mercredi 31 juillet 2013

Maricel Mayor Marsán comenta tres de mis libros. Agradecida.





Maricel Mayor Marsán comenta tres de mis libros: Sustos de muchacha, La pasión de la reina era más grande que el cuadro (novela) y Lezamillos habitados. Agradecida. 


Por Maricel Mayor Marsán

Estimada Margarita:
Ya leí tus tres libros, tal y como te prometí, y aquí van mis comentarios:
(1) Sustos de muchacha (poemario) con prólogo de Carilda Oliver Labra.
Libro lleno de juventud y honestidad. Tiene razón la poeta Oliver Labra cuando dice "...rompe relaciones con la sensatez", pero es precisamente esa cualidad lo que permite llegar a tu alma y descubrir tu manera de pensar y sentir. Por lo mismo, me gusta muchísimo el poema "Viaje en el corazón de una muchacha". Me emocioné al leerlo.
Libro desgarrador donde el exilio y la búsqueda de la felicidad se entrelazan con la amargura de una vida junto a Andrei (personaje odioso) y a otros maltratadores como el padre y el hermano de la protagonista, aparte de brindar una semblanza profunda del bajo mundo madrileño, donde la droga y el vicio se dan cita, para mayor desgracia de los exiliados que tienen que convivir en barrios marginales de dicha capital.
La pintura siempre es un buen pretexto para analizar la vida que nos rodea. Además, esa es la manera en que un pintor plasma e interpreta su mundo.
Hay una frase que me llegó mucho y me recordó una sensación que tuve hace varios años al morir mi propia abuela:  "Mi abuela ha muerto y no podrá advertirme que la oscuridad ronda, que debo vigilar" en la sección 0009. Te confieso que me siento muy sola desde que ella se me fue y, me parece, que a tu personaje le pasa igual. Ya no es lo mismo.
Y, para finalizar, me parece genial esta frase, pero a la vez me llena de tristeza que alguien tenga que llegar a esa conceptualización filosófica: "Aprendiste a ser invisible en el exilio, a fuerza de tanto maltrato."
Cuanto oprobio hemos tenido que sufrir para sentirnos vivos, incluso hasta preferir ser invisibles para evitar más daño.
Tu novela es una catarsis, una fuga de tu dolor interno y el desahogo de muchos años de soledad, que se condensan en la trama principal, a través de los personajes de la misma. Su estilo es muy original.
(3) Lezamillos habitados de José Lezama Lima (poesía y pintura)
Este pequeño libro es un hermoso tributo a la obra de José Lezama Lima. Me encantan tus pinturas y los poemas que escogiste. No había visto algo similar. Bien pensado y elaborado. ¡Bravo! Me encantó el poema brevísimo que se titula "El inventor de la soledad".
En general, te felicito por tu obra, la que intuyo estás desarrollando con mucho esfuerzo y muy poca ayuda. El exilio no es grato para nadie en ningún momento. Sólo se recogen tristezas y un desgaste de naturaleza ontológica.
Sigamos en contacto. Aquí tienes una amiga en Miami. Saludos y abrazos,
Maricel





MARICEL MAYOR MARSÁN


Santiago de Cuba (1952). Poeta, narradora, dramaturga, profesora y directora de redacción de la Revista Literaria Baquiana. Ha vivido en España y posteriormente en los Estados Unidos desde temprana edad. Entre sus libros más recientes se encuentran: Rumores de Suburbios (2009), Español o Espanglish ¿Cuál es el futuro de nuestra lengua en los EE.UU.? (2008), José Lezama Lima y la mitificación barroca (2007), Poemas desde Church Street (2006), En el tiempo de los adioses (2003), Gravitaciones Teatrales (2002) y Errores y Horrores/Sinopsis histórica poética del siglo XX (2000). Su obra ha sido traducida parcialmente al chino, inglés, italiano y sueco. En el año 1996 la Biblioteca Nacional de Poesía de los Estados Unidos le otorgó el Editor's Choice Award por su obra poética y en el 2007 resultó ganadora del concurso de relatos breves "Chile con mis ojos" de la Televisión Nacional de Chile. En el 2009 fue invitada como poeta destacada en el Festival Internacional de Poesía de Austin (Texas, EE.UU.). Sus textos han sido publicados en revistas y antologías en América Latina, Asia, Estados Unidos, Europa y el Medio Oriente, tales como: Libertad, Creación e Identidad: Encuentro Mujer y Escritura, publicación del Centro de Solidaridad para el Desarrollo de la Mujer y la Universidad Autónoma de Santo Domingo en República Dominicana (1991); Nosotros los poetas (Antología poética) publicada por el Ministerio de Educación y Cultura en Montevideo, Uruguay (2001); Entrelíneas, revista de la Asociación Israelí de Escritores en Lengua Castellana en Tel Aviv, Israel (2003); Hispanos en los Estados Unidos: Tercer Pilar de la Hispanidad — Acta del Simposio Internacional sobre la Presencia Hispánica en los EE.UU. en Columbia University, Nueva York (2004); Las Letras — Homenaje a Carmen Conde en su centenario, publicado por el Patronato Carmen Conde en Cartagena, España (2006); Final de Entrega - Antología de poetas contra la violencia de género, publicado por la Unidad Mujer del Ayuntamiento de Córdoba en España (2006); Desde una plataforma en Manhattan — Antología de Maricel Mayor Marsán (1986 — 2006), publicada por la Universidad Autónoma de México (UAM) en Ciudad México, D.F. (2008); Nayagua — Revista Literaria de la Fundación Centro de Poesía José Hierro en Getafe — Madrid, España (2008); y la Enciclopedia del Español en los Estados Unidos (Anuario del Instituto Cervantes), publicada por la editorial Santillana en Madrid, España (2008). La prestigiosa editorial Holt, Rinehart and Winston ha incluido su poesía en los libros de texto, Exprésate (2006, 2007, 2008) y Cultura y Lenguaje (2007, 2008), para el estudio del español en las escuelas a nivel secundario de la nación norteamericana. Para más información acerca de la autora



