la tierra.                               Carilda Oliver Labra.



Autor: Margarita  García- Alonso.
Estado: Público
N° de páginas: 54
Tamaño: 150×210
Interior: Blanco y negro
Maquetación: Grapado
ISBN: 978-2-919441-24-2

UNA MUCHACHA QUE SE ASUSTA


Por Carilda Oliver Labra

En este siglo de experimentos nucleares y realizaciones de la cosmonáutica, de logros científicos que no habían esperado, resulta un tanto anacrónico y comprometedor llamarse Margarita; nombre que cuadró perfectamente a la musa de Darío y a la heroína que, al decir de Dumas, murió entre camelias menos tísica que enamorada...Pues bien, a la García Alonso, que trabaja en el periódico Girón y en el amor, por más señas; a esa que anda perdida por la ciudad con el sencillo moño, una pluma que se la lleva el viento, y la sonrisa ancha como su alma, le pusieron MARGARITA, y desde entonces está condenada a flor perpetua con todas sus implicaciones. Parece que por tanta carga de perfume y color, de esencia y suavidad, sigue como desquiciada sin más amparo que el de una imaginación portentosa que la salva de mediocridades y tropiezos.

Y es tanto el susto ante la vida cotidiana que ella ha bautizado su primer libro con el título de SUSTOS DE MUCHACHA, o sea, que ya de entrada, se nos entrega con cierto terror.

Si leemos ese breve cuaderno, descubrimos que la temerosa muchacha, aparte del miedo tiene valor, y aquél solamente le sirve para acometer, por contraste, graves empresas amorosas, saltos rebeldes al infinito. Tal conducta la sitúa al lado de esos soñadores que son capaces de retar, vencer, construir.

Porque Margarita siempre está afrontando la realidad como un modo quizás de soñar mejor. Es moderna y libre, y anda transida de tanta ternura que se une a los personajes de su creación cuando “maldice a la locutora que aún sonríe después del ataque a Beirut y a medianoche resuelve como salvar el planeta”.

Esta muchacha establece anímicas asociaciones entre “las muñecas abandonadas que corren por el pasillo y sueñan” y “la guerra que cuenta a los escondidos uno, dos, tres”. Inventa poemas para aliviar el miedo y cuando no puede más se va a oler las vicarias y jazmines de la abuela y a “ver la noche, esperanzada en que es infinita”. Por lo tanto, su imaginación completa el círculo y vuelve la poetisa a quedar de pie, para la lucha diaria a favor del mundo.

MARGARITA GARCIA ALONSO que ha obtenido premios y menciones en los Encuentro Debates de Talleres Literarios y en los Concursos 17 de Mayo y provincial Néstor Ulloa, ejerce el periodismo, la narrativa y la poesía. Pudiéramos acusarla de ser tan violentamente poeta que a veces lesiona su sobriedad de redactora de noticias. Hemos leído informaciones suyas que se desajustan de los modos al uso y caen en el riesgo de la poesía sin más disculpa que su propio afán de libertad. Es aquí precisamente donde a veces rompe relaciones con la sensatez y descubrimos su “yo” anhelante y prisionero de las normas del deber cotidiano.

Margarita está aprendiendo a sujetar esa explosión que se le sale sin disimulos. Si encauza eficazmente tanta soltura y animación podrá resumir en una la doble función del periodista: captar con justeza la realidad y luego verterla en el aliño de la fantasía. Y todo esto, con objetividad, que es condición “sine qua non” de casi todas las variaciones que admite el género. Ese desborde de lirismo, al que hicimos referencia, es característico de su actual narrativa. En la serie de cuentos que intitula “CARACOLITO” _candor y delicadeza_ casi sin darse cuenta Margarita dice cosas que asumen un sentido profundo a pesar de su sencillez, como por ejemplo:

Solo los hombres pueden volar, los pájaros y las mariposas los imitan pero no van tan alto”

En esa prosa tersa dedicada a un hombre amado y que se ha revertido en cuentos propios para niños, hay tanta poesía como en sus mejores versos aunque tal vez expresada de forma más perceptible. Buen ejemplo de esto es el siguiente concepto:

...Y pasaban los ciclos de espera en su casita, y comenzó a sospechar que aquel mundo era un hombre, sí, un hombre. Sólo ellos tienen diversas inclinaciones. “Es un hombre -se dijo – y ahí nunca ha podido penetrar un caracolito.

