lundi 31 août 2009

bendicion benedictina





El verano se acaba en Normandía y antes de que caiga la luz hice con mi amiga Akila la ruta de los acantilados, conocida como la costa de alabastro. En Fécamp nos esperaba la exposición de esculturas y dibujos de Bernard Mougin y la degustación de ese licor llamado benedictina , capaz de sonrojar a los santos.





Todo en el mismo palacio de estilo neo-gótico y renacentista y que desde finales del siglo XIX alberga la destilería.

La historia de esta bebida comienza en el Renacimiento, cuando un monje veneciano, Don Bernardo Vincelli, que se encontraba en la abadía de Fécamp, creó una bebida alcohólica utilizando plantas y especias de varios orígenes, Benedictine , rápidamente apreciado en la corte del rey Francisco I.

El elixir fue producido por los monjes benedictinos hasta fines del siglo 18, cuando con el advenimiento de la Revolución Francesa la iglesia perdió sus propiedades. En 1791 la receta, cuidadosamente registrada en un manuscrito, fue a parar a un miembro de la comunidad, quien ignorante del contenido, lo guardó en su biblioteca, hasta que, en 1863, Alexandre Le Grand encontró este libro por azar, descubrió el récipe, y decidió recrear la bebida, de paso la modernizó poniéndole el nombre que lleva en la actualidad.












El éxito fue tal que Le Grand decidió establecer la compañía Benedictine S.A. y pocos años después, en 1882, compra este palacio de las fotos.

En la elaboración de la bebida se usa brandy o cognac como base y se agregan 27 plantas y especias de diversas regiones, algunas de las cuales son: angélica, hisopo, enebro, mirra, azafrán, aloe, árnica, canela. La lista completa es secreta y se dice que solamente es conocida por 3 personas al mismo tiempo.

La combinación es destilada y añejada en barricas de roble en los sótanos del palacio. Este proceso único, y el secreto acerca de los ingredientes, hacen que la bebida sea muy difícil de imitar. De hecho, la empresa tiene con orgullo un sector en su museo llamado el “Salón de Contrefaçons” (Sala de falsificaciones), donde muestra los intentos de reproducción, todos ellos fallidos. Para protegerse de las imitaciones, cada botella de Benedictine tiene en su corcho la inscripción “Veritable Benedictine” y, en la parte inferior las siglas D.O.M. Además, hay una ligadura ancha de plomo que rodea el cuello de la botella y debe llevar la misma inscripción “Veritable” que el corcho. Por último, las siglas D.O.M. Muchos han interpretado erróneamente estas iniciales como “Dominican Order of Monks” (Orden dominicana de monjes), sin embargo, en realidad responden a la frase latina “Deo Optimo Maximo”, que puede traducirse como “A Dios, el mejor, el más grande”.



La manera tradicional de degustar el Benedictine es en un vaso de trago corto con forma de campana, a una temperatura ambiente o adicionando un cubito de hielo. Su color es dorado profundo con reflejos naranjas. El bouquet es complejo, resultado de la gran cantidad de ingredientes que participan en su elaboración, y se pueden distinguir notas cítricas (limón), especias (incienso, cardamomo, hisopo, vainilla), herbáceas (árnica, sándalo) y, por último, una ligera nota de pan tostado. El sabor es dulce y suave. La graduación alcohólica del producto es 43º. Todo esto lo traduzco, es divino.



Tambien se hacen cocteles, el Orient Express (1/5 de Benedictine, 1/5 de cognac y 3/5 de jugo de naranja), el Benedictine Naraja (2/5 de Benedictine y 3/5 de jugo de naranja) y el Café Benedictine (1 medida de Benedictine, café, servido en un vaso alto, cubierto con crema batida y espolvoreado con chocolate), pero todo eso entra en pecado y sacrilegio, a mi gusto.




Además de la Benedictine, la empresa produce B&B- el licor diluido con brandy-creado en 1930 por un barman del famoso Club Twenty One de Nueva York .