Muy agradecida, es un honor.  MARICEL MAYOR MARSÁN es una persona muy sensible y delicada, como ya no existen, entregada a las letras y a la cultura.
Muy agradecida por el tiempo que ha dedicado a leer mis libros  y compartir sus anotaciones y comentarios.
Me toca profundamente el gesto, la paciencia,  su entrega.

lundi 29 juillet 2013

Nuevos grasofismos en Wordpress, ©Margarita García Alonso



Nuevos grasofismos en Wordpress©Margarita García Alonso

y en FACEBOOK

Monsieur & Madame Monet




A MODO DE LLUVIA SOBRE LA CIUDAD, margarita garcia alonso poemas






A MODO DE LLUVIA SOBRE LA CIUDAD

Permiso para reverdecer los maizales
que duermen entre el amarillo
y tus ojos cuando escampa.

Permiso para anotar cierto olvido
de gesto o palabra a la hora
que nada te socorría salvo los astros
de la guerra
y algún que otro chofer de autobuses populares
deseosos de dominar el rumbo
de los hombres que temen a la noche
a la confusión de las farolas
a la usura de la lengua.

Permiso para espantar el desamor
que diluvia sobre la ciudad. 






del libro SUSTOS DE MUCHACHAMargarita Garcia Alonso,  Ediciones Matanzas, 1988 en venta aqui:

sobre la soledad del escritor



SOBRE LA SOLEDAD DEL ESCRITOR

Camilo José Cela

La voz del escritor encuentra –suele decirse- su raíz más honda en la sinceridad, esa florecilla de vivos y también delicados colores que, a veces, nace y aun prospera en los más yermos páramos.

El escritor –quien esto escribe- piensa que el escritor –el hombre que tiene por oficio el escribir- es un animal omnívoro de paisajes y decorados, un ser de hambrientas fauces devoradoras de geografías urbanas, rurales, campesinas, marineras: cada una a su debido tiempo.
El escritor –este escritor que ahora, en este momento, escribe y, precisamente, estas líneas de hoy –cree, a estas alturas, que el escritor –el militante de esta disciplina (rosada o férrea, según el naipe que pinte) del escribir –nace donde puede; aprende sus artes en la adolescencia; triunfa y se hace hombre en la gran ciudad; bebe en los pueblos el digestivo –o aun amargo- licor literario de la vida; pule su espíritu –y hasta su estilo- en el roce con las latitudes distantes, y trabaja, si quiere trabajar y permanecer, en la soledad, en la gozosa y a veces dura soledad de la provincia, a orillas de la mar, o a la vera del prado, al pie del alto y tenebroso monte. Por no haberse sabido mover a tiempo (y sería inútil crueldad el dar más preciso señalamiento), al escritor –a éste, a aquél, al de más allá-, en ocasiones, lo devora la ciudad, la misma gran ciudad que lo vio triunfar y que lo aupó, como a un torero en tarde de clamor popular, sobre los hombros y las cabezas de los demás. Porque –no nos engañemos- el escritor es, sí, una pieza de la ciudad, pero (y ésta es una de sus más frágiles esquinas) no es una pieza fundamental, sino accesoria y, en todo caso, cambiable. Es posible que en el cúmulo complejísimo de actores y de factores, de acciones y de reacciones, de pros y de contras, de vicios y de virtudes, de confusiones y de simulaciones que es la gran ciudad, todo –y en ese todo va, claro es, el escritor, eso que es tan poca cosa –sea, efectivamente, efímero e intercambiable y que sólo la ciudad sea lo permanente.