Versos suyos que aparecen aquí ayudarán a este análisis, a vuelo de sputnik, de la obra incipiente de la margarita a quien la vida no podrá arrancar sus pétalos porque son de vuelo y luz.

En el poema “EL VIENE” logra una atmósfera de imposibles, de pasado y presente a la vez. Es un hombre entrevisto entre brumas, que viene desde otros mundos, de siglos atrás y al que ha amado siempre pero volverá a perder. Ella misma, también, al ver sus ojos tristes, vuelve a morir. No es, en definitiva, sino la eterna búsqueda del amado, a quien ha presentido pero cuya forma no se incorpora a los seres reales: bello asunto tratado con fortuna.

El VIENE/Las vendas de La Bastilla aún cubren su rostro/a mis manos se enhebran/ recostado a los muros sonríe/enseñándome a otros soldados/en la hierba del patio.//De lejos viene noche tras noche/a buscarme en los sueños/donde le espero con espanto/de que escape.//No sé el nombre que le vestiría de humano/ reconozco que desangra y deambula ebrio/por los siglos/sin cambios de casaca/sólo presintiendo mi memoria.//Esquiva mi tono/murmura no sé qué año donde encuentro/que allí estuve/rasgando sayuelas condenada.//Cuando veo sus ojos tristes/ vuelvo a morir.
En el segundo poema: “DE VEZ EN CUANDO”, exhibe un final optimista. La temática del tiempo subyuga con permanente acoso a esta mujer que apenas traspasa los límites de la adolescencia, y que, aunque parece alegre exteriormente, está sujeta a una angustia existencial.

DE VEZ EN CUANDO/Una muchacha profundamente vieja/golpea los muebles/ante el recién graduado/que estremece milenios y no entiende,/ no sabe que mueren cientos a diario/de hambre o de amor/y no entiende.//Una muchacha profundamente vieja/no se puede extirpar en las esquinas/donde desangra, de vez en cuando,/ y renace las más.

Esperamos que gane esa batalla contra la desolación interior. Este poema augura que MARGARITA nunca perderá ese tesoro del verdadero poeta: la esperanza.

Diciembre de 1986.


(Publicado en el No. 52 del YUMURI, semanario cultural del periódico Girón, Matanzas, Cuba, correspondiente a esa fecha)



Margarita García Alonso (Matanzas, Cuba) Periodista, poeta, y artista visual.


Licenciada en periodismo de la Universidad de la Habana. Master en Industrias gráficas- creación, paginación y videos, en Fodeno, Francia. Ha publicado los poemarios Sustos de muchacha, (Ediciones Vigía, 1988), Cuaderno del Moro, (Editora Letras Cubanas, 1990). Maldicionario, Mar de la Mancha,  L’aiguille dans la pomme,  ’La costurera de Malasaña’, y ‘Cuaderno de la herborista en Editions “Hoy no he visto el paraíso, donde publica, además, el primer libro ilustrado sobre la obra de José Lezama Lima: Lezamillos habitados; las novelas para niños: Garganta, y Señorita No y señora sí. Y las Novelas: Amarar, (también publicada en Ediciones El barco ebrio, 2012.) y “ La pasión de la reina era más grande que el cuadro”, 2012. Ha obtenido numerosos premios como pintora y otros tantos en concursos literarios. Laureada en la Taberna de poetas franceses, y publicada por “Yvelinesédition”, en Marzo 2006. Creadora de Editions Hoy no he visto el paraíso. Reside desde 1992 en Francia. En Cuba fue directora del semanario cultural Yurumí y editora de Casa de las Américas.




