jeudi 28 février 2013

'Cuando un poeta se equivoca, algo de sucio hay en el mundo'. Luis Marimón



Por Maria Esther Ortiz


Luis Marimón y yo caminábamos por una de esas calles estrechas y altas que se heredaron de la colonia en mi pueblo, hace más de de 20 años. Luis iba por la calle, junto a mi, pues no cabíamos los dos en la acera. Un jeep verdeolivo, sin chapa o placas, se encimó sobre Luis por la espalda, lo topó con la defensa, y lo lanzó al aire. Al caer, se fracturó la clavícula.
No fue un accidente. Fue realizado con brutal intención. Podían haberlo matado, que fue lo que pensé cuando vi su cuerpo volando por el impacto.
Fue un 'susto' que le dieron al poeta los anónimos verdugos porque se paraba en el parque y regalaba papeles versos que decían, simplemente, por ejemplo: 'cuando un poeta se equivoca, algo de sucio hay en el mundo'.
A Luis siempre le temieron tanto, que le hicieron vivir horrores que con su lucidez, no pudo soportar.
Aquí lo dijo:

Carne

El corazón del tiburón, después de ser sacado,
sigue latiendo.
La carne de la jicotea cocinándose en la olla, en sus espasmos
se mueve.
La jutía, decapitada y descuerada
salta encima de la mesa...

¿Cuándo vendrán a buscarme?
Escucho el sonido de sus botas pero lo que se
pierde en la vida se gana en eternidad.
Es lo que hemos tenido
que pagar por vivir
y es que también despertar tiene un precio.
Estamos llenos de piojos,
esta tripulación está deshumanizada,
las únicas semillas que fructifican son las de la sal y el veneno;
tenemos que fabricar los ladrillos que rodearán nuestras celdas
y cubrirán las tumbas,
nuestro jornal es el de andar muy tristes
y solos.
En las calles nos entendemos con gestos,
nuestras miradas son oscuras como pozos ciegos,
las lágrimas traen en su peregrinaje
todo lo errante, amargo del mar...
Ah, nido espantado de su pájaro;
ah, niño absorto ante las hordas que lo aplastan...
¿Cuándo vendrán a buscarme?
Me pesa el sudor en la piedra,
la enorme cabeza en el cuerpo,
mi sombra arrastrándose a mis pies como un perro apaleado
y de quien tengo también que desconfiar.
¡Quién pudiera dormir sin pensar
alguien vendrá a buscarte
o incluso, puede estar debajo de la cama
vigilando tus sueños,
lo que dices en ellos,
interpretándolos;
quién pudiera soñar!
Un carro ha frenado frente a mi puerta.
Un estremecimiento como cuando
se nos pudre un ganglio en las axilas
o nos cae en la muela cariada un pedazo de hielo.
Con los agonizantes se hicieron los cimientos del cielo.
Por ello, siempre ha habido un sordo clamor
que se ha equivocado en lo alto.
¿Cuándo se hará realizable el hombre y cuándo
podrá vencer tanta falacia y cerradura?
Perplejo, oculto en la urna la enorme
cantidad del espíritu de mis abuelos,
los moradores taciturnos de la conciencia humana.

Me despojan de la madre y del hijo,
de los caminos y los barcos,
de mis papeles y mi tierra,
pero no del canto.
Ese no será ya de mí arrancado.
Es el supremo instante de concluir con este juego
de ratón encadenado vs. gato insatisfecho.
Marcho jubiloso hacia una muerte que sé,
no es definitiva.
Y sólo tengo miedo de no ver el Día.
Amanecerá mañana, estoy seguro,
¿pero vivo?
El universo gira como un péndulo ciego.

Mas, cuando hayan transcurrido los días
y sea el Tiempo de juzgar a los justos
y a quienes los mataron,
Él recordará el corazón del tiburón,
los huevos que dejó la jicotea en la arena,
los nervios de la jutía.
Pero ante todo,
la carne de los que luchan, sufren y mueren,
será la primera
en ser resucitada...


de: El demonio del arpa


Y más sobre Luis en este blog.

Coletilla: Maria Esther Ortiz Ah, querida Margó Reina de Groenlandia, los viejos polvos nos siguen trayendo lodo, cuando Carromero le confiesa a Rosa Maria Payá que les tiraron un coche encima, pensé en los otros, los que conocimos y padecieron ignorados.

mercredi 27 février 2013

El gato de Schrödinger.