Para el escritor, la ciudad está llena de peligros cuya sola enumeración sería tan prolija como enojosa. La tertulia, eso que ayuda, también desbarata. La política, eso que apasiona, también esteriliza. La vida social, eso que puede agradar, también asquea. La emulación, eso que impulsa, también detiene. Sólo la vocación, ese don de los dioses que se recibe o no se recibe, y la entera y verdadera dedicación, si se sabe mantener, dignifican y confortan. Y consuelan, por añadidura, del solitario llanto que el oficio produce.

El escritor, pese a Aristóteles, no es un ente tertuliano, sino una rara yerba de cenobio.
El escritor –y por no haberlo sabido hacer así, su historia, con frecuencia, se presenta salpicada, en el menos malo de los casos, de estupidez- olvida, viviendo en la ciudad, que no ha de ir a remolque del político, como la estela tras la nao, sino que debe antecederle en su camino, en el papel de la luminosa y heroica avanzadilla, para señalárselo.
El escritor que brilla en los salones es devorado, sin pena ni gloria, por su enemigo natural: la buena sociedad. Nadie olvide que no estamos ya ni en el rendido tiempo de los caballeros, ni en el galante y gentil siglo de las luces, ni en la violenta e idealizada etapa del romanticismo.

El escritor que se mueve a impulsos de la competencia con sus contemporáneos, presto se detiene en seco porque sus coetáneos, sólo por el hecho de serlo, aún están sin clasificar y sin decantar.

La vocación es fruto que sólo grana en la soledad, en la alegre soledad, compañía de los tristes, de que nos habló el solitario –y tumultuoso- Miguel de Cervantes. Y el escritor, a fuerza de serlo de sentirse escritor; a trancas y barrancas, si es preciso, de estrujar su propia conciencia de escritor –lo único que los no escritores le han dejado- ha de volver, al borde de la madurez, a aquella santa soledad que la adolescencia le permitía mantener intacta en medio del fárrago.

Para el doliente Gustavo Adolfo, la soledad es el imperio de la conciencia. Y la conciencia –esa superioridad- sólo se mantiene no dejándose contaminar. Un escritor sin conciencia es como un fiero animal sin ojos, algo de lo que es preferible no guardar memoria.
La superioridad del escritor –dogma social que proclamamos- ha de refugiarse, para ser mantenida, en la soledad: en el pueblo, en la montaña, en el mar…, con todos sus defectos.


Recogido en Papeles de Son Armadans, nº III de 1956.

Los cazadores de pájaros.




Los cazadores de pájaros.


Para confeccionar el herbolario
he creado un ambiente de confianza:
muestro tripas y el minucioso
crimen de mis verdugos.

He versificado la autopsia en toda libertad
-sin métrica sin alarido-
como si fuese una rana,
corriese la sábila 
y los ojos aguados
por el polen contemplaran
un tratado de paisajista.

Yo, la planta de Escocia
encadenada al muro de un bar
apesto a tabaco frente al jurado
que esta tarde tocará
lenguas moribundas.

Taxidermia de libros que no llevan firma,
anónimos en exceso, exorbitantes
en fallos lingüísticos donde confunden
el sexo con los decretos
de la Real Academia de trabajos del diablo.

Apuesto a que cortarán ramas,
porque el pájaro está suelto.



del poemario "Cuaderno de la herborista" , Margarita García Alonso, Editions Hoy no he visto el paraiso, 2012. 

© 2012 Editions Hoy no he visto el paraíso.
© Margarita García Alonso.
ISBN:978-2-919441-21-1
DL: 9782919441211
Impreso en España / Printed in Spain Impreso por Bubok

Ya que no he podido entender a los Hombres,
recorto y coso pero no me sale un humano,
me dedico a las plantas.
La herborista.

Oración a Bernard Fokke.





Oración a Bernard Fokke.



Bernard Fokke, has viajado
de Batavia a Holanda en noventa días
gracias al diablo y sus poderes mágicos.

Escucha, yo he permanecido toda la vida
gobernada por el viejo de la barba y en silencio
_si había palabra por medio, el barco desaparecía_
ni siquiera canto, menos blasfemo
en la borrasca sin rumbo de la patria.