EDITIONS HOY NO HE VISTO EL PARAISO






Ilustraciones para Lezamillos en wordpress



El falso. No soy, pero yo digo que soy su hijo. 015 El falso-Encuentro con el falso-Poesía completa, Aventuras sigilosas Pág. 763 tomo 2


2013 margaritagarciaalonso



DÍA MUNDIAL DE LAS GENTES QUE NO ME VEN, Carlos Augusto Alfonso.



Del poemario EL REY SASTRE, de Carlos Augusto Alfonso.



DÍA MUNDIAL DE LAS GENTES QUE NO ME VEN

Termino la oración y me atropello,
derecho por la calle de tubo como si no existiera
un día como hoy que puede ser que vengan a gritarme
¡Vocero intencionado de la etnia Pashtún!
nuevos insultadores que me salen con una reverencia baja.
Las bolsas se desploman, fuera de la reserva federal.
Los mismos se cogieron los controles de cambio,
y ahora su papel es el patrón, SIRVIENTE PARA RAYO,
El NASDAQ que traiciona de acuerdo con el oro,
el oro que se hace con un poco de oro,
y ciertos respaldantes de cobre sin metal.
El duelo que se hace de espaldas con mi vida,
en las vetas de cuarzo, buscadores
de cuanta cosa pueda servir después de botada.
En el depósito de aluviones, mi casa yo la sueño
(más bien un grupo de ellas) junto a la Batería
de Fort Summer en Charleston.
Lanchero en la primera y manchego
me dicen una letra y dicen que no,
dos laicos retirados de La Edad Media.
Qué té en la farmacia vino ayer.
Si era boldo señores no recuerdo
porque en su droguería lo pensaron mejor
dos viejos escarpelos para enfriarme.
Y el viejo que hace roscas me descuelga el cartel