El gato de Schrödinger.


Cuando falta la cola o la crin,
el caballo está enfermo,
es solo cuerpo que trota
sin la posibilidad espiritual del viento.


El sol se fue a putear al fondo de las nubes
después de hacerse el nulo en los acantilados.
Estoy recogiendo fragmentos,
quizás se salve algo de la mañana.

El gato de Schrödinger ha desaparecido
supuestamente atado al caballo.

Un átomo radiactivo y una botella de veneno
ocupan el interior de mi cerebro donde nadan
el absurdo, la obsesión y el despilfarro.

Mi desespero no es por el gato muerto,
estoy febril.
¿Dónde está el problema,
si yo no quiero saber la solución?

El pintarrajeado travesti se pavonea en la acera
con la ilusión de que el enano tuerto
se equivoque de estación.

La sombra acaricia entrepiernas,
toda ecuación del mundo está en el sexo.


Del poemario MALDICIONARIO, Editions HOY NO HE VISTO EL PARAISO, 2010. 
Margarita García Alonso(Matanzas, Cuba)  Periodista, poeta, y artista visual.

jeudi 21 février 2013

mardi 19 février 2013

Le blanc souci.



Le blanc souci.

«Le blanc souci de notre toile». Mallarmé. 

La blanca tela anuncia nieve en mis manos.
El trazado llega a la bisabuela.
Golpea el lino que cubre y quiebra
en presencia de un secuestro.
¿Quién decide esconderse en la tinta y nombrar?
¿Quién eludió el retrato y onduló mis cabellos,
¿Cuántos pigmentos rayaron mis ojos?
¿El mundo de ahora estaba hecho en el sueño de
mi primera mujer sin nombre, la viciosa maga
que ordenaba telas con crujido de almidón?
¿Sabía leer o me dejó la oscuridad?
¿Sabía elaborar pociones, desvanecerse en el sexo?
¿Fue comprendida su caligrafía entre
carruajes y cegueras?
¿Queda la gracia del gesto, la ironía,
el encantamiento?
¿El amante maldito dejó nombre?
¿Qué sutileza en los ovarios, qué pereza
y semejanza al bulbo la preñó?
¿Obtuvieron causa, hubo rondas, destilaron vinos?
¿Qué llena el ánfora de mi pecho que la siente
incomprendida y yo portadora de ir más lejos?
¿Hubo esterilidad, suicidios, hundimientos?
Alguien debe ser la causa de mis genes mal puestos.
El himen de mi madre fue arrasado bajo el murmullo de comadrillas.
¿Es qué sangró por todas?
Mi abuela fue al norte tomando la mano de Gerardo Sabas, el querubín de la leche fresca.
¿Por qué solo fueron setenta años de encuentro?
¿Qué leyó en la Tora el día de mi nacimiento?
Mi hija delicia con la uña, hinca mi ignorancia,
de sucesivas sé que es grave la tripa,
¿quién nos dejó escondites en las entrañas?
¿Quién me ha marcado este amor complejo,
estos desalientos?
Me encuentro impaciente de nominar culpables.
He sido penetrada por sucesivas enredaderas,
anduve sola traduciéndolas, traduciéndome
a una lengua extraña, incesantemente en dudas,
vaciando palabras, contando letras.
En mi cábala enloquezco
de este salto que me arroja secretos.
¿Cómo confesar que fui fractura,
exiliada oscura en la noche de Europa?
Mujer unida a muertas fugaces, mujer alimento
de aves de paso y amé por ellas, amé en variantes
e incesantes perdidas a un solo hombre.
He llegado al contorno de mi sombra, mi perfil
se desbarata con la edad y el triste ademán
de la pluma que cae.
Devoro el índice, la luz talla el orificio
que fluye hacia la nada
de eso que fueron hechas y yo carezco.

Del poemario MALDICIONARIO, Editions HOY NO HE VISTO EL PARAISO, 2009. 
Margarita García Alonso(Matanzas, Cuba)  Periodista, poeta, y artista visual.




jeudi 14 février 2013

Ese árbol es mi casa perdida.

 BUEN SAN VALENTINO A TODOS


Ese árbol es mi casa perdida.

Para caer en el abismo sin pie
más que quitar la isla, la idea
más subversiva y peligrosa de mi vida
fue abandonar el cuerpo
y correr un sábado de marcha
sobre el laberinto de basura,
del barrio de Malasaña.