De regreso, una escapada a Etretat.

Pensar que vivo a unos treinta minutos, pensar que saboreo el elixir y aunque no tengo el corazon para escribir en el blog, pienso en ustedes.




Bendiciones.

mardi 25 août 2009

los enemigos de la buena redaccion




LOS ENEMIGOS DE LA BUENA REDACCION

por Osvaldo raya



El lenguaje es revelador de nuestro pensamiento y con él se trasluce el nivel alcanzado por nuestro espíritu: su altura o su bajeza. Un espíritu inferior escribe así, como párvulo y uno superior, sin embargo, nos hace salir enriquecidos y engrandecidos de su lectura o su charla. Y claro que la superioridad o inferioridad no está relacionada con la escolaridad o instrucción ni con el entrenamiento lingüístico. No vaya pues el tonto a pretextarlos. Ni so pena de la juventud y del desenfreno de las pasiones se justifique la carencia de madurez y contundencia. He tenido ante mí a apasionados jóvenes ‒ni siquiera muy letrados‒ que han llegado a estremecerme por su madurez y su altura y de quienes hasta he aprendido bastante con su conversación. Ellos hablan bien ‒redactan bien‒ porque piensan ordenadamente y están únicamente concentrados en trasmitir su mensaje. El éxito de su retórica está ‒en efecto‒ en la superioridad de sus espíritus y en la lealtad a las ideas que defienden. Son de esos chicos auténticos que tienen los pantalones y la moral bien enfajados y no están interesados en el aplauso ni en las lentejuelas que acicalan el ego.

El alma habla por la boca o por la tinta. Lo que uno escribe devela quién es uno y hasta las intenciones más ocultas, los vericuetos para llegar al verdadero propósito de lo escrito, sea cual fuere el tema que se aborde. No sé, por tanto, cómo se atreven y se arriesgan a teclear un texto, a fin de publicarlo, el insano, el necio, el egocéntrico, la criatura en estado embrionario y primitivo o el soldadito apenas bien artillado. Aquel que tiene desorganizado el pensamiento, tal cual se expresa y redacta párrafos informes e incomprensibles. Cuando uno lee lo que alguien escribió sin respeto de sí y del lector, cuando uno lee algo así escrito sin pensar, como el desentendido que embarra el lienzo y lanza con los ojos cerrados sus locas pinceladas, se siente uno mal ‒muy mal‒ y muy perdido, enredado en la maraña de palabras y no sabe, al cabo, de qué va la parrafada. Y es eso, que se descuida la coherencia y el orden; por lo que puede deducirse fácilmente que hay interés por cualquier cosa menos por comunicar cabalmente y aportar alguna idea. A veces uno espera alimentarse con lo que lee y aliviarse del dolor que padece o aprender o simplemente entretenerse o relajarse pero se frustra porque no hay palabra detrás de la palabra sino muecas. Y espejismo resulta, acaso, la letra impresa y abismo o erial.

Se sabe que abundan ‒y es lamentable‒ composiciones en las que ‒por ejemplo‒ en el segundo párrafo ya el autor contradice lo que dice en el primero y el lector se aturde y se cansa y se echa hambriento y sediento al final de la página. Es triste comenzar una lectura y darse cuenta enseguida de que estamos ante un fárrago o una sarta de oraciones distróficas que nos dejan la sensación de haber sido testigos de un ripio de ideas. Insisto: La mala redacción no tiene que ver tanto con la falta de conocimientos gramaticales como con la ausencia de contundencia espiritual y de objetivos claros a la hora de decir. Da pena toparse con autores que están tan enfrascados en llamar la atención ‒a veces hasta con expresiones soeces y estridencias‒ para que se los tenga por polémicos e interesantes y que están tan empeñados en producir una bomba publicitaria o en escandalizar a los lectores que no les importa atropellar y oscurecer el discurso ni hacer añicos el hilo y la idea central.