sitúa la picadura que enciende rostro,
en la mesa botada al final de la calle,
la calle intrascendente para mi gusto,
un típico regalo de los santos al pueblo.
Tranquilízate alter y ve a guardar tu moneda de chopo
fraccionaria india Sacajawea para caerme bien
que el último le di al viejo fragot
que sube a superficie a hacer su MENHIR
pagando lo iniciático con creces.
Hasta que no me ve con mi pasamontañas roto:
HOMBRE INVISIBLE…
fugado el pensamiento zarabanda
como un horticultor de Kirinyaga
(estaba yo en el la-gua y vino un rodaballo y me picó)
me pisa y lo perdono, porque «estamos».
Vuelven las fechas blandas que me aburren,
amanerados blues; aves marías y aves roe.
Oigo los mercaderes, disco trash metal,
lacalabazavamo soaverroes, zafiro Cachemira: gran tamaño,
nadie reivindicó el present perfect
del que ahora se jacta jipjopmente
el señor Incendiario del Silverado,
que trata de rociarme para contrarrestar
efecto dominó. Nodebíhabernacidonodebíhaber: Nací.
Yo camino y camino, cansado de mi nombre.
Pensé que era el final: Que lo vería,
que tenían razones los geo-bases
comercio de calambre de acto puro.
Coleando Sí goleando mis chilenas patrás.
Pensar y repensar que di un giro
un giro 180 y fui a llamarle:
Oiga Egg Mister Pulé oyerileiiiri a conversar al parque.
Pongamos una cifra de muerte en operaciones innecesarias
si cae el mecedor en piélagos de pericos hablantes
que ni siquiera dejan a mi cholo testar
otra isla con cilios deshabitada.
Ese cayo del medio tiene nombre;
y ese huevo que sangra quiere sal.
En escuelas de zamba que no salieron
celebro aniversario de mi no cumpleaños.
Llego a la conclusión tallo de hierro,
montículo que grava llave de las Américas.
Me duele colum-nata de bucearte
(la berlinga sin horno clavija sin guitarra)
buscando rochefort a la marquesa
en cualquier basurero de embajada fatal.
Pueblo muertodehambre: embajador vivo.
Se mira en la vidriera (licenciado Vidriera),
pegan los ponchos con las pajaritas.
Se ve un chulo bueno con su vieja
que tiene un secreter de borceguí
se ve un Taxi-dermi en disecación,
mostrándome un Izbestia americano.
«Si no hay deterioro de las aguas
mañana en mar de Barent suben al Kursk».
Cerradas las esclusas de 8 compartimientos
me enseño en hipotético balneario
los marineros flotan en el vivac,
haciendo para ellos «fiesta jaus».
Y baja la chatarra del Columbia, y El Espantachatarra
con tensores fijados al trasbordo
que llega a la Explanada de Las Mezquitas
el espanta chatarra menorah
que está en oración, el rodaballo que viene de muy lejos
con salmones genéticamente modificados
en dirección contraria
la piedra que le da al Centro Mundial;
con los escaladores de edificio
(el viejo de la crysler de arte-coba)
por el medio de lobos unionistas
caperuzas cristianas a la escuela que cuando crecen crecen
aplauden a la copia no al origen,
a Creed y no Pearl Jam,
al Golpeador de Alcoba, mara salvatrucha
que trae su Mama INTEL a «conectar».
Yo soy tu perfumero tu Ted Bundy que huele a varias millas
tu crepé, gemas adicionales de La Begum esposa,
bustier de terciopelo, otoño-invierno,
Sid Viciuos-Nancy Spungen muerte pogo
collares de Fred Leighton, peste: regla,
flores silvestres reclinables de Chanti,
rosquilla marinera, toblerones de blanco. A cuántas mataría
ese mundial entre mundiales series mundiales,
taxi-dermista fobo patriotero con su talkymtumí,
muévanse a la derecha quiero ver
qué coño está pasando a la reserva.
Las vecinas que barren no baldean,
y las que sí baldean lo hacen más
pensando en el amarre que en el cubo.
Mi odio por la Señora Books, su pelo recogido(con fecha)
no se convierte en paja a estas alturas.
Le gustaría saber a cuántos me llevaría
por eso tu liguero me fo-menta: me saca,
mantillas españolas chantillendo,
algunos enemigos vigilantes.
Mi nombre en un catálogo de nombres.



© Carlos Augusto Alfonso, 2010
© Editorial Letras Cubanas, 2010
ISBN 978-959-10-1644-7
Instituto Cubano del Libro
Editorial Letras Cubanas
Palacio del Segundo Cabo
O’Reilly 4, esquina a Tacón
La Habana, Cuba
E-mail: elc@icl.cult.cu

Carlos Augusto Alfonso Barroso (La Habana, 20.01.1963)
Sus trabajos y colaboraciones aparecen en diferentes publicaciones cubanas y extranjeras. Es co-compilador de la Antología de jóvenes poetas Retrato de Grupo, Editorial Letras Cubanas, 1989.
Obra Poética:
El Segundo Aire. Premio “David” de la UNEAC, 1986.
Población Flotante. Editorial Letras Cubanas, 1994.
La Oración de Letrán. Premio “Pinos Nuevos”. Editorial Letras Cubanas, 1996.
Fast Delivery. Editora Abril, 1996.
El Ladrón de Licario. Premio Proyecto de Creación “Dador”, 1997.
Cabeza Abajo. Premio “Julián del Casal” de la UNEAC, y Premio de la Crítica, 1997.
Cerval. Premio Internacional de Poesía “Raúl Hernández Novás”, 2001; y Premio de la Crítica, 2004, publicado en Editions HOY NO HE VISTO EL PARAISO, 2010, en venta en BUBOK


vendredi 22 mars 2013

Mi papá, Heriberto García Peñate, se fue el sábado 16 de marzo en la isla.



Mi papá se fue el sábado 16 de marzo, a las 2h 30 de la tarde, en la isla. Dicen que hacía frío que pidió ir al baño y de pronto abrazó a mi madre,se fue para atrás; robándole los ojos apagó los suyos, y hubo ayuda pero ya no estaba, su cerebro, desde el dos de enero había comenzado a estallar venilla tras venilla.