El eco ensordecía las barras,
la luna triste bajo el efluvio de hierbas
deformaba cabezas risueñas
en la plaza Dos de Mayo.

Una promesa de agua en el grafito,
que rozaba la sombra, el detalle a recordar
si sobrevivía a esa noche de tormenta.

Recuerdo que babeaba bajo el olor
a jabón amarillo colado con la grasa de res
con el hedor de la pintura fresca
donde derrumban muros
sin posibilidad de cimentar la casa.

Casa que se iba a bolina
cuerpo que fustigaba arpegios
borbotones de sangre retenida
bajo el mantel plástico,
la inútil cama del deseo

-descosido, de un aletear raro-

de un corcoveo parecido al estertor del soldado
vencido de muerte en el crepúsculo.

Entonces, apretujaba el puntillo de todo
lo que iría matando,
el hilo enredado en mis ovarios resecos

_el puntillo, al derecho al revés
abrigaba el desespero-

Me sobraban puntos, se escapaban otros
y yo maldiciendo
hasta caer en árbol.




del poemario "Cuaderno de la herborista" , Margarita García Alonso, Editions Hoy no he visto el paraiso, 2012. 

© 2012 Editions Hoy no he visto el paraíso.
© Margarita García Alonso.
ISBN:978-2-919441-21-1
DL: 9782919441211
Impreso en España / Printed in Spain Impreso por Bubok

Ya que no he podido entender a los Hombres,
recorto y coso pero no me sale un humano,
me dedico a las plantas.
La herborista.

samedi 9 février 2013

Estudio en margogarcia 2013



Abejones entretenidos.



Abejones entretenidos.

Inútil que escojas mi nombre
he perecido en el ojo de un tuerto
nombrando con dulzura a conocidos.

Cerradas las piernas, emito fuegos
desde que pinto a un Hombre,
aunque nunca falte el dildo,
el tildo y hasta el falo japonés
en su caja decorada con un samurái.

Cuando atravieso el lodo
de los malditos cantores
de versos de ravioli,
- la masa cortada, machacada
en esquinas de harina –
me cuelgo al rabo de un caballo
y piso el pasto antes de partir.

¿Habéis gritado yegua?

Soy la que pone la herradura y destripa
a la bestia en la mesa pública.
Si ahuyento a los comensales es solo
porque no saben comerme bruta.

Dentro de pocos manuscritos todo habrá acabado.
Estuve gritando, me he vaciado de gritos
arrastrando muertos, los pocos que han quedado
hacia la impasible primavera.
Pero he llegado tarde,
la niebla indica que he pasado
como un ruido sin que sintáis pena.

He anunciado a lo largo de esta ruinosa existencia
que me moría, que no llegarías a tiempo,
podías haberme contrariado
y llamarme entonces fina poetisa,
poetisa loca, sopladora de zeppelines,
haberme nombrado en los contratos de
gente que escribe
haber viajado hasta este fin de mundo
haber pasado una noche de lujuria
repitiéndome puta

-acepto todo: el morro como el porro
me conmueve el día-

pero no,
me fui pudriendo,
queda este hueso que chupáis ahora,
adulones de cadáveres.

Del poemario Cuaderno de la herborista, Margarita García Alonso, Editions Hoy no he visto el paraíso, 2012. 




© 2012 Editions Hoy no he visto el paraíso.
© Margarita García Alonso.
ISBN:978-2-919441-21-1
DL: 9782919441211
Impreso en España / Printed in Spain Impreso por Bubok

Ya que no he podido entender a los Hombres,
recorto y coso pero no me sale un humano,
me dedico a las plantas.
La herborista.

mardi 5 février 2013

Centinelas de Madrid.



Centinelas de Madrid.

para Orlando Rossardi, con la gratitud de escuchar el poema en su voz.

Un hombre alado salió a dar una vuelta
y al aterrizar en el prado que habituaba
encontró que habían construido
una ciudad en su lugar.

En mi casa siempre oí cantar,
era mi abuelo que hacía bocetos
de ángeles a la medida
de mi pie descalzo.

Ahora habita en las azoteas de Madrid
donde el tiempo no existe
y una ciudadela de ángeles vigila
a los fumadores de porros,
a las mujeres que duermen
a la sombra de Al Fénix
y parecen solas, pero casi siempre
las cabalga un adolescente.