Escucha holandés errante, navego mi miedo
cambio de aspecto cuando se me acercan,
ando sin tripulación y desespero,
vuelve loco al capitán de mi isla,
 mátalo de una vez
que es hora de que regrese a puerto.




Del poemario MALDICIONARIO, Editions HOY NO HE VISTO EL PARAISO, 2010. 
Margarita García Alonso(Matanzas, Cuba)  Periodista, poeta, y artista visual.

dimanche 28 juillet 2013

El síndrome de Groenlandia, Margarita García Alonso




El síndrome de Groenlandia.


A su espalda, una ráfaga de aire helado borra la traza. Las botas se adentran en el blando suelo y abren agujeros para los conejos que invadirán la pradera en la próxima primavera. El talón tambaleante forma cráteres, como si ella tuviese un peso descomunal o fuese de una profundidad de abismo.

Se funde con el hielo. Si abriese los ojos sabría que está encerrada en un cuartillo pestilente a cigarro negro, en un edificio de bajo alquiler postrado en la esquina de una ciudad con las aceras cagadas por los perros.

Ha transcurrido un cuarto de siglo y comienza a desperezar. Una mirada al iglú convertido en colina del horizonte y decide acercarse a la temida aglomeración de casitas en madera donde cazadores, buscadores de pieles raras y aduaneros cabreados, juegan una partida interminable de cartas, junto a hombres y mujeres que zurcen retazos de piel.

Maola entreabre los ojos rasgados y se arranca la epidermis de la mejilla. Indiferente, los ojos desmesurados frente a las luces. Está aterrada pues poco a poco es habitada por Marga, quien cobra forma ante el insistente zurcido de los inuitas.

La noche comenzará en breve y las capas de pieles pesan. Los abrigos no corresponden al clima más suave que invita a penetrar en la civilización que Marga abandonó, quince años atrás, para convertirse en silencio.

Maola no recuerda cómo marchar sobre tierra y menos sobre las piedras que aplanan una calle de asfalto negro, extendida en línea recta más allá del apreciable horizonte.

Los árboles espaciados, empercudidos de siena, con escasez de hojas se agrupan en bosquecillo. Apenas ha marchado unos veinte metros y las rodillas flaquean bajo un pánico abrupto.

Maola se detiene jadeante, se esconde entre los arbustos. Ha andado, demasiado ha andado, para salir de la marea de noches, meses, lunes o sábados idénticos, pero aún no está preparada para escuchar voces humanas.

Quizás aconseje la noche. No sabe si empuntar hacia la callejuela, regresar al país de tinieblas o pasar la frontera. Inútil desvestirse de todas las pieles.

_Tengo miedo _ dice, mordiendo las manos hasta sangrar.

Como una loba chupa el hilo de sangre que fluye de su muñeca. Alimentándose de su sangre, de ella, la única persona a quien tiene confianza pues es capaz de abandonarse sin una explicación.

La idea de partir a Groenlandia se instaló rápidamente cuando supo que no podía regresar. La tierra donde nació la había borrado a jamás. En aquel entonces, los calmantes espesaban la baba que descendía de la comisura de los labios. En aquel entonces nadie aparecía. Apenas recuerda a un muerto que invadía las horas con su ruina de osamentas, en forma de ángel ajado. En otra esquina, su hija se avergonzaba en lengua desconocida.

Maola merodea con aire salvaje, la cervical lanza arpones y su nuca anquilosada emite un zumbido agudo. Marga tiembla frente a esa mirada. Si amansa la desesperación y espera que amaine el temporal, podrá llegar al poblado. Hierve agua, delante del humillo se extiende el vacío total de la existencia.

Cuando la Antártida ganó, Maola desbarató las neuronas que ligaban a Marga con cierta reconciliación. Acuchilló sin distinción los dedos, la cortó en dos, por la cintura, mató su poesía, para que pudiera sobrevivir. El reinado de Maola comenzó con treinta años y un enorme cansancio.

Marga olvidó la palabra obscena que no alivia ni encuentra justeza, pero ahora regresa con la misma rapidez que se fue. Un golpe seco la expulsa del abrigo. En el bosquecillo suelta los cabellos untados de orine y sonríe fuera del encierro blanco.

Pero no sabe que la piel se ha arrugado, sus mejillas caen desgajadas y no define las uñas porque su vista ha mermado, a punto de cegarla a los colores. Por la correspondencia extraviada de un aviador holandés supo que cambiaba su país natal. Las nuevas rutas no están detalladas pero los conocidos repetían la fórmula de la conquista: masacre, descuartizamiento y compilaciones de dudosa honestidad. En los manuscritos encontró listas de emigrantes, de hijos, e intercambio de salivas y cuentas metabólicas. Los listos exigían escaleras, alienaban libros en orden alfabético y tras mordidas en la caoba y en el latón barato, se alzaban nombres rutilantes que desprendían tufillo a pie sucio. Fue ese olor el que la despertó.