Poco a poco perdió
 el habla, perdió la locomoción, se enfrentó a logopedas, a ejercicios y volvían los estallidos, el de la semana útima fue mayor pero no perdía el conocimiento, reconocía a todos y lloraba al verse encerrado en el cuerpo.

Cuerpo hermoso, todo músculos de jugador de béisbol, equipo Henequeneros, pescador y constructor de barcos en el patio de casa, naves tan inmensas que nunca llegaron al mar. Cientos de lanchitas que diseñó y construyó con sus manos flotan en el San Juan , en el Yumurí y cada amanecer son perlas que atraviesan la bahía de Matanzas, con pescadores que traen en los jamoós el bien que alimentará a la familia, a la barriada.

Mi padre podía
 sentir d
ónde estaba una estrella, con los ojos cerrados. Nunca me dio la llave de casa, ponía radio reloj hasta que entrara en la madrugada, tocara dos veces en la ventana , entonces me entreabría bajo el minuto preciso, el que señalaba la hora en que se había preocupado de mi suerte de callejera nocturna.

Mi padre fue constructor, de casas, de hornos para asar , de calderas a vapor para los centrales, de muebles en madera, de tira-piedras, carritos
 , títeres, de teléfonos con latas e hilos, de bates para jugar a la pelota, para todo el vecindario, sin hacer comercio.

Inventor y batidor de cercados para que no se espante el cochinito, de polleras, de tendederas, de la caseta de la letrina del fondo del patio, de circuitos para las improvisadas cocinas eléctricas, de canalizaciones para recoger agua, regar los sembrados, o ducharse en pleno patio con una manguera de suerte.

Yo trabajé con él, en dos ocasiones fue mi jefe, cuando fui hilandera, y en la procesadora de leche del Naranjal. Nunca me dio órdenes; hacía prácticas de la escuela taller y adivinaba como "chiquilla de su papá" cómo debía portarme; yo quería quedar bien, ser la más trabajadora, su orgullo.

NO siempre lo logré pero él admiraba en secreto que no hiciera lo que esperaba, que me metiera en problemas, porque él estaba, él, mis tres hermanos y mi abuelo materno, los hombres de casa , caballeros de cruzadas , presentes , machete en mano para espantar al vecino que falsamente me acusaba de comerme su caña o de robar guayabas.

Los perdí de vista cuando empezó el desierto, en el lejano 1992, ese fin de siglo pasado en que todo se fue a bolina con el maldito destierro.

Una vez se ganó una semana de vacaciones en Varadero y coincidió
 con un ciclón y nos fuimos a recoger los pinos cuando pasaron las ráfagas, porque si un padre puede trasmitir algún valor es el de no tener Miedo,que para eso él esta ahí, para los suyos.

Cuando tenía  siete u ocho años gané mi primer premio literario con un cuento. El premio consistía en una semana de vacaciones en Tarará, yo oculté que andaba en esas huevadas literarias, pero él se enteró pues no podía participar . Una hora antes, no podía partir a Tarará porque no tenía que ponerme, los zapatos estaban deshechos pero aún podían tirar, pero la bata que me habían confeccionado con restos de una sábana no soportaría el viaje. Entonces fue a su trabajo y arrancó una cortina de un amarillo espantoso,de tejido burdo y con ella me hicieron a la carrera un shorcito y una blusita sin mangas y me llevó. Cuando llegamos, el ómnibus de los premiados se había ido y regresamos a casa, nunca cabizbajos, simplemente no me tocaban esas vacaciones, y nos pusimos a mover tierra, a levantar una enorme piedra del fondo del patio donde cuentan que existe un tesoro.