He leído muchos artículos publicados en la internet que no le encuentro ni pie ni cabeza y salgo de leerlos y por fin no llego a ninguna conclusión y ningún sabor me dejan y ninguna hendija donde pueda enterarme de cual postura o posición ideológica o política o religiosa tiene su autor. So pena de una sospechosa humildad y de un supuesto respeto a la imaginación y opinión de los lectores, se dice sin decir y entra el lector en innecesarios vericuetos, trampas, arenas movedizas, abismos camuflados, laberintos. Y a veces hay mas pluma que ave y nada se dijo y huera e inútil resultó la parrafada. Pero todo esa palabra escurridiza e intrincada ‒toda esa gerundiada‒ en verdad es cobardía, flojera, exceso de artificio y mucho ‒mucho‒ miedo al compromiso. A eso le llamo escribir por escribir. Y el que sabe de gramáticas, sabe bien que está no ante un inexperto sino ante baboso, ante un alma que se repliega y se deja arrastrar por los narcisismos de la moda relativista y posmoderna. Por eso el lector se pierde e ingenuamente se culpa a sí mismo de su incapacidad o de su falta de cultura por no haber entendido; y no sabe, pues, el lector, que la incapacidad es la del autor y la torpeza y la falta de contundencia en el espíritu.

El que no tenga nada que decir, que se calle y el que no haya cultivado el espíritu sobre bases bien firmes o no haya curtido la piel del alma. Los narcisistas no tienen nada que decirle a los que buscan en un artículo o en un libro la verdad o los que anhelan pilares para sus causas justas. Y aburre mucho leer al exhibicionista o al wannabe. Dígase que la vanidad y el snobismo atrofian el buen decir y no precisamente la carencia de oficio. Estos ‒vanidad y snobismo‒ son los verdaderos enemigos de la buena redacción.



Ponencia del blog EL AZUL DE MI MISMO en el CONGRESO VIRTUAL INTERNACIONAL DE BLOGGEROS (CVI-b) POR LA LIBERTAD Y CONTRA EL TOTALITARISMO que se celebra en este mes.

vendredi 14 août 2009

por groenlandia





Videos tu.tv


Cumplo, otra vez, con el lema que dio inicio a este blog...

Yo vine a Le Havre como si hubiese partido a Groenlandia, hastiada de lo conocido: Hombres, poetas, intelectuales, criticos... desesperada ante mis semejantes, extenuada del infierno en mi isla. Solo el frio me consuela en este exilio, pues quema y no apaga el fuego interior.

buen fin de verano



dimanche 9 août 2009

33





Hoy 9 de agosto...treinta y tres años de la muerte de Lezama.

Aquí estoy en mi sillón, condenado a la quietud, ya peregrino inmóvil para siempre. Mi único carruaje es la imaginación, pero no a secas: la mía tiene ojos de lince. Son ya pocos los años que me quedan para sentir el terrible encontronazo del más allá. Pero a todo sobreviví y he de sobrevivir también a la muerte. Heidegger sostiene que el hombre es un ser para la muerte; todo poeta, sin embargo, crea la resurrección, entona ante la muerte un hurra victorioso....


les invito, a visitar su casa museo



samedi 8 août 2009

mis pinturillas por youtoube




asi ven un poco de qué va la cosa en detalles,y dimension ; la casa, mis pies. Le pedi que pusiera mi nombre completo , pues Marga me dicen los cercanos y que pusiera musica a eso- especificando con toda buena voluntad y perdon al terruño, nada de salsa, salsa para la comida y ahora no quiero, no sé si a ustedes les pasa, digo cubana y ya tengo como obligacion que espantarme la noche con un estribillo de bailador-lo mio es



Sabina...rock de rock y, una enorme lista.

Gracias a JUanCUba Cien.


Estoy preparando unas versiones, a partir de como seran instaladas, lo que cambia considerablemente el producto, ya las subiré.



besos y se va el verano...

aqui la musica que va... en el interior, para verlas animenlas, ese silencio espanta!