Marga no está lejos. Parapetada en la última calle del mundo, con un glaciar en el costado izquierdo, rodeada de abedules enanos, de musgo y de líquenes que la han protegido de las ambiciones y del inusual estancamiento de aquella isla donde todo se desmorona.

En enormes huesos de ballena ha dejado que la ventisca transcriba su destino. Acostada en la tundra, junto a los caribúes, recoge champiñones y arándanos, talla anzuelos y pesca. El sol reluciendo en lo alto del cielo, a medianoche.

En esa zona de desproporcionada belleza, cuando alguien se siente perseguido por el mal-de-ojo o un espíritu maligno, opta por cambiar el nombre. Por eso responde a Maola, convencida de despistar los maleficios, mientras prepara ojos de pescado crudo y los chupa como caramelos.

Pero el tiempo ha pasado. Maola no está contenta de su encierro dentro de una mujer loca. Quiere partir, quiere ayudar a otros en el recorrido por pasajes inhóspitos. Se acumulan los presagios: los perros ladran, se deshacen la piel y el hígado de foca. Maola nombra a Marga, la interpela por aquel nombre antiguo, enrareciendo el aire purísimo y un bloque de hielo se resquebraja. El frío exterior ha mermado considerablemente, el fuego interior derrite el extenso glacial del miedo.

Miedo, miedo de caer entre los Hombres apresurados para llegar a cierto lugar. Miedo de perder la dirección del iglú. Miedo de contar la deshonra que la llevo a esos parajes.

Miedo a escuchar, ahí va la loca. Miedo a los harapos. Miedo a su miedo. A las miradas, a las palabras. Miedo a un Hombre que le regaló la muerte.

Miedo al temblor anunciador del vértigo. A la ventana entreabierta y al sol desvergonzado acariciando los hombros. A las aceras en sombra; a quienes ríen despreocupados cuando algo acecha. A los relojes suizos, a los relojes eléctricos que parpadean cuando se va el flujo; a la televisión que adormece sin tiempo, al canapé confortable con su lienzo mal acodado y las tripas afuera, sangrando por la garra de los gatos. A la frase común deshabitada, a la insinuación, al desvarío. Miedo de escuchar, escuchándose.

Al monólogo ignorante del susto. Al suicida que aplaza el día hasta perfeccionar al extremo el cierre de la cuerda. Miedo a la cuerda que amarra, a la metáfora de los lazos del zapato en las cárceles donde no son permitidos.

Miedo a las escupías que dan sed y deshidratan. Miedo al vómito, a la sangre, a la esperma, a la orine, a la mierda que conoce mejor que ella los conductos, recovecos, interacciones entre el exterior y ese interior decorticado por los médicos y los aparatos de resonancia magnética. Esa inmensa mierda en forma de nostalgia y ausencia de los exiliados.

Miedo al ciclón, no al destrozo, miedo al ojo calmado que cubre como un techo la cabeza. Miedo al después, cuando se aglomera, se acelera el movimiento de reconstrucción.

Miedo a pasar por las aduanas donde extraños, desde peceras, visualizan documentos de poca estima y narración de causas. Miedo a las puertas de aduana donde chillan las llaves de la casa que ha dejado atrás, a la que nunca regresará. Miedo a los que dan la bienvenida en el nuevo infierno.

Miedo al mediodía que se va rápido, al atraso, a preparar la cena para cuando lleguen los que incursionan entre inútiles recetas de dantescas oficinas.

Miedo al ruido de una palabra que condene, juzgue, marque.

Miedo al dentista disfrazado de mudo, espejo en mano, atareado en desenmarañar de la úvula las palabras, la lengua ensalivada. Miedo al líquido mentolado que transforma el aliento en cachorrillo domesticado, mientras el médico exige cheque.

Miedo al beso que entrechoca los dientes, miedo a la mordida que no sangra y envenena los labios.

Miedo al tren expreso que enfila por la mente y todo olvida, polvo de olvido, olvido de muerte.

Miedo a la muerte por sorpresa, a que no sea atroz ni enigmática. Solo un sueño y desilusiones permanentes. Enorme miedo a padecer el miedo, tanto agobio, incertidumbre vana. Tanto cuento, cuando basta ir, dormir en el vientre de la madre, abandonarse al ruidoso, ambicioso, estremecido corazón que se va apagando hacia una noche silenciosa, infinita.