Mi pap
á hizo trincheras y un bunker al lado de la cocina, cuando decían que los americanos iban a atacar la isla y me alentó a fabricar quinqués para alumbrar la casa en los grandes apagones. Nos íbamos al valle a casa de sus hermanos, uno era florista y me confeccionaría mi ramo de boda, otro ganadero y dado a plantaciones y fui aprendiendo los nombres de las plantas, la técnica para ordeñar una vaca, o como acercarme a una chiva sin espantarla. Nunca he conocido dos hombres que me miren de esa forma: mi abuelo con tanta bondad, mi padre con tanta piedad hacia mi destino.

A tal punto vi amor en sus actos, que solo me he enamorado de tres hombres, dos mayores y un jovenzuelo, los primeros porque no podían
 hacerle competencia, el último porque se le parecía en algo, en definitiva,  ninguno tuvo la entereza de permanecer vivo o la protección « enorme » masculina que buscaba, y pasaron a historia.

Mi padre ten
ía macaos, una cueva entera para el cultivo de macaos y me enseñó por donde hay que agarrarlos para que no piquen, y como recoger las caracolas tras las mudas, o engancharlos para la pesca. Nada mejor para un pez espada que un macao. Tenía conejos, de todas las razas, inmensos, y nos permitió crear un laboratorio en la caseta de materiales, ahí podíamos darnos a experimentos científicos de cualquier índole, abrir ranas y conservar en alcohol cualquier bicho.Siempre en casa hubo una caseta porque acumulaba instrumentos de carpintero, de albañil, de soldar, de medir, de pulir, parece que naci
ó para cuidar y almacenar todo aquello que permita a la mano, transformar, reparar.

Mi padre pescaba, sal
ía siempre al amanecer y regresaba al alba, la noche le fue siempre larga y por el día dormía, mirando entre puertas la tv blanco y negra de la sala. 

Mi padre hizo la columna en vidrio, los mosaicos del portalón, e hizo portalones en el fondo de casa para que todos al abrigo pudiéramos
 comer, o ver, a su lado lo hice muchas veces, las goteronas de agua, los ciclones, los animales deambular sobre las redes que siempre había que entretejer, o los barcos varados, a medio construir que le ocupaban aquel tiempo de tanta magia. Las mayas de pesca, tejerlas desde el simple naylon hasta que fueran manto, zurcirlas, lavarlas, acicalarlas como a doncellas, esa era la parte femenina de mi padre, sentado con las piernas abiertas y dado a su labor.
Desde el 2006 a acá, se me fue mi abuelito Gerardo Sabas Alonso, mi abuelita Luisa Valero Valero.  No les vi viejitos, ni agonizantes, no los vi partir. A mi padre se le fue su papá cuando era chico, aún estaba en el vientre de mi madre; me llamo margarita por una novia que tuvo antes de mi abuelita Juana. Mi padre perdió a su madre, perdió a sus hermanos Onelia, Rosario, Nena, Lilo,Vitico, Aurora, Plácido, seguro falta alguien, yo no estaba allá, no pude abrazarlo. 

Mi padre fue muy hermoso, creo que lo fue siempre. Ten
ía car
ácter, mucho carácter justiciero, y un humor ligero, burlón, llegaba a cruel, pero era el cabecilla de casa, o te reías o escapabas por la ventana. Sabía tirar la cutara de palo a distancias increíbles. Era el más fuerte de la familia y se fue sin ver mis ojos en los que conservo la piedad que siempre me regaló. 

En el 1996 lo v
í por última vez, estaba roble; el año pasado, él que no gustaba hablar mucho, y menos al teléfono me respondió « hija » , nunca he sabido por qué siempre recuerdo las voces, entre todas las del universo, las voces de mis cercanos pueden estremecerme.

He seguido escribiendo huewadas y pintando huewadas desde aquella vez que no fui al premio, nunca fue importante, yo era la importante a su tiempo;   para mí es penoso que por dedicarme a estas mierdas del arte no sea rentable y no pudiera ayudarles económicamente, ya es tarde, crear tiene esa vaina que te sientes vago, una escoria social, de poca ayuda para el cercano.

