

Confluencias de la memoria. casi toda la serie fue vendida. Formato 30x40cms oleo, pastel y tintas sobre carton 300gramos. LO negro, lo oscuro en los fragmentos de recuerdos que llegan, que golpean de lo que fue cierta vida lejana en la isla.....
y esta la sirena desafinada....

240x159, vendida
La Capilla del dictador
"Es la primera persona de los cientos de retratos que he hecho que no puedo captar de una sola vez"
Oswaldo Guayasamín
La capilla del hombre se aproxima al paroxismo: festeja el fin de un representante de la raza humana, invadido de orgullo, prepotencia y desolación. En este 2006 devendrá mortuoria. Prepárense, tras el silencio de algunas semanas comenzarán en breve _del 28 al 2 de diciembre_ los cantos de guerra, las lloronas y todo el espectáculo fúnebre.
El exilio cubano sacará las enormes manos, representativas de la pintura de Osvaldo Guayasamín, y romperá la letárgica velada al darse cuenta que si, casi seis meses han pasado y el viejuco obtuvo el plazo que trafica desde agosto para poder tener una muerte rocambolesca, encarnación de todas las muertes que arrastró en vida.
Es cuestión de velorio bien organizado. La Fundación Guayasamín se ocupa de la supuesta preparación, desde abril están contentos. Vaya despiste del indito con su llama _se acuerdan del muñequito animado, el noble personajito cargando sus alforjas y tirando con su acento una lluvia de humildad. Pues es lo que hace falta, cumplir lo que sea: años o agonías a nivel latinoamericano, finalmente son los pueblos del continente sur a quienes se amenaza, _no olvidar Chávez_ en los próximos decenios para el experimento exterminador.
Se han acomplejado estos indiecitos ; les están dando por todos lados recetas anti buch, anti Estados Unidos, diciéndoles “son el mal” ; recurren al gesto de la cruz, asumen la responsabilidad de la fiesta de cumpleaños del tipo mas odiado por su pueblo, ese Castro.
Se prestan a la mascarada. Escuchan “al alto hombre blanco de pelos largos, jefe de artistas en la isla, Prieto señor espantajo de pensamientos libres”, entre otros manipuladores oportunistas, para poner el nalgerio en los aviones. Va y viene, vienen y van por los detallitos, entre el lenguaje festivo desde el Centro de Prensa internacional de la capital cubana, y la adormidera nacional, en espera del deceso anunciado.
Al encuentro con la prensa nacional y extranjera asistieron la vicepresidenta de la Fundación Guayasamín, Saskia Guayasamín, Santiago Guayasamín, nieto del autor de "La Capilla del hombre” y el Coordinador de Asuntos Internacionales de la institución cultural, Alfredo Vera, quien expresó: “En nombre de los 45 Miembros de Honor de la institución, algunos, representantes de lo más elevado del pensamiento y la cultura contemporánea venimos hoy a decirle al mundo, gracias a la valiosa cooperación de los medios de prensa acreditados en Cuba, que ratificamos la convocatoria para que nos encontremos aquí desde el 28 de noviembre hasta el primero de diciembre para cumplir con los eventos programados.”
Pues llegan los tan elevados de pensamiento a cacarear al mundo como ganarse una semanita en la Habana y sus playas cercanas; zambullirse en el ron, en la tierna langosta, en el congris de moros y en la muchacha dispuesta a voltear pesares en favores. Firmaran compromisos de publicación. El alealequeva vale para una nota oficial dentro del gran currículo vital empercudido de la gran saga cultural. Los tours-operadores, las gallináceas, las cantantes poseídas de fidelismo estrenarán plumas de ocasión, arrancadas en vivo a las aves de ese paraíso donde se padece hambre y la palabra es pecado.
El oficio de pintor no me es desconocido. Frente a los ojos y un cuerpo natura, presto a ser pintado, mis manos captan esencias; me conecto y toco el hueso sabio, esencia virgen de persona. Acto orgásmico del trazo y el color para captar la presencia de la luz interior. Guayasamín no pudo, lo confeso, y no me extraña. Sabía que ese óleo suyo, donde el Fifo, con las manos en posición del que da, toca las nalgas o espera que caiga algo del cielo, era malabarismo clownezco y por mucho que tirara la amistad hacia la representación fiel del “héroe” mas valía pasarse de la verdad y plasmar el “gracioso” hombre publico, sin adentrarse en los túneles, en la oscuridad de su alma.
“La fundación aceptó con todo amor la sugerencia de Fidel y se comprometió a realizar el homenaje en la fecha indicada”. Tengo que transcribir las palabras textuales pues desde hace mucho leo esta secular paradoja del amor desbordante y letrinario. No hay rastrojo de insípido repetidor castrista, quien no llame sexualmente o idolatre al incestuoso padre, marido, amado, con “un siempre a tu lado” visceral. Enamorados del patriarca, prosiguen en adulonerías su camino; cuéntese que no es un trillo, es una vereda de 48 años, hiriendo el siglo.
Durante mucho tiempo pensé que era una enfermedad de sumisión; hasta convencerme de que es una tremenda mutación genética de la estructura humana, hacia una especie de larva con escrofulismo del alma, que solo puede nadar y reproducirse en ese medio. Por eso lo defienden, no pueden vivir en libertad.
Pero volvamos al cuarto funerario de los próximos festejos: La capilla del hombre, el sueño póstumo del pintor ecuatoriano Oswaldo Guayasamín. Comenzada en 1997, la construcción se ubica en un área de cuatro mil metros cuadrados en el cerro de Bellavista, detrás de la residencia del pintor, y fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO.