Miedo al día, nunca a la noche. Miedo al reflejo, nunca al puñal. Miedo de necesitar al otro. Miedo a ser otro y serlo e ir padeciendo la mediocridad como si fuese una fina espuela sobre la lucidez.

Miedo al comentario sobre el cáncer y no al humo que asciende, a la nicotina que amarilla el índice. Miedo a la escasez de tabaco en un día feriado, los estanquillos cerrados, el bolsillo vacío.

Miedo a la tinta que gotea de la pluma y traza dibujos y presagios en la carta temblorosa de las verdades.

Miedo a borrar el olor del amante, de cada bandido que arrebata. Miedo a confesar públicamente la penetración osada de un dedo en cierta vagina hambrienta de golpes secos. Miedo al falo, casi temor a su ausencia y denunciar que es ignorante de las letras que acompañan a los ovarios.

Miedo al café del alba, a las llamadas telefónicas, al conocido que pregunta ¿qué haces el sábado? para empantanar durante horas con un sinnúmero de conflictos tribales que huyes a diario con una soledad importante.

Miedo a que se vea que tiene miedo o que lo tendrá en el minuto siguiente. Miedo al desespero, a la espera, a las filas de espera, a los grandes comercios. Miedo al fuego, al frío, a que se asemejen los sentidos y no sepa cuándo duele.

Miedo a las luces blancas de los hospitales sobre mercancía humana, bien empaquetada para los trepanadores de cráneo de todas las ideologías. Miedo a los aparcamientos subterráneos, al Metro, a la caída en los rieles, al túnel que traga. Miedo a la cabeza que da vueltas. A las piernas que flaquean, a la flojera de la angustia, a las facturas, a la orden, al autoritarismo, a la sed que se extiende en la garganta.

Miedo al oculista, al proctólogo y su dedo; a mojarse en la consulta del ginecólogo, a que se vea que va a desmayar. Miedo a las corridas de toro, a las cacerías donde corre la sangre. Miedo a los viajes, más bien a no querer regresar. Miedo a la emoción que mueve arrítmicamente el corazón y palidece, sin saber si comparte cabina con un terrorista que saltará la carga mortal.

Miedo a la vejez, a los pesados, a la carencia, a la letra recomendada, a la falta de papel, tabaco, filtro para hacer un cigarrillo donde chupar recuerdos. Miedo a llamar a la madre y saber que ha muerto otro en la isla. Miedo a los mendigos que juzgan, a los respiros que matan. Miedo a decir, a callar. A las buenas personas, a ser, no ser, a ganar o perder. Un miedo totalizador que invalida.

Miedo a los amigos que se acercan y se pierden de forma violenta. Miedo al vientre que se infla de aire, de agua, de excesos, de grasa, de semen, de embarazos vitales.

Miedo a la pulsión de muerte en cada balcón de un cuarto piso, en cada andén, a caer en la vida.

Maola está profundamente decepcionada de que Marga tiemble y no se acoja al rutinario cause de los seres. Con odio le rasga el abrigo, la abofetea y se va.

La Antártida roza las mejillas de Marga cuando emprende la marcha y bordea los acantilados. Inmensas las manos, demasiado rebelde su pelo, demasiada respiración de poros dilatados.

Lacera la agreste costa, frente al Mar de la Mancha. Gaviotas y gavilanes marinos anuncian que espera su hija, junto a un ángel que ha envejecido transmitiéndole las maldiciones necesarias para pasar desapercibida entre los humanos.





Del poemario MALDICIONARIO, Editions HOY NO HE VISTO EL PARAISO, 2010. 
Margarita García Alonso(Matanzas, Cuba)  Periodista, poeta, y artista visual.


Maldiciones junto al Báltico.






foto: Estación de ferrocarril Gdansk Glowny


Maldiciones junto al Báltico.


Maldiciones, maldiciones delicadas en sordina
no ofenden más que mis ojos, no apaciguan
memorias, de eso se trata , de estrujar
el escape a la nada.

Cuando estaba a punto de perder el tren a Tcezw
apareció el papel donde había escrito
15h35 un billete y me sentí Gdansk
en la multitud disciplinada
que hacía fila, sin mirar al de atrás,
la espalda descubierta a la sentencia,
a la valija arrastrada, carcomida por
los bordes de un sintético tan semejante
a la piel de poros lustrados
que avergonzaban a mis zapatos,
ahora deshechos los lazos se enredan con
el pantalón que cae en la dejadez de sentirme
polonesa sin habla, frente a un tren rojo oxidado
y madera de aquellos ancianos
tiempos de totalitarismo.