También lamento haber perdido tiempo hablando de Cuba, con nombre y apellidos, para qué, a esta altura comprendo que en esa lucha solo gana el descarado que se de a la baba, y la gente que trabaja la tierra, y tiene decencia se va sin que le importe un pito a tanto murciélago cabeza abajo que no olvida de cagar al que no este en su show de vampiro.  Toda la vida de mi padre fue trabajo, pena, carencia, y no cuenta, no contamos.

Iré acordándome de mis huesos , una a una las células rasparé, a ratos lloraré, a ratos gritaré frente a las plantas que cultivo sin tierra, en conglomeros de raicillas truncas . Voy teniendo experiencia de huérfana y de dolores por este alejamiento sin derechos que mutila a los de la isla.

Mañana se cumple una semana y no sé qué hacer, es difícil perder la cabeza, no sé. Lo enterraron a las 10 de la mañana del domingo 17, yo sé lo que es estar sentada en un apartamento de la Normandía, frente a una vela, y mirar el reloj. Yo sé lo que es decirlo a mi hija, su nieta que vive en París y esperar que llegué en tren para un abrazo. Yo sé que mi padre se fue, minuto a minuto.

Me da miedo abrir un correo y leer millones de veces la noticia, pero él me enseñó a nadar en las oscuras aguas del San Juan y tengo que bracear por todos los astros que nos miran.

Mi madre, mi hija, mis hermanos estamos esperando unirnos , otra vez,  lo cuento para agradecer a todos los que no saben nada de nadie pero regalan bondad, palabras de consuelo en la virtualidad, agradecida. Por ahora tengo algo semejante al derrumbe, la ira, y la falta de recursos  para estrechar a los míos. 
















samedi 16 mars 2013

 organizo y encuentro esta foto de cuando vine a Paris por primera vez, el tiempo, el tiempo, el tiempo donde envejezco lejos de casa.

Sustos de una antigua muchacha
Esa blancura
me hace propenso
como si todos fueran otros.
 Lezama Lima

I

La blancura del cuarto
me repone de los otros.

Soy la salamandra del techo
que bojea en la memoria
a la mujer que no la mató
la sicuta ni el ácido de 1878.

Nada le salva del buque fantasma
anegaré en la bahía la porcelana
donde duerme una muchacha asustada
de bestias y extranjeros.

La mujer no huye al espejo
y sube donde Charlot atrapa a la luna
Cabalga un delfín que morirá en el puerto
desesperado de la tarde.

La muchacha no encontró a su hombre
hora es que el mundo ruede,
ruede y se estremezca.

Menciona las claves del laberinto
de Isadora
y danza.

Ella no fenecerá con la primera grieta
de los ojos.

II
Lo que muere no son sus ojos en las
luces de Pompeya, o los dientes parejos
que destrozan el melón de castilla.

Lo que muere crece se acostumbra
a los sitios vacíos
enrarece y fecunda.

Lo que muere se asemeja al hombre
primitivo que busca las estrellas.

Lo que muere en 1988 es el incendio de la paja
y el rugido en la cabeza de los boyardos
que pelean frente al bosque dividido en
frutales, sombra y veneno.

Lo que muere son las nieves
la catedral blanca.

Lo que muere es el caballo que huyó
con la daga enrojeciendo los adoquines,
el beduino con cientos de cartas,
el azul de las falencias.

Lo que muere es el error de creer
la adolescencia un oficio del siglo.


III

Hablar mucho y atinado del amor
como un pájaro de circo, raro y múltiple
despierto en los niños y los crédulos
y negarlo, pero seguir tras él.

Olvidar la ciudad muerta, las catedrales,
la parodia de las leyes, los salmos
y la parcialidad de esperar.

Caer como el que encuentra
a su asteroide.

Los malentendidos resultan interminables.
Sentarse a ver el campo,
aterrada del visitante y de su luz.

Como Liliput flotando en la habitación
de Jonathan Swift.

Como la nave cansada que desciende al mar
o el animal escogido por el hambre.