Nunca he estado, por las fotos asemeja a una enorme mole con cúpula. En su interior, anuncian los catálogos: “evoca el destino de toda América Latina, desde México a la Patagonia, desde la época precolombina representada por las culturas Maya-Quiché, Azteca, Inca y otras locales hasta nuestro días”.
Enormes murales reflejan la historia de la conquista, la cosmogonía indígena, la llegada de esclavos, el mestizaje étnico… todo lo que podría poner a nuestro futuro muerto nacional en el rango de Tupac Amaru, solo que a Fidel no lo descuartizaron los caballos, mas bien es el caballo bestial, quien da patadas a una nación, y se burla con este aniversario grandioso de la miseria en sus calles.
Esta capilla nació en pañales manchados por esas grandes disputas de herederos de artistas, donde nadie quiere a nadie, en un van-vanvanezco: todos quieren los cuadritos, y el poder de una obra para si.
Las tres hijas que el pintor tuvo con Luce Deperon, acusaron a las autoridades de fraude. Aseguraron las hermanas que las mantenían al margen de La Capilla del Hombre y pretendían arrebatarles 1.012 obras de su padre, para manejarlas a su antojo y exigían la repartición de la herencia mientras los cuatro hijos del primer matrimonio se empeñan en cumplir lo que -aseguraban- fue el deseo de su padre: ofrecer la obra a beneficio de la sociedad a través de museos
"Han interpretado groseramente lo que dejó inacabado el artista, gritaba Cristóbal Guayasamín (hijo de su primer matrimonio) y lo están promocionando como obra de mi padre", afirman Shirma, Dayuma y Yanara Guayasamín Deperon.
Entonces apareció el Sr. Alfredo Vera, director de Asuntos Internacionales de la Fundación Guayasamín, quien como buen especialista de herederos, hizo el juez. Vera sostuvo que hace 30 años Guayasamín creó una fundación a la que entregó su patrimonio (en un legado verbal y no escrito) y que organismos del Estado han declarado sus obras como patrimonio cultural, lo que impide su repartición.
La ley en Ecuador reconoce la autoridad que tiene la mayoría de los herederos, dijo Vera al explicar que en este caso, corresponde a los cuatro hijos Guayasamin Monteverde sobre las hijas Guayasamín Deperón, cuya madre incluso publicó el libro "Una luz sin sombras" en el que describió al pintor como su "verdugo".
Taratimmmmmmm cualquier parecido con casos cubanos, preguntarle a Eusebio Leal, quizás él se acuerde de como en Cuba dejan en la calle y hacen polvo a los herederos de pintores, sea cual sea su afiliación al difunto.
De tales marañas de jurisprudencia el vicioso Sr AlfredoVera, atravesó las aguas, y consiguió un buen puesto, rentable y codiciado. Ahora este poderoso Sr. anuncia la exposición “Un abrazo de Guayasamín con Fidel”; el concierto “Todas las Voces Todas” y el coloquio “Memoria y Futuro: Cuba y Fidel”, aumentando así su imperfectible indignidad.
No nombraré los participantes al aquelarre por el 80 aniversario del monstruo y el cincuenta del yatecito. Estoy segura que el lector puede adivinar, quienes se mostraran en el banquete. Desconozco también el fin de la historia, cualquier golpe espectacular es permitido, o cura milagrosa o muerte súbita del homenajeado. Para mí, repito, es un muerto que apesta desde que le extraje, el ex -cáncer de mis días.
La gala inaugural está prevista para el lunes 28 de noviembre en el teatro Karl Marx. “Se ha invitado a todos los que se puedan reunir” enfatizó Vera.Frase que suena a excusa por si algunos intelectuales habituados a las piñatas se arrepienten del viaje. La Habana de los turistas, merece el desplazamiento, pero que pesado este moribundo de exigir fotos de cumpleaños. Fotos históricas, donde veremos a los amigos de la infamia, ya dije, no nombrados por el asco.
“La Fundación entregará a los asistentes láminas pequeñas de Guayasamín y publicaciones… _y aquí es donde se desboca el lenguaje de los lamerectums_ que destacan el camino glorioso transitado por el rebelde indomable”.
En el coloquio abordarán “la obra y el pensamiento de Fidel. Los extraordinarios proyectos humanos desarrollados por la Revolución Cubana en América Latina como la “Operación Milagro” y el método educacional “Yo sí Puedo” estarán en el centro de los debates.”
Evitando así la perdida de tiempo, de descender de los ómnibus refrigerados, sumergirse en la ciudad, sus laberintos y sus habitantes quejosos, arruinados por este tiempo de fango y arrastraderas que les ha tocado vivir.
Luego amenazan con recoger todas las reflexiones en un libro, el cual “contribuirá a elevar el conocimiento político e ideológico de las nuevas generaciones latinoamericanas, con respecto a Cuba y la personalidad de Fidel.”
Además soltaran, otra vez la plasta editorial, “Cien horas con Fidel”, no olviden que siguen sin saber como terminar de una vez con el maldito volumen de marras, pues nadie soporta ni un cuarto de hora mas.
Guayasamín pintó cuatro retratos de Fidel Castro, entre 1961 hasta 1996. Cuatro décadas donde su serie de Manos embelleció dedos y gestos. Cuanto quisiera que una de esas manos nudosas, cortara los hilos del titiritero que mueve cuerdas, detrás de bambalinas, para festejar la entrada en coche, a la eternidad, de un dictador.
Del 28 de noviembre al 1 diciembre, una nube de confetis enrarecerá el cielo habanero; un desfile militar previsto para el día 2, retumbará en viejas persianas. Quisiera tener la paciencia para separar una a una las pestañas de quienes llorarán de rabia ante tanta desfachatez.
Por favor, Exilio, convéncete de que cuentas, sale y protesta, a la calle.
Margarita García Alonso
20 de noviembre 2006, Le Havre.