De un lugar a otro la lluvia fría bebe
el sudor de no entender.

De Varsovia, a Cracovia enormes relojes
dan el tiempo en romanos verdes
por el chinchineo que persiste.
Persiste el vestigio de maldecir
frente al enano de espada dorada
que cuida el arsenal,
la entrada al palomar desierto
-han engañado a las palomas con el famoso cambio-
de slotis de slotis de slotis se trata la democracia.

Donde se suponía que tendría un mantel,
pan negro, ciruelas , la voz confiesa ser de otro lado,
del bando fanático
-queda poco espacio ante el vacío-

Frente a una chimenea polonesa, de ladrillos
rojos poloneses hablan führer achtung,
volver, volver a patón, mucho después al hangar
que canta en ronco y ruidoso estribillo
la hora de partida hacia un pueblo
de altares encintados, un patio de cigüeñas,
manzanares y hongos recubiertos de hongos
y excrementos de gallinas ponedoras que
servirán a mi desayuno cada amanecer.

No son las diez, y en el puerto un barco desaparece
tras las grúas metálicas dicen que aquí fue
donde el soldador saco el látigo de luz
y quemó la cerradura, yo no sé.

El desdentado del banco me paga
con un periódico de hace días revuelto
y manchado de grasa
debo tener cara de papelera desde que observé
en la ventana de Schopenhauer como el friso caía
sobre los adoquines y no había nadie para morirse
de lo que no hago, de lo que digo 
para mí el atardecer.
Las campanas y el vodka en asiento de madera,
de taberna bajo luz amaneada
por un Chopin sostenido que me eriza el vientre:
si pudiera callarse de una vez ese teclado,
pensaría en Aans, o quemaría el piano,
asesinaría a la pianista rubia
que también me sonríe bajo un diente de oro,
unos dedos largos recubiertos de sortijas de oro y
una blusa en polietileno que huele a sudor de días.


Yo y el cansancio, atravesada por oscuros designios
recorro las joyerías hebreas , bebo té negro y
me detengo en cualquier esquina,
he de comer si en la consigna me devuelven
el equipaje a tiempo,
en ese tren tengo mi plaza, un lugar semejante
a mi madre con sus números impares;
números de dados, de tarots, de no pasa nada,
diez slotis por lo mío, diez y ni uno más
devuélvame, por favor, ese cuadernillo de recetas
medievales sobre el que reposé la taza
de café con leche, miré usted la marca,
el punto inicial fue mi cuarto encerrado y apestoso
a tabaco, mi tabaco a papelillos,
las sabanas tiradas, los pies sucios
del corredor a la cocina.

Quizás se petrifica la hora y el tren me espera,
devuélvame ese cuadernillo en español
que ya no es mi lengua, ni mi invasión, ni nada,
otro alimento que se va que desciende a intestinos
horadados cuando digo mierda, mierda, mierda
qué cansancio, qué cansada de estar expropiada y da
igual, poco importa esa palabra que ya no tiene valor
ni traduzco cuando el tren parte y me arrincono en la
madera que cede anunciando un crujido que sentiré,
sin dudas,otra vez, 
                          al final.



Del poemario MALDICIONARIO, Editions HOY NO HE VISTO EL PARAISO, 2010. 
Margarita García Alonso(Matanzas, Cuba)  Periodista, poeta, y artista visual.


jeudi 25 juillet 2013

Published on Paris Normandie . Laura Pérez Garcia.Envolée artistique à NY.




Published on Paris Normandie (http://www.paris-normandie.fr/)

Envolée artistique au Havre By Robin Moreau
Created 25/07/2013 08:00

Concours. « Regards Croisés » permet à quatre artistes de réaliser leurs projets professionnels.

Deux artistes havrais vont avoir la chance de partir pendant deux mois à New-York dès octobre pour réaliser leurs projets professionnels. Un voyage possible grâce au concours « Regards croisés ». Celui-ci est organisé pour la troisième année. Ce programme est un soutien à la création artistique par la mise en place de résidences artistiques, organisé par la Ville du Havre et l’Institut Français. Le but est de permettre un échange de regards entre quatre artistes qui viennent des deux côtés de l’Atlantique : deux Havrais et deux New- yorkais.