Por más que busco no encuentro
a la Virgen de los Peligros,
con su nimbo de luz de la marca Moore,
haciendo milagros de bombillas.

Aurora, desde la azotea apenas me ve
-cosas de perspectiva-
por muy diosa que sea se tira a fontaneros
que saben manejar el metal.

Cuando llueve se lava,
calada hasta la madera Minerva,
en el Círculo de Bellas Artes,
a 58 metros sobre la calle de Alcalá,
a pesar de estar hueca murmura que
su miedo es el viento.

Pero en realidad es al Hombre a quien teme
el hombre que cuelga su traje ahumado,
sobre el filo de la ventana,
hacia el abismo la tendedera y sus ganchillos
que saltan pavorosos al vacío.

Cuando un trozo del ala de Pegaso
cayó sobre la calzada
la Real Academia de San Fernando dictaminó
que «en evitación de alguna catástrofe»
se bajase a los centinelas de mármol.

En aquel entonces los bloques se desmoronaban,
no hubo más remedio que cortarlos,
aunque entre tejados se escuchara
como ponían el grito en el cielo.

Bajar fue casi tan complicado
como había sido subir los vigilantes a las azoteas.
Durante horas abandonados
en la acera de la Gran Vía,
semejaban fantasmas de desterrados.

Entre la plaza de Legazpi y la glorieta de Cádiz.
volvieron al suelo los originales
pues no tiene sentido adornar tejados
ni esconderse a la sombra de los ángeles.

-De todas formas, eran sustitutos, pura copia-

Cada marzo, un rayo de sol atraviesa
la cabeza del Ángel caído que añora el prado
y sobrevuela a quienes transitan sin dios ni rodillas,
fabricados de la misma manera que sus padres,
esculpidos en barro, quemados por la cera,
con un pequeño corazón donde se coló el bronce.

Yo sigo escuchando,
quizás solo sea el abuelo
que reza sin poder tocar tierra.


del poemario La costurera de Malasaña, de Margarita García Alonso, Editions Hoy no he visto el paraíso, 2012.


© 2012 Editions Hoy no he visto el paraíso.
© Margarita García Alonso.
ISBN:978-2-919441-23-5
DL: 9782919441235
Impreso en España / Printed in Spain
Impreso por Bubok


He de tomar consejo de todos, la fibra rota, el paño ligero para confeccionar el lienzo que me arropará la eternidad.

La costurera de Malasaña

lundi 4 février 2013

regalos por mi cumple, agradecida.



 
 
 


Estudios sobre la Reina Margó Reina de Groenlandia, de Juan Carlos Cuba Marchán
y el video de Ares Marrero María

gracias por el querer



 El poema que forma parte del VideoArte EN UN CONFÌN DE "EL HAVRE", fue escrito hace un año por Ares Marrero María, quien festeja aniversario este 5 de febrero. Felicidades.
EVOCACIÒN ANTE el VIDEO ARTE
“LA AGUJA EN LA MANZANA”

(A Marga con cariño. En tu cumpleaños... Gracias por tu poesía, que engendra poesía)

En un confín de El Havre

Sobre los puentes de El Havre
reposan decapitadas las sombras
las gaviotas taladran el cielo y una manzana, en su banco,
desbroza su alma...
Matanzas tatuada en los brazos
con una aguja varada...

Ay manzana!
te hincas profunda, tenue, casi silenciosa
que no daría el mar por tu memoria!
Sobre tu andamio esculpido de penas, resiste!
La luz no es siempre aurora...
En cataclismo tu alma desiste
a la compañía de tu soledad, Garbo-rea.
Va la aguja clavada en tu estirpe
reposa la manzana, a veces sola...

De trémulo adagio el pincel,
traza gotas de sangre, de hiel
el Maestro y la Patria
recóndito aullido el ayer

Con tu enigma desnudo, respira, poseída, febril...
de tu vientre emerge la sonrisa sutil
si el día no fuera de cifras y humo...
podrías contarme el misterio de Juno!?

Cargadas de recuerdo
las naves sin labios muerden la brisa
las crestas de pétalos blancos
alivian tu sórdida orilla...

Ay manzana si pudieras
danzar con tu aguja en la playa
detener la estocada del tiempo
si Le Havre no bebiera tu sangre lozana...


Berlín, enero del 2012.


Libros de las EDITIONS HOY NO HE VISTO EL PARAISO



Centauroparadis Virtus-Al


  
 
 


Margarita García Alonso