Como el ebrio en las destiler
ías
cambiando palabras
con ese algo trágico e inmaterial
que hemos perdido en las ofensas del siglo.

IV

¿Cómo era entonces la muchacha de los otros
que perecía en amores reticentes?

¿Cómo era asesinos?

Sólo descenderá a la bahía
el hombre de la blancura.


 Ultimo poema del libro Sustos de muchacha, Margarita García Alonso, ediciones Matanzas, 1988, prólogo de Carilda Olivier Labra, portada de Fayad Jamis, al cuidado de Luis Marimón., impreso en el Taller de Divulgación Provincial de Cultura, en septiembre de 1988 , según reza: « Año 30 de la Revolución ».






vendredi 15 mars 2013

Entre enfer et paradis, en la Prensa la EXPO de Margarita Garcia Alonso, marzo 2013




EL MIERCOLES 20, a las 18h 30,  SE ABRE LA PRIMAVERA DE POETAS CON LA PRESENTACION DE MI POEMARIO L'Aiguille dans la pomme, Editions Hoy no he visto el paraiso, 2012, lectura y venta del libro, en tirada especial,  impreso por la ciudad de Le Havre, especialmente para "Le printemps des poètes, 2013".


Autor: Margarita GarcIa Alonso
Estado: Público
N° de páginas: 36
Tamaño: 150x210
Interior: Blanco y negro
Maquetación:Grapado
 

MERCREDI 20 MARS à 18h30 

C'est le Printemps des poètes!

 animé par Jean Marie Moricot. Invitée l'artiste Margarita Garcia Alonso


115, Cours de la République 76600 Le Havre FRANCIA
 T. 0235211372

 

mercredi 13 mars 2013

Decreto de la herborista.



Decreto de la herborista.


La lengua roza el interior con violencia
en cada poro germina un cactus
que desciende del pubis a los pies

-con arbitrariedad estética de enredadera
busca comida para el mes-

Como si fuese un juego prohibido
echo a mano al reloj de preciosismo suizo:
la arandela nunca se traba
jamás un traspiés, exacta y aburrida.

Hay que renunciar- anuncian los médicos-
no reescribir textos, no dictar elegancias,
amputar los apuros, determinar
la palabra que condena.

Ser maligno, cortar el traje,
la apariencia, el destiempo,
añorar el hueco
para que ocurra la conversión
del humano en planta.

Morder el hueso que afirma a la columna
como un jeroglífico inocente.

El cuerpo aclimatado a genes contradictorios
al desamor que ovula en la vagina

- intruso océano, marejada
de órganos que destilan-

Asumir el riesgo, ahogarse en los tejidos
multiplicar células diferentes a la escritura.

Cuerpo atado a malvas fulminantes
a la absoluta nada de la sangre cuando cesa
de nutrir plasmas airados,
todo tan cercano y similar al acto de nacer.

Definirse, acurrucarse sin el estruendo
del corazón de madre,
hacer confianza a la natura,
ser semilla, pasar a vegetal
porque ha sucedido lo irremediable.

Destruye el miedo,
destruye esa neurona que hinca rodilla
saca pecho, desahoga tu ímpetu de huir.

Cuando tengas mi edad habrás aprendido
a cuidar los ataques estéticos, la rigidez excesiva.

Todo ha pasado como un trabajo de perros
drogados de vanidad y de ira.

Mantén la aristocracia: muestra piedad
por tu ruina de versos.

Eres solo la podredumbre que
quizás germine bajo el ojo
de esta humilde herborista.



del poemario "Cuaderno de la herborista" , Margarita García Alonso, Editions Hoy no he visto el paraiso, 2012. 

© 2012 Editions Hoy no he visto el paraíso.
© Margarita García Alonso.
ISBN:978-2-919441-21-1
DL: 9782919441211
Impreso en España / Printed in Spain Impreso por Bubok

Ya que no he podido entender a los Hombres,
recorto y coso pero no me sale un humano,
me dedico a las plantas.
La herborista.