Des projets divers
Du côté des Français un homme et une femme ont été sélectionnés cette année.
Arnaud Jammet est diplômé de l’École Supérieure d’Art et Design Le Havre-Rouen (ESADHaR). Dans son travail, l’artiste utilise des médiums dans le but d’explorer les différentes idées de constructions, de structures ou encore de muséographie. Pendant son séjour à la « Grosse pomme », Arnaud Jammet développera un travail transversal entre l’art et la science. Pour cela il sera en collaboration avec une chercheuse en biochimie. L’aboutissement de son projet est la réalisation de photographies, de vidéos ou encore d’animations.
La seconde lauréate est Laura Perez Garcia. Elle a suivi la même formation qu’Arnaud Jammet et est également diplômée de la Sorbonne. C’est une artiste pluridisciplinaire qui travaille sur la recherche et l’interprétation de formes. Durant son voyage Laura Perez Garcia compte travailler avec comme point de départ son constat des rituels et pratiques culturelles des nombreuses communautés qui composent New-York.
Les deux artistes américains sélectionnés sont Stephanie Beck et Nora Herting. La première a mené ses études d’art à Boston et Philadelphie. Son travail pourrait prendre la forme de livres, de constructions de papier ou encore de cartes. Nora Herting, compte réaliser une série de portraits des habitants de la ville. Pour elle, les photos en disent beaucoup sur la façon de chacun de mettre en scène ses relations ainsi que sa propre personne.

lundi 22 juillet 2013

doble toma

foto BURRON AZUL ,  22 de julio del 2013, con foto que me tomo en noviembre 2012,  en su casa.

comprar margaritas



Compra de obras.

Los interesados en comprar mis grasofismos (art digital) pueden contactarme por correo.
Pueden recibir la pieza en soporte papel foto, no enmarcada, firmada y numerotada:

50 X 70 cm ~ 19,6 X 27,5 inches : 380 €

40 X 50 cm ~ 15,7 X 19,6 inches : 276 €

30 X 40 cm ~ 11,8 X 15,7 inches : 208 €

20 X 30 cm ~ 7,8 X 11,8 inches : 98 €

18 X 24 cm ~ 7 X 9,4 inches : 84 €

Pequeños formatos:
13 X 18 cm ~ 5,1 X 7,0 inches : 48 €

10 X 1
cm ~ 3,9 X 5,9 inches : 32 €

Para pedidos en otro soporte, y para los óleos sobre cartón, se ajustarán los precios.
Pour toute commande, me contacter via mon mail :

Para todo pedido y solicitud de información, contactarme en este correo.
margari@wanadoo.fr


Galeristas,curadores, coleccionistas , los precios se ajustarán al proyecto.



Y ahora mismo en Madrid. TABERNA DON GASTON

dimanche 21 juillet 2013

apunte conflictivo sobre palabra "a la moda"




A la moda,

 la palabra " trasgresión", 

hable usted de poemas, cuentos, obras visuales,
si la cuela en el comentario, presentación, valoración...da mucho caché 
y todos aplauden.


dice la RAE 

transgresión o trasgresión: 

f. Violación de un precepto, de una ley o de un estatuto.

'transgresión' also found in these entries:
Inflexiones de 'transgresión' (n): fpl: transgresiones

En el diccionario SEnsagent


conclusión: Existe mucha violación en el mundillo intelectual cubano?

+ GRASOFISMOS EN ESOS LINKS





Hojas de prensa para la historia de Cuba.: Polémica Piñera-Padilla un "Lunes de R." Parte II:...



Hojas de prensa para la historia de Cuba.: Polémica Piñera-Padilla un "Lunes de R." Parte II:...: Lunes de Revolución , La Habana, 14 de diciembre de 1959.



Hojas de prensa para la historia de Cuba.: Polémica Piñera-Padilla un "Lunes de R." Parte I: ...




Hojas de prensa para la historia de Cuba.: Polémica Piñera-Padilla un "Lunes de R." Parte I: ...: Lunes de Revolución , La Habana, 7 de diciembre de 1959.

vendredi 19 juillet 2013

Nuevos grasofismos y Milagrosas, ©Margarita García Alonso




y en FACEBOOK

CHEZ DON GASTON TE MIRAN




Quiero agradecer a la casa editora Hypermedia, con sede en la Taberna DON GASTON, que me permitiera inaugurar los muros y estar por Madrid este verano del 2013. 

Ladislao AguadoNombrar Las CosasLeón De la HozJoaquin Badajoz, Max D.C. por recibir y montar la exposicion, un fuerte abrazo por este regalo.

Taberna Don Gaston, Infanta de las Mercedes 27, Madrid, CP 28020

Aprovecho para invitarles a las Pag. que tienen en FACE para que esten al tanto de las actividades.

Hypermedia Editorial  y  Don GASTON taberna, sede de la editora y donde se encuentra la expo


y a la mia perso, donde no tengo reinado, pero si trabajos. Siempre agradecida.


Verano 2013, los cuadros ESTAN EN